Leiva tiene disco nuevo, “Nuclear”, y yo conozco a Leiva hace mucho tiempo. Leiva está de promoción y yo hago entrevistas para diversos medios, entre ellos, esta casa. Cuatro variables que hacen que estuviera cantado que nos volviéramos a encontrar. Algo que, por otro lado, siempre es un placer. Eso sí, me toca la última hora de promo, esa en la que el artista está harto de contestar, una y otra vez, a las mismas preguntas. Esa en la que te planteas si después de doce horas respondiendo sobre lo mismo tienes el derecho a preguntarle otra vez sobre ello. Esa hora en la que su avión está a punto de salir y no puede perder el vuelo. Al final él viene a hablar de su disco y tú a sacarle algo sobre él. Pero decido que no. No voy a entrevistar a Leiva de la manera usual. Llevamos ya muchas de esas. Le digo si le importa que simplemente charlemos. Que no quiero ni sacar la grabadora. Que quiero hablar con él como dos colegas. A fin de cuentas, y aunque nos veamos poco, yo lo veo así. Y que luego yo intentaré sacar de eso una entrevista. Se fía de mí, siempre lo ha hecho. Leiva es un tipo confiado. Y me dice que adelante, que va ser un descanso hacerlo así. Y empezamos a charlar, de todo un poco, como son las conversaciones de barra de bar. Saltando de un tema a otro. Complicándome que luego pueda hilvanar este texto. Aunque da igual. Creo que la cosa fue más o menos así, o al menos es lo que recuerdo. Y, al final, los recuerdos son los que perduran.

Es imposible no fijarse, antes que nada, en el artwork del disco. Ese corazón que se desmonta en diferentes piezas que luego se convierten en algo visible le ha flipado hasta a mi hijo.
Me encanta que me digas eso. Si lo ha pillado un niño de cinco años, es perfecto (risas). Soy de los que piensa que hay que darle algo a la gente que todavía compra discos. No somos tantos y merecen que te lo dejes todo ahí. Además, la idea encajaba con lo que es para mí el álbum, piezas que sueltas no sé si tienen mucho sentido, pero que cuando las encajas adoptan todo el del mundo.

Precisamente, una amiga común me decía ayer que igual es tu disco en el que no hay ningún tema que haga tambalear el conjunto. Algo más homogéneo.
Estoy de acuerdo. Muy de acuerdo, de hecho. Desde el principio, desde el momento inicial de la composición, he querido trabajarlo así. Dándole sentido a todas esas partes que te decía, para que fueran construyendo una idea.

De lo que me dices me da que es tu primer disco conceptual, pero ¿cuál es el concepto?
Probablemente, en el sentido estricto de la palabra sí, lo es. Gira alrededor de algo que me obsesiona mucho, que es eso que esperas de los que están a tu alrededor porque tú solo no eres capaz de conseguir o de afrontar, y a la vez de lo que los otros esperan que les des porque ellos tampoco son capaces de llegar a ello. Es un sentimiento al que le doy vueltas muchas veces.

Y más que se las habrás dado, porque por primera vez haces este disco solo, en cuanto a composición.
Me gusta que matices lo de la composición. Leiva es un proyecto personal por la composición y el nombre, pero mi banda y Carlos Raya son esenciales para todo. Podríamos ser una banda que se llamara Leiva. Son gente que aporta, que hace que las cosas suenen de una manera, y que cuando han tenido que apechugar, porque las cosas no iban tan bien, han apretado ahí conmigo. Es verdad que este disco lo he compuesto sin gente que habitualmente me ayuda, como Quique González o César Pop, pero eso me lleva a pensar que igual es que he estado demasiado tiempo solo, ¿no? (risas) Aunque tampoco es malo. A veces son necesarios esos períodos.

Hablas de Raya. ¿qué tiene Carlos para que todos caigáis rendidos a sus pies?
Que sabe mucho y es buena persona. Es un pedazo de profesional. Pero es que no solo es eso, sino que tiene un equipo cojonudo y además es un tío que consigue incomodarte, y eso es lo que ha de tener un productor.

Claro, porque para decirte que hagas lo que quieras o que todo está bien ya lo haces tú.
Exacto. Y es un proceso jodido, porque tú estás metido ahí en tu disco, y que alguien venga a cuestionarte cosas te lo hace pasar mal. Te planteas muchas cosas, pero es necesario. Cada vez estoy más convencido de que esa visión externa y ese cuestionarte lo que estás haciendo lo engrandece todo.

Déjame incomodarte un poco a mí también. Es que tú eres un poco obsesivo, ¿no?
Un poco no, tío, mucho. Estoy todo el día dando por saco haciendo pruebas, intentando retocar cosas. Al final Carlos me decía “tío, está bien que eso no esté tan perfecto, suena más de verdad”, y es cierto. Pero yo no puedo evitarlo. Me meto tanto… Es que al final te estás exponiendo, y eso es muy fuerte. No es algo que puedas hacer a la ligera.

“Yo ya no tengo necesidad de estar vacilando de mi colección de discos o de si tengo el último directo inédito de T. Rex

Pero esa verdad de la que ya hemos hablado otras veces es algo que realmente es lo que acabas buscando. Me insistes mucho en ese concepto o en la honestidad…
Mira, a mí me da igual lo que opine la gente. Yo no sé si algo es cool o no, pero sí quiero que el que compra mi disco piense que me lo he dejado todo ahí, y que esa es mi manera de ver y hacer las cosas. Que le estoy dando mi verdad y que voy con ella a muerte.

¿Esa actitud la dan los años?
Sin duda. Yo ya no tengo necesidad de estar vacilando de mi colección de discos o de si tengo el último directo inédito de T. Rex. Eso ya ha pasado. Si te gusta como soy y lo que hago bien, y si no tampoco pasa nada. Tan amigos. Nos respetamos y ya está.

Esto de las colecciones de discos suena hasta viejuno. ¿Qué hay de cierto en que la industria toca a su fin?
No tengo ni idea. Llevamos años oyendo que por ejemplo el CD se acaba y ahí sigue. Yo compro básicamente vinilos, porque me gustan. Me flipa todo eso de meterte en la portada, en los créditos, pero tampoco voy a renegar del CD porque crecí con las cintas y luego con él. Lo que pasa es que hasta los coches los hacen ahora ya sin reproductor de CD’s. Es otra era y hay que adaptarse. Eso no significa que tiremos la toalla. En época de singles y canciones que se consumen como kebabs, me gusta seguir apostando por el concepto del álbum. ¿Qué hay de malo en hacer un disco? Al final quien quiere puede disfrutarlo y quien no, que no lo haga. Tampoco somos nadie para decirle a la gente lo que ha de hacer, ni lo que es bueno o malo. Yo te monto mi película y tú si quieres la ves.

Sin embargo, creo que la música cantada en castellano está viviendo un muy buen momento. Puede sonar a locura, pero quizá es el mejor de los últimos treinta años, en mi opinión. Gente nueva, y también algunos veteranos aunque jóvenes en edad como Lapido, Quique o tú mismo.
Pues no puedo estar más de acuerdo. Se están haciendo cosas muy guays. Mira gente como Ángel Stanich, La M.O.D.A., Santero y Los Muchachos…Pero también gente que lleva mucho tiempo ahí. Grupos como Los Deltonos o Ilegales sacan discos y tiene muchas cosas que decir.

Incluso estamos viendo música en televisión. Ahí están los programas de Maika Makovski o Ariel Rot.
Eso es imprescindible. Yo no puedo obligar a un chaval a que escuche música en directo, o a que no esté todo el día contando los clicks de Spotify, pero si le pongo la música a su alcance, igual lo hago más fácil. Esos programas son un oasis, y a la vez una joya, que no pueden acabarse. Han de seguir.

Pero han tenido sus críticas, especialmente La Hora Musa, por la selección de artistas.
Es normal. Cada uno se montaría su propio programa, y lo entiendo, pero hay que ser empático. Tú trabajas en una revista de música, y seguro que la revista no le gusta al cien por cien a todos los lectores. Pues pasas esa página y vas a la siguiente, pero no me chapes la revista.

Yo mismo, en el capítulo de “Un país para escucharlo” dedicado a mi ciudad, Barcelona, vi a gente que aprecio mucho, pero noté una falta alarmante de rock, como si no existiera en la ciudad. Y te aseguro que yo lo vivo cada día.
Claro. Te entiendo. Pero quizá todo no cabe en una hora. O quizá se ha de empezar por algo y luego seguir. Yo creo que ahí está la clave. Cuando se dediquen tres programas a la movida de Barcelona y no haya salido ningún grupo de rock, entonces yo cogeré la pancarta contigo y me iré ahí a protestar por ello. Ojalá lo veamos, porque eso significará que esos programas siguen adelante. Tampoco olvidemos que, si salieran solo grupos de rock, los de la movida del hip hop o quien fuera dirían que no salen. Me gusta que haya esa crítica porque es para mejorar, pero la crítica gratuita no me mola nada. Y menos sobre algo que llevamos lustros reclamando.

“No me creo a la gente que hace cuatro canciones al día”

A todo esto, estamos hablando poco de “Nuclear”.
No te creas. Mis discos son yo. Y este el que más. Me he expuesto a tope con él y si hablamos y me conoces, entiendes mi disco.

Vale, vale, pero vamos a hacerlo más fácil al lector (risas). ¿Cómo has compuesto estas canciones tan íntimas para ti?
Pues currando mucho. No me creo a la gente que hace cuatro canciones al día. Igual una te puede salir una vez en la vida, pero esto hay que currárselo, si no eres un genio. Yo he tirado muchas canciones. He descartado como treinta para este disco. Me gusta la idea, que no es mía, de que el mejor creador es el que domina su papelera. Eso es cojonudo. Y difícil. Pero has de saber qué no encaja, qué no está bien…

¿Qué pasa con esas canciones descartadas? ¿Son malas?
No, no, no… No me he explicado bien. A veces son temas cojonudos, pero igual no encajan en tu concepto del disco, o no te sientes cómodo. Las canciones tienen una vida y aunque sean cojonudas, igual al mes de hacerlas ya no tienen el mismo sentido para ti, pierden ese punto de verdad que decíamos antes y las aparcas.

Perdona, pero tienes un punto de locura Leiva.
Claro, bendita locura ¿no? Muy bien del tarro no puedo estar si me tiro trece o catorce horas seguidas dándole vueltas a por qué un acorde no encaja en un sitio determinado.

Sin embargo, no eres de los que se complican la vida. A veces parece que, si no se mete un acorde raro por aquí y un arpegio imposible por allá, los temas tienen menos valor. Mira, todo el mundo decía que las canciones de The Beatles eran muy sencillas, pero nadie las ha repetido a ese nivel.
Es que de fácil no tiene nada. Es como ver jugar a Iniesta. Parece fácil ¿no? Joder, si está ahí el tío desmarcado se la pasas al hueco y ya está, ¿no? Luego hay que hacerlo. Aunque yo no es que no lo haga porque sea fácil o difícil, sino porque no me sale. Si en un sitio toca que vaya un fa, pongo un fa. Y me flipan grupos como Wilco, que no sabes lo que va a pasar en cada momento. Pero el tema está en la naturalidad. Ellos lo hacen sin pensarlo, y son putos genios. A mí me saldría muy, muy forzado.

“Lo de Lapido es un escándalo. Que él no viva de la música en exclusiva es algo que no hay por dónde cogerlo”

Antes has citado a Quique González, que es buen amigo de ambos. Aunque rondáis los cuarenta sois ya veteranos de esto. También está Lapido que es mayor que vosotros, pero sigue ahí. Y hemos hablado de las nuevas formas de consumir música. ¿Cómo os mantenéis?
No lo sé. Quizá porque nos gusta demasiado la música. Mira, lo de Lapido es un escándalo. Que él no viva de la música en exclusiva es algo que no hay por dónde cogerlo. Es una muestra de que se han hecho muchas cosas mal en este país, por eso me alegré tanto cuando se produjo el boom de 091 hace un par de años. Lo merecía joder.

¿Igual la clave está en el mensaje?
Puede ser. Porque ni Quique ni Jose ni yo somos grandes cantantes. Así que por eso no va a ser (risas).

Pues no sé si estoy de acuerdo. Igual no sois los mejores cantantes del mundo, pero nadie canta vuestras canciones como vosotros. ¿Recuerdas aquella serie de piratas de Bob Dylan que se titulaba “Nobody Sings Dylan Like Dylan”? Pues yo defiendo eso a capa y espada. Mucha gente habla de “Mr. Tambourine Man” mejorada en las voces de The Byrds, una versión fantástica e indiscutible, pero es que yo a un tío tocando la pandereta en una esquina me lo imagino con la voz de Dylan, no con una voz cristalina.
Es cierto. Te entiendo y lo comparto. Igual se pierde algo de ese mensaje que me decías, ¿no? Como eso que hablábamos sobre que todo no sea tan perfecto, cuando hablábamos de Raya. Dejar que las cosas sean honestas, aunque no sean impecables.

Oye, y cuando acabas un disco supongo que sientes una sensación de descanso…
Algo sí, pero mira, en este disco me he liberado de dos cosas que siempre me han atormentado en mis anteriores grabaciones: la responsabilidad y las expectativas. Y en buena parte ha sido, de nuevo, gracias a Raya.

Como al acabar esta entrevista. Ya puedes descansar.
Forma parte de nuestro trabajo tío. Hay que entenderlo. Una parte es la promoción y hay que respetar a los que estáis ahí haciendo preguntas. Escuchando un disco con atención para poder sacar algo. No soy de los que se queje por las entrevistas. Todo lo contrario, las agradezco. Y tampoco me molesta contestar varias veces lo mismo. Joder ¿de qué me van a preguntar? ¿De física? Me tienen que preguntar sobre el disco y, como obsesivo, que no se me va a olvidar que me has llamado (risas), no tengo problemas en darle vueltas y vueltas a un disco.

Agenda
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
10 mayo 2019SalamancaMultiusos Sánchez Paraíso22:0028€
11 mayo 2019A CoruñaColiseum / A Coruña22:0025€
17 mayo 2019MurciaCuartel de Artilleria / Murcia21:3028€
18 mayo 2019AlbaceteCaseta de los Jardinillos / Albacete22:3028€
24 mayo 2019ZaragozaMultiusos de Zaragoza21:3028€
25 mayo 2019BarcelonaSant Jordi Club21:30Entradas agotadas
26 mayo 2019BarcelonaSant Jordi Club21:3032€
31 mayo 2019Palma de MallorcaSon Amar22:0032€
07 junio 2019SevillaCentro Deportivo San Pablo / Sevilla22:00Entradas agotadas
08 junio 2019FuengirolaMarenostrum Castle Park22:3028€
15 junio 2019CáceresRecinto Hípico22:0030€
21 junio 2019Xixón/GijónRecinto Ferial Luis Adaro / Gijón22:3028€
22 junio 2019BilbaoBEC21:3030€
29 junio 2019MadridWiZink Center21:00Entradas agotadas
30 junio 2019MadridWiZink Center21:00Desde 25€
12 julio 2019ValenciaJardines de Viveros / Valencia22:00Entradas agotadas