LECCIONES DE SILENCIO
Entrevistas / Glassjaw

LECCIONES DE SILENCIO

Redacción — 03-10-2000
Fotógrafo — Archivo

LA CAPACIDAD DE CONDENSAR LO MEJOR DE LOS NOVENTA, EN LO QUE A METAL SE REFIERE, SE DA CITA EN GLASSJAW, COMBO NEOYORKINO QUE HA SABIDO COMBINAR A LA PERFECCIÓN IMAGINACIÓN Y DUREZA. QUE ROSS ROBINSON, EL TIM BURTON DEL ROCK, SE HAYA FIJADO EN ELLOS DENOTA QUE SE ESTÁ ANTE ALGO GRANDE. SU NOMBRE DEBE FIGURAR EN LETRAS MAYÚSCULAS JUNTO AL DE CONTEMPORÁNEOS COMO INCUBUS, KORN O SYSTEM OF A DOWN.

Encontrar una banda interesante de metal hoy en día es como buscar una aguja en un pajar. Las probabilidades del hallazgo son inversamente proporcionales al camaleonismo con el que se arropan decenas de formaciones empeñadas en emular a sus héroes favoritos. Y es que los nombres de Sepultura o Machine Head están más que raídos de tanto leerse en camisetas y masticarse en la boca del respetable. ¿Es necesario un relevo? En su intento por trascender los patrones anquilosados, el troglodítico género se las ha apañado para borrar fronteras estilísticas y aparearse sin miramientos con la electrónica, el hip-hop y el hardcore. Un loable y denodado esfuerzo que no cae en saco roto cuando uno se encuentra con bandas que tienen algo que ofrecer. En resumidas cuentas, grupos que aportan algo más convincente que bostezos o dolores de cabeza gratuitos. Y es ahí donde entran en juego Glassjaw, unos adalides en esto del nu metal. Tal vez sea su afán de dinamitar conceptos el que llamara la atención del excéntrico productor y músico Ross Robinson, el artífice del sonido del “Roots” de Sepultura. Robinson es el responsable de que “Everything You Ever Wanted To Know About Silence” (Roadrunner, 2000), la puesta de largo de Glassjaw, suene como un barreno. Tres maquetas eran el bagaje arrastrado por los americanos antes de caer en el punto de mira de tan insigne artesano: una primera grabada en 1994, “The Imposible Shot” (1995) y “Monster Zero Demo” (una sesión de cinco canciones registradas por Don Fury entre 1998 y 1999). Un curriculum exiguo para una banda que lleva en los escenarios desde 1993. “Mi guitarra Beck y yo” habla Daryl Palumbo, el inquieto vocalista de una banda en la que podemos encontrar a un ex-Gorilla Biscuits, “empezamos cuando yo tenía trece años. Fue el interés por bandas como Anthrax, Faith No More o Bad Brains el que hizo que nos juntáramos para hacer algo. Hemos estado tocando por toda la Costa Este de los Estados Unidos en los últimos siete años”. Tiempo más que suficiente para depurar y hacerse con un sonido llamativo en el que sobresalen las dotes interpretativas de Daryl. “H.R. de Bad Brains ha sido mi mayor influencia en la forma en la que utilizo mi voz. También han sido decisivos Mike Patton y Tori Amos”. Y es que Palumbo es un culo de mal asiento que no puede parar quieto. Hecho más que constatable al descubrir su incansable actividad en proyectos como Lost In Space Clique o Directory. “Lost In Space Clique es un conservatorio de artistas y grupos que hemos crecido en Nueva York. Bandas como Movielife (Revelation Records), Thisyearsmodel, One King Down (Equal Vision Records) y Silent Majority (Initial Records) son una parte de nosotros allá donde quiera que vamos. Directory es el proyecto de dance/trip-hop en el que trabajo cuando estoy en casa. Es el tipo de música que más escucho ahora”. Tal vez el eclecticismo que se respira en la banda sea crucial para conseguir esa música tan elaborada y llena de matices que se aprecia en el disco. “Bueno, Ross Robinson fue una parte importantísima a la hora de conseguir la vibración que tiene el disco y si no hubiéramos contado con él no tendríamos un disco con el que empezar. Además de co-escribir tres de los tema, “Lovebites And Razorlines”, “Hurting And Shoving (She Should Have Let Me Sleep)” y “Everything You Ever Wanted To Know About Silence”, estructuró las canciones con nosotros y les dio un sentido de unidad”. Pero no todo es música en Glassjaw, las letras adquieren protagonismo notable y auscultan en el patrimonio interior de una vida solitaria -Palumbo confiesa que no tiene amigos- y las tortuosas relaciones de pareja. También retratan algunos de los momentos difíciles que tuvo que pasar Daryl en el hospital, aquejado de la enfermedad de Crone (un grave desorden intestinal). “El tipo de mensaje que quiero dar con mis letras es el de ser honesto conmigo mismo y con mi audiencia. Uso la escritura como una catarsis y una forma de transmitir mis experiencias vitales”. Aunque no todo es tan trascendental como parece cuando se descubre que una de las mayores aficiones del cantante es comer los perritos calientes de Gray´s Papaya en New York City. “En mi tiempo libre devoro películas de animación japonesa y de Godzilla, trabajo de DJ y grabo mis proyectos de trip-hop y dance”. Música que llama a la música.

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