LA VERDAD IMPÚDICA
Entrevistas / Nacho Vegas

LA VERDAD IMPÚDICA

Jairo Moreno — 24-05-2001
Fotógrafo — Archivo

EN LA HISTORIA DE NACHO VEGAS SE INCLUYEN ALGUNOS DE LOS MOMENTOS MÁS SIGNIFICATIVOS DE LA INDEPENDENCIA MUSICAL, EN ESTE PAÍS, DURANTE LA DÉCADA DE LOS NOVENTA (ELIMINATOR JR, DIARIU, MANTA RAY). AHORA, Y DE LA MANO DE “ACTOS INEXPLICABLES” (LIMBO STARR, 01), HA LLEGADO EL MOMENTO DE PRESENTARSE COMO DIOS LE TRAJO A ESTE EXTRAÑO MUNDO, EN UN EJERCICIO DE HONESTIDAD MUSICAL, QUE TRAZA UNA LÍNEA DE SEPARACIÓN CON MUCHAS COSAS.

Nace “Actos inexplicables” como la primera refencia del sello que conducirán Fernando Alfaro y David López. Y la apuesta de debut les ha salido redonda. En diez temas, y con la precisión de un cirujano, Nacho Vegas extrae y nos muestra su hígado, su corazón y todas las demás vísceras de su anatomía emocional. Diez actos que tratan de explicar lo inexplicable. “Son actos inexplicables porque escapan a cualquier planteamiento lógico. Es como una pregunta que no tiene respuesta. No tienen una explicación, pero a la vez son muy significativos. Es una especie de paradoja que, en el fondo, define lo que es una canción”. El paralelismo que puede existir entre una canción y la vida misma, con todo lo que ésta puede tener de grandiosa y a la vez de miserable, queda radiografiado a través de retales de la existencia arrancados a jirones, vomitados sobre el papel. “Hay cosas muy personales de mi vida que necesitaba echar fuera en una canción, para hacer borrón y cuenta nueva. Intentar ponerlo ahí para que deje de ser algo que me pasó… verlo desde fuera para tratar de comprenderlo mejor´. De esa premisa surgen algunos de los mejores momentos del disco. Piezas como la desoladora “El ángel Simón”, la invernal epístola “Al norte del norte” o la personal odisea de “El camino”. Y es que este disco tiene el valor de la obra musical, pero también el de la compilación de relatos, que, aun desprovistos de la parte sonora, no pierden ni un ápice de su fuerza expresiva.

“Hay canciones, e incluso el disco en general, que veo casi como si fuera una tragedia o drama”

“Hay canciones, e incluso el disco en general, que veo casi como si fuera una tragedia o drama. Me refiero a drama en el sentido de obra de teatro. Hay varios personajes, y cada uno de ellos encarna algo muy particular… Incluso todas las primeras personas son diferentes en cada canción. No es que esté hablando de mí; es un ´yo´ que está rodeado de diferentes personajes, que a veces son secundarios, pero dentro de una obra coral”. A lo largo de esta tragedia afloran una serie de temas recurrentes que parecen regir las andanzas de todos esos personajes. El pecado, la culpa, el perdón, se convierten de este modo en personajes también del universo del músico, recubriendo la obra de un cierto halo de religiosidad cristiana. “No soy religioso, pero sí que hay algo de espiritual en el disco, en el sentido de que existe una búsqueda. Hay un montón de problemas de la humanidad que están reflejados en la Biblia. Alguien se adelantó y los escribió hace muchos años… Realmente sí que hay una necesidad de fe; de creer en algo”. En el terreno musical, Nacho Vegas ha construído un trabajo en el que la raíz americana se funde con su experiencia personal de todos estos años, para engrandecer, mediante unos estupendos arreglos de cuerda y viento (dirigidos por Carlos J. Martínez, merecedor desde ya de una mención por su trabajo en este y otros discos, como los últimos de Manta Ray, Chucho o Sr. Chinarro), el cuerpo fundamental de la canción que es la guitarra acústica. “Yo nunca podré hacer country o rock americano. El country es una influencia más… Los arreglos y el modo de armonizarlos, hacen que se note que no es un disco americano. Luego están las letras… Creo que puede ubicarse el disco bastante bien; hay algo norteño en él”. Pero el country y uno de sus autores escondidos tiene su tributo en forma de versión en “Que te vaya bien, Miss Carrusel” de Townes Van Zandt, fallecido en 1999. “Hace un par de años que comencé a escuchar a Townes Van Zandt. Es uno de esos grandes que, cuando piensas que los conoces a todos, de repente aparece. Tiene un montón de discos, en los que, partiendo de la música tradicional américana, el country, supo salirse de esos parámetros para crear un obra personal. Empecé a hacer una letra sobre Miss Carrusel, sin entender la original del todo, y cuando la conocí, me di cuenta de que no había mucha diferencia entre las dos´. En los dos últimos temas del álbum, “Blanca” y “Molinos y gigantes”, las guitarras se electrifican (sobre todo en el final ruidista de la segunda) para devolvernos a la calma de la voz,el banjo y los vientos en una suerte de epitafio de despedida. Un impresionante trabajo del que, sin duda, se hablará mucho.

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