Hace dos años que “De mi sangre a tus cuchillas” colaba a unos navarros reincidentes en los primeros puestos de nuestras listas. Me juego el cuello a que “La Gallina” (Astro Discos) de los de Iruña acabará por atraer las miradas de quienes siguen pensando que no existe buena música hecha en el estado. Una decena de redondas delicias que provocan gula, como mínimo.

Tras repetidas súplicas al manager de El Columpio Asesino para que me dejase escuchar algo de lo que empezaba a grabarse en Donosti el agosto pasado, al fin recibo los primeros archivos sonoros vía mail. “¿Y la suciedad de temas como ‘Aha’?”, le pregunto a Alonso. “Tranquilo Rafa. ¿Te gusta o no lo que te he mandado”. Y lo que me mandaba y me dejaba sin palabras era un esqueleto de, por ejemplo, “El destacamento”. Al cabo de un mes llegaba el resto, llegaba “La Gallina. Era el día de abrir una buena botella de vino, desconectar el móvil, colocarme los auriculares y dejadme llevar por la intensidad del tercer trabajo de El Columpio Asesino, intensidad que ha ido creciendo desde aquel primer disco.

“Recoge los ingredientes que le pedimos a la vida: sombras, luces, misterio y riesgo”

Miento, intensidad que viene haciéndose implacable desde que hace ocho años decidieran arrasar en concursos de la importancia del Proyecto Demo. ¿Quién les iba a decir que acabarían tocando en México frente a miles de personas? Pero, ojo, porque cuando llegaba el momento de entregar al jefe de redacción esta entrevista me informaban de dos fechas del grupo en China durante la primera semana de mayo. Hablemos del sonido en este nuevo disco, de nuevas incorporaciones impagables a la banda, de que ya se puede hablar de un eco propio, sin tantas comparaciones anteriores. Le comento a Albaro (batería y voz) que igual hay quién eche de menos la ferocidad de algunos temas del trabajo anterior, “De mi sangre a tus cuchillas”, un disco con hits guitarreros de la talla de “Edad legal”.

“Muchas veces se nos llena la boca con discursos que casi no valen más que para ligarte a una tía”

“La cosa fue que lo grabamos casi todo en directo, y aunque luego experimentamos con las bases, estas eran ya bastante guitarreras”. Un disco aquél que provocaba en el que firma instintos de todo tipo, y casi ninguno legal. “La verdad es que es un disco bastante visceral en ese aspecto”. Aparte de que era un trabajo sin fisuras. En “La Gallina” han conseguido, no sólo hacerse con un sonido propio del todo, sino que han logrado mezclar sus dos primeras obras, lo mejor de cada disco. “La Gallina” es el disco perfecto para contentar a todos sus fans. Esa es mi idea, pero ya veremos… “Cuando das un golpe de timón hay gente a la que le hace más gracia y otra a la que no tanta. No depende de ti”. Lo que depende del grupo ya está hecho, y les doy sobresaliente. Se lo concedo por valientes, por constantes, por locos y por demostrarnos que no hay nada como tener las cosas claras para moverse en un mundo tan desagradecido como el de la industria musical. “A diferencia del primer y segundo disco en el que nada formaba parte de un plan, en este hemos querido dar un giro y buscar un sonido, romper un poco con una imagen: la de agresividad en directo que en cierto modo nos ha cansado un poco. Pensamos que somos algo más complejo, que tenemos muchas más caras. Hemos querido ir más allá en cuanto a composiciones, sonido, letras y de todo”. No hace falta que lo jures, tiene de todo. “Recoge los ingredientes que le pedimos a la vida: sombras, luces, misterio y riesgo. No entendemos la música sin esos ingredientes, sobre todo el de riesgo. Hemos ido a por ello y el resultado es este”.

Un cinco estrellas, lo mejor de la banda. Algo de lo que tras casi un centenar (lo siento por ustedes si no llegan a alcanzarme) de escuchas nada logrará ya sacarme de la cabeza. ¿Y ustedes? ¿Deseando diseccionar ya “La Gallina”? Ardo en deseos de conocer sus impresiones. “Yo creo que nuestro público es un público muy amplio y con capacidad para entender este tipo de giros. Considero que tienen bastante cultura musical y creo que agradecen estos cambios. Y creo que la esencia de ECA sigue estando ahí en cada tema”. Ojalá tengas razón y este nuevo largo sea colocado en el lugar en el que debe estar. Desde luego el sonido que destila suma muchos votos para que así sea. “Volvemos a grabar con Iñaki (ndr, responsable de Estudios De Lucas) porque hemos formado lo que se podría decir el núcleo duro de El Columpio”. ¿Núcleo duro? “Este disco lo hemos grabado mi hermano Raúl (guitarra) y yo básicamente”. Luego recuperaremos este tema. Volvemos con Iñaki. “La putada es que está en Donosti y aunque se empezase a grabar en agosto y se terminase en diciembre, hubo meses en los que fuimos tres días. Es un poco el inconveniente que tiene el estar separados”. Nunca más, ¿no? “Va a venir con nosotros como técnico en la gira”. ¡Al fin! De verdad que no entendería que ECA siguiera sin técnico en los conciertos. “No sé cómo demonios hemos defendido dos discos tan complejos sin técnico, pero bueno (risas). No entiendo que los directos hayan salido tan bien”. A ver si de una vez los grupos pueden ganar lo suficiente como pagar a un técnico, que no es sino otro miembro más de la banda. “En una formación compleja como la nuestra el papel de un técnico es tan importante como el de cualquiera de los que estamos arriba. Quizás más, porque en el escenario cada uno hacemos nuestro papel, pero el técnico es el que sabe en qué momento ha de destacar uno de los instrumentos”. Pues ya tenemos a uno más en la banda, aunque lo que a priori llama la atención es el impresionante regalo que la voz de Cristina supone para los oídos de nosotros, los pobres mortales de voz indecente. Albaro, ¿y este acierto? “Era verdad que había temas en los que yo no me veía cantando, y ese es el momento en el que entra Cristina”. ¿Vieja amiga? “Cristina ya cantó ‘No llores más’ en el disco anterior”. ¿De veras? “Pero claro, es que le metimos tres kilos de efecto”.

Oye, ¿y los viajes a México tienen algo que ver con el sonido fronterizo de temas como “Yo soy tu hombre” o “El destacamento”? No sé si cuando la banda viajaba allí ya habían creado parte de este nuevo cancionero. “Pues ‘La ceniza’ es una de las canciones más viejas que tenemos. Era para el primer disco, pero no nos convencía y le hemos dado otro tratamiento”. ¿Y ese banjo, y esas baterías que suenan en este largo? “Uno de nuestros referentes a la hora de afrontar este disco es Tom Waits. Tratamos de buscar ese tipo de baterías con cachivaches y ruidos extraños”. Conseguido. “La base rítmica de ‘La ceniza’ está hecha con cajitas de caramelos y otras cosas curiosas que encontramos por el estudio”. Y ese rollo Morriconne que sobrevuela temas como “No tienes que decirme nada”, con esas trompetas de fondo… De verdad que no existe mejor manera de terminar este disco. “En el primero ya teníamos ‘La muerte de un trompetista’ con ese toque. En el segundo ‘Gaviotas….’. Nos sale un poco esa vena”. Pero sigo sin saber si México tiene influencia en este trabajo. Hay una canción que se llama “México”, ¿no? “Es por otro tema. Es más una letra de ruptura, de querer acabar con todo y empezar en otro país. México es un sitio que, para volver a empezar, no estaría nada mal”. Las letras. Otro de los fuertes de una banda capaz de hacernos creer en el amor, en el desamor, o en lo falsos que somos. Escuchen “Moscas” mientras quitan el plástico a las suscripciones que nos dejan en el buzón Amnistía Internacional o Greenpeace. Yo, a veces, ni se lo quito. Somos tan buenas personas… “Refleja un poco un estado de ánimo. Tengo muchas contradicciones. No lo tengo nada claro en esta vida y hay veces que ves las cosas de una manera y con un punto bastante cínico de la realidad. Esa canción es un poco el resumir la decadencia en la que se encuentra ahora Occidente. Muchas veces se nos llena la boca con discursos que casi no valen más que para ligarte a una tía, porque son cosas que no nos importan una mierda. Si de verdad nos importaran actuaríamos en consecuencia. Yo por lo menos, soy sensato y reconozco que no hago gran cosa por cambiar las cosas. Por eso, una de mis
conclusiones es que las cosas no me importan”
. Albaro, no me creo que no te importe nada. “No
es que esté orgulloso de eso ni de que me avergüence, es una conclusión a la que llego y creo que es un paso importante el poner un espejo delante de la gente y en lugar de señalar al malo: Bush y las multinacionales, decir que el monstruo muchas veces lo tenemos nosotros dentro y somos totalmente partícipes y cómplices de toda esta mierda que nos rodea”
. ¿Y qué hacemos entonces? “Yo ya no me planteo batallas tan grandes o ambiciosas como cambiar el mundo. Creo que bastante tenemos con cambiar nosotros mismos, y el día que cambiemos nosotros quizás veamos ese cambio en el exterior. Un cambio de dentro a fuera y no de fuera a dentro”.

Como siempre, lo mejor de la charla llega cuando estamos terminando. Me resigno, quedamos para hablar de este tema en otra ocasión y le pregunto por el título del disco. “No tengo ni puta idea de dónde viene. Yo creo que el título nos ha elegido a nosotros en lugar de nosotros al título (risas). Y volvemos sobre las dudas que suscitará en alguno el ver a los hermanos Arizaleta en la portada de este número. “Lo que ha pasado en ECA es que con el primer y segundo disco la banda vivíamos en Pamplona. Había más trabajo de grupo. Pero luego cada uno va
haciendo su camino, Txibe
(bajo) ha acabado viviendo en Tolosa, Markos (guitarra) en
Hondarribia y como pasa en las parejas, las distancias tienen consecuencias y la consecuencia ha sido que nos hemos centrado mi hermano y yo en hacer las cosas. Pero no por no querer hacerlas con nadie, porque nosotros somos un grupo en el que hay un buen rollo y una unidad de la hostia, la cosa es que la distancia hace que los ensayos se
reduzcan a menos de la mitad. Si encima mi hermano y yo vivimos en la misma casa, es normal que se haya reforzado más la pareja de hermanos y este disco haya sido más Arizaleta que los otros”
. Cuando bajábamos juntos a desayunar en México se daban los buenos días con abrazos. Eso no tiene precio tal y como están las cosas por ahí. “El Columpio seguimos siendo la cuadrilla de amigos. Sable (trompeta), mi hermano y yo trabajamos todos los días en la misma fábrica. Nos vemos cada puto día, nos emborrachamos juntos, y encima coincide que tenemos la banda”. Para la gran mayoría de fans, eso es una sorpresa. “Es importante que aparte del interés musical haya otro tipo de afecto en un grupo”. Es importante que entre entrevistado y plumilla existan otro tipo de intereses aparte del musical.