“Hay que bajar a la calle y luchar por lo que queremos”
Entrevistas / Rayo

“Hay que bajar a la calle y luchar por lo que queremos”

Álex Jerez — hace 2 semanas
Fotógrafo — Archivo

Disfrutar de los procesos creativos, experimentar, defender sus propios principios, alzar la voz por la deteriorada sociedad actual. Rayo aparece en el panorama madrileño como una de las nuevas bandas cuyo potencial promete hacer mucho ruido en los próximos años. Eso sí, hay que reconocer que juegan con la gran ventaja de que nada de esto es nuevo para ninguna de sus componentes: el proyecto lo forman Ágata (Las Odio, Agnes), Carmen (YAY), Tábata (Fuckaine) y María (Agnes).

Desde que unieron en 2017 sus experiencias en el mundo de la música, se dieron cuenta de que conectaban a la perfección tanto en lo profesional como en lo personal. Y finalmente, decidieron convertir todas esas reuniones de amigas en un proyecto que les pudiera otorgar un nuevo futuro profesional sólido en forma de banda. Es de ahí de donde, tras varios años de trabajo, nace Jungla su primer largo autoeditado que lanzaron el mes de octubre y del que hablamos detenidamente con dos de ellas en una cafetería del centro de la capital antes de su presentación oficial el sábado 30 de noviembre en la sala Maravillas de Madrid.


¿Cuándo os distéis cuenta de que este proyecto era algo mucho más serio de lo que pensabais?
(Ágata)
Pues, cuando entraron Carmen y Tábata fue el momento clave. Empezamos a hacer las tres, o cuatro, primeras canciones; todas nos conocíamos de nuestros grupos anteriores y a todas nos gustaban lo que hacían el resto. No sabíamos cómo íbamos a funcionar juntas, eso sí, pero lo primero que hicimos nos gustó un montón y ahí fue cuando comenzamos a ver que podía ser un proyecto potente.

Entonces no entrasteis al estudio con la intención de grabar un LP completo…
(Ágata)
No, grabamos primero un EP y no teníamos en ese momento para grabar más. Queríamos grabar algo para empezar a dar conciertos y poder llevarle algo a la gente que nos sirviera de referencia.

¿Y a nivel de sonido teníais claro hacia dónde ir?
(María)
Bueno, no lo teníamos muy claro pero lo que sí se notaba era la experiencia, e influencia, de estar en otros grupos previamente. Pero, tampoco llegamos diciendo que queríamos montar un grupo de dream-pop. Fue más bien al encontrarnos con la guitarra de Carmen, y el bajo de Tábata, cuando al juntarlo todo descubrimos nuestro sonido final.
(Ágata) En el grupo, por ejemplo, ahora tiene mucho peso melódico el bajo. Se ha convertido en algo más que un bajo rítmico, eso no estaba pensado desde el comienzo y creo que caracteriza mucho a la banda. Carmen además también toca la guitarra de una forma muy diferente a como lo hacía en YAY. Ahora es mucho más disonante, busca texturas más afiladas y menos armoniosas. Además, otra cosa que cambia es que cantamos tres del grupo y eso nos ha dado un montón de recursos a la hora de hacer armonías vocales. Pero, todas esas cosas nos las hemos ido encontrando como pequeños tesoros.

Lo comentaba porque habitualmente cuando surge un nuevo grupo a base de componentes de otros suele ser para dar un giro a sus carreras y apostar por un sonido muy diferente a lo que hacían hasta la fecha de forma individual.
(María) A ver yo con respecto a los proyectos anteriores lo que sí quería era quitarle un poco de intensidad a todo. Yo en los primeros ensayos con Ágata siempre le decía que bajara la intensidad, que redujera el chorro de voz. Sí, yo quería unas melodías más poperas con respecto a lo que hacía anteriormente. Pero, como ha dicho Ágata, nuestra identidad sonora ha ido surgiendo más bien.

Le dais mucha importancia al proceso de creación sin que os importen los tiempos de entrega. Y en una sociedad actual en la que el consumo es prácticamente inmediato, y te exige una gran velocidad de reacción, eso no es lo habitual.
(María)A mí la lentitud como forma de resistencia me parece un arma muy interesante. El hacer cosas no productivas como ir al monte sin razón alguna. Subir al monte y bajar.

Pero, imaginad que de repente este álbum funciona de una forma increíble y comenzáis a sentir una presión de volver pronto para que el público no se olvide del éxito del proyecto. ¿Cómo reaccionaríais ante algo así?
(María) Hombre, sí eso me permitiera no trabajar y dedicar todo mi tiempo a la música pues ojalá sucediera algo así. El problema del tiempo es también un problema concreto, somos cuatro personas que trabajan y que al final no se pueden permitir ensayar todo el rato.
(Ágata) Claro es que tú imagínate, si tuviéramos la posibilidad de dedicarnos solo a esto. Seguiríamos siendo lentas, pero le dedicaríamos en vez de cuatro horas a la semana todas las que le pudiéramos dedicar. Haríamos una ópera-rock, una colaboración con algún ídolo del trap (risas). Podríamos hacer cosas muy diferentes, pero bueno lo que también queremos reivindicar con esto es que es muy importante disfrutar de los procesos, hacer música por placer, experimentando… Para nosotras eso es muy importante y, yo que sé, habría que valorar otro tipo de circunstancias. Aunque bueno, no te voy a decir eso de que nos vamos a mantener siempre “puras” porque en cuanto nos paguen la cosa cambia.
(María) No no, está claro. A mí si me pagan… (risas)

“Hay canciones que no nos llegan a gustar jamás y terminamos despidiéndolas por puro agotamiento”

Apostáis por un proceso creativo muy horizontal en el que todo el mundo tiene voz para cambiar lo que considere. Pero, alguien tendrá que poner los límites digo yo.
(Ágata) Bueno, yo soy un poco más sin vergüenza en ese sentido. Les digo que cuando grabamos algo no es más que una foto del momento concreto en el que estamos y que, aunque evidentemente queremos que las canciones salgan de la mejor manera posible, hay que aceptar el resultado. Un truco que sirve es lo típico de “la grabamos y luego vemos”; y si no mola la descartamos. Aunque luego nunca pasa, lo que sí pasa en el local de ensayo es que canciones a las que les hemos dado cincuenta mil vueltas descubrimos que hemos gastado nuestro tiempo sin sentido, no nos llegan a gustar jamás y terminamos despidiéndolas por puro agotamiento.

El álbum es como una invitación a escapar de lo urbano, del deterioro capitalista y el caos de la sociedad actual. A la vez que reivindica, en cierto modo, la importancia de la naturaleza y esa necesidad de un futuro mejor. De ahí el título de Jungla. No puedo evitar preguntaros por el reciente polémico debate que el alcalde de Madrid, José Luís Martínez Almeida, ha despertado por su predilección por la catedral de Notre-Dame frente a salvar el Amazonas. La gente cada vez se ríe más de todo y tiene menos ganas de luchar por muy injusto que les parezca, ¿no creéis?
(Ágata) Sí, bueno es que yo creo que eso ha sido una estrategia muy astuta. Hemos vivido todos esos casos de corrupción con los que están de mierda hasta las orejas. Nos han inundado tanto de noticias de mierda de una forma realmente escandalosa. Que creo que hay de alguna forma ya una impermeabilización a todas estas cosas que hace que al recibir una noticia como esta, con la que dan ganas de echarse a llorar, la gente no reaccione.
(María) Yo creo que es un juego bastante estudiado. Yo tristemente estoy reviviendo lo que ya ha pasado en Italia, mi país. La gente se aleja cada vez más de la política porque en lo institucional pasan estas cosas que van más allá de la estupidez humana y entonces el público renuncia a participar en la vida política. Esto es muy delicado, reírse de lo que está pasando es muy peligroso. En Italia la gente ya está en plan “yo no voy a votar a estos gilipollas”. Pero claro, por ello hemos renunciado a reformas, luchas políticas y al final se crea una distancia escalofriante entre política y sociedad. Vale reírse un rato, pero también hay que bajar a la calle y seguir luchando por lo que queremos.

Bueno, ya se habla incluso de que esa falta de interés es algo “cultural” de las nuevas generaciones.
(María) Bueno, yo sí confío en las nuevas generaciones y en que son conscientes de que hay que luchar por temas tan importantes como el cambio climático. Pero sí, es importante que nos sigamos juntando, que hagamos política desde la base.
(Ágata) También, no sé, hemos pasado todos estos años de crisis que de alguna manera al recortarse tanto en libertades, derechos y demás. Han generado un mensaje muy pesimista de “vaya puta mierda de sociedad a la que estamos yendo” que es normal que desmotive a cualquiera. Hacer una carrera y ver que no hay un futuro con ella. Que si no eres de la clase adecuada a lo mejor no vas a tener jubilación o un seguro médico. Pero bueno, estoy de acuerdo con María yo creo que sí que hay movimiento en otros sitios. Además, no es la primera vez que esto se dice en la historia. Siempre que miramos hacia atrás decimos que la gente antes era más política, o más activista, pero en todas las generaciones hay de todo.

En uno de vuestros temas soltáis esa frase de “hasta cuando aguantará la vieja Europa”. ¿Estamos a tiempo de salvarnos?
(Ágata) Bueno ahí es donde entra nuestra relación con Marina Garcés, que ha sido todo un referente en este disco. Es una filósofa que tiene diferentes libros, pero que en concreto tiene un ensayo muy cortito que se llama Nueva ilustración radical en el que habla de lo peligrosa que es la separación entre el ser humano y el mundo en el que vivimos. Que parece que ya no somos capaces de manejar la complejidad que hemos creado, ya sea de forma política, hablando del entramado de empresas o redes sociales que nos gobiernan. Pero, al margen de todo esto yo creo que sí que estamos a tiempo de salvarnos. O, al menos, es muy necesario mantener vivo ese espíritu.

“Las redes sociales que nos gobiernan”, háblame un poco más de la relación que tenéis con ellas.
(Ágata) Bueno, las redes sociales tienen una doble cara. Hacer una lectura negativa sola de ellas no sería completamente realista ya que permiten también que otros discursos emerjan. Que movimientos que han ido en contra de determinados poderes hayan encontrado su público. Aunque una cosa está clara, las redes sociales no son la democracia absoluta, ni todos los mensajes llegan a todo el mundo. Pero bueno, pueden ser un lugar de encuentro.

“Somos contundentes, tenemos un sonido ruidoso, potente, y el directo es nuestro hábitat natural por ahora”

Volviendo puramente al proceso creativo del disco, habéis apostado por la autoedición. ¿Qué os ha llevado a ello?
(Ágata) Lo cierto es que nos pareció el mejor modelo en este momento. Nos parecía que lo que nos aportaba una discográfica a un proyecto como el nuestro en este momento era bastante limitado. Nos interesaba más mantener a día de hoy el control y la propiedad de los temas que recibir sus servicios. Que tampoco es que nos neguemos en un futuro a tener una relación con un sello, la verdad.

Fran Meneses se ha encargado de la producción del disco y ha sido vital durante todo el proceso creativo.
(María) Bueno, Fran es el novio de Tábata, las cosas como son.
(Ágata) Vamos a decir que es el compañero de Fuckaine, que queda mejor.
(María) Sí venga sí, el compañero de Fuckaine (risas). Él ha sido una pieza fundamental porque sí que es verdad que llegamos al estudio de grabación con algunos estribillos sin acabar, por ejemplo. Nos habíamos metido en algunos callejones sin salida con muchas canciones y Fran nos ha ayudado. También porque nos conoce mucho, sabe cómo tocamos, conoce nuestras cualidades, limitaciones y nos lo ha cosido todo a medida.

Y ya con todo el material listo, ¿qué tal la acogida del disco en directo?
(Ágata) Muy buena, yo creo que Rayo es un grupo que funciona bastante bien en directo. Somos contundentes, tenemos un sonido ruidoso, potente, y el directo es nuestro hábitat natural por ahora. Está todo muy fresco aún, tenemos muchas ganas de compartir el disco con la gente, pero además tenemos ganas de componer nuevas canciones para no tener tantas limitaciones. Al menos intentaremos añadir un par más para poder jugar y una versión en la que estamos trabajando de Las Grecas que promete. Ellas tienen verdaderos temazos, fue una pasada todo lo que hicieron y es un reto hacer una versión a la altura porque los arreglos originales, ya de por sí, son muy potentes.

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