Esta vez Iceage han necesitado un largo parón de cuatro años para sacar un nuevo disco, “Beyondless” (Matador, 2018), y lo han vuelto a hacer. Con su permanente y tenaz objetivo de no repetirse y no frenarse de seguir explorando, los daneses han devenido una banda de raíz punk que casi ya se la puede denominar de culto, situados en ese borroso camino entre el mainstream y el underground. Con la excusa de su inminente paso por Sevilla (28 de octubre, Sala X), Madrid (29 de octubre, El Sol) y Barcelona (30 de octubre, Apolo [2]) su carismático frontman, Elias Bender Rønnenfelt, responde a nuestras preguntas.

En general, ‘Beyondless’ ha sido etiquetado como un disco más accesible comparado con los anteriores, aunque está lleno de arreglos y detalles (saxos, trompetas, violines…). ¿Estás de acuerdo?
La accesibilidad nunca ha sido algo a lo que aspiremos activamente, tampoco es algo que temamos. Cuando estamos haciendo un disco intentamos transmitir las ideas y sentimientos que nos llegan de la manera más pura posible, y no diría que una hipotética idea de la opinión pública sea benefactora en el resultado final.

Sacabais casi un disco por año pero con ‘Beyondless’ (2018) hay un periodo de cuatro años respecto a ‘Plowing Into the Field of Love’ (2014). ¿Esta vez necesitabais más tiempo para crear nuevas canciones que merecieran entrar en el disco o, simplemente, es que el tiempo invertido en otros proyectos (Marching Church, por ejemplo) es responsable de que ‘Beyondless’ haya salido tan tarde?               
Simplemente tuvimos la necesidad de dar un respiro a Iceage. Tal vez nos habíamos dejado llevar hacia extremos de agotamiento después de cinco años de incesantes giras, y quizás también hubo un agotamiento creativo. Nunca quisiéramos forzar la música cuando la musa no está, por así decirlo. Cuando no tienes nada que decir preferimos no decir nada. Pero, de repente, comenzó a formarse un extraño molde de ideas y ‘Beyondless’ llegó de forma muy natural.

Los cuatro os conocéis muy bien desde pequeños en la escuela. Me pregunto si esto facilita las cosas a la hora de escribir canciones o si, más bien, después de tantos años juntos, podría ser una desventaja para crear cosas nuevas y no repetirse.
Tenemos una forma de comunicación casi telequinética, y fue un golpe de suerte conocernos a una edad tan temprana y acabar trabajando tan bien juntos a nivel musical y fraternal. Hasta ahora no creo que haya sido una desventaja, y nunca hemos disfrutado tanto haciendo música juntos como lo hacemos ahora.

“Creo que ciertas restricciones pueden ser extremadamente liberadoras en un estudio”

Grabasteis el disco en analógico. ¿Por qué?
En el estudio en el que trabajamos había una buena grabadora de cinta. La cinta tiene una calidez y profundidad que no puedes encontrar en la música que sale de un ordenador. No es porque queramos capturar un cierto sonido de otra era, es simplemente porque suena bien. También te proporciona un conjunto de limitaciones, y creo que ciertas restricciones pueden ser extremadamente liberadoras en un estudio, donde cualquier cosa es posible. Sigues adelante con las cosas de manera más rápida en lugar de pensar en la toma de decisiones, a veces sin sentido.

Personalmente, adoro el estilo de Johan Surrable con la guitarra y cómo ha evolucionado con los años. Cada vez más influenciado por la música country, también comparado con el estilo de Rowland S. Howard.
Johan es un guitarrista increíble, uno de los mejores de su generación si me preguntas. Trabajamos muy bien juntos. Él es muy expansivo en su forma de tocar, así que si traigo un anteproyecto para algo proyectará instantáneamente su propio lenguaje de notas. A medida que pasa el tiempo, me doy cuenta de que cada vez crece más y más en su propio sonido.

Sky Ferreira ha colaborado también en tu otro proyecto, Marching Church. ¿Qué te hizo tomar la decisión de contar con ella para el nuevo disco de Iceage?
Cuando escribí la canción “Pain Killer” comencé a pensar que otra voz, particularmente la de una mujer, podía contribuir tanto a nivel de sonido como de contexto. Fue la primera voz que tuve en mente y, afortunadamente, creo que elevó por completo todo el asunto.

Samuel Beckett está presente en este álbum. ¿Cómo llegas a él? ¿El hecho de que la música fue una gran influencia en su vida, ha sido eso un elemento decisivo para profundizar en su obra literaria?
No estoy seguro de hasta qué punto Beckett ha influido en el álbum, aparte de ser el inventor de la palabra que se convirtió en el título del disco. Estaba leyendo su libro “Worstward Ho” mientras escribía las letras. Es un libro en el que juega mucho con el uso incorrecto de la lengua y cuando me topé con la palabra “beyondless” me llamó la atención. Descubrí que no existe en el diccionario, pero para mí sugiere un significado perfecto para el momento de mi vida que intentaba describir en la canción.

En un documental de la televisión danesa, dijiste que todos tenemos que buscar un objetivo en la vida y luego añadiste que tú, afortunadamente, encontraste el tuyo: escribir canciones. Te preguntaron qué harías si no hicieras música y dijiste “no lo sé” y que si no fuera así seguramente estarías de mal humor. Entonces, ¿dónde quieres llegar escribiendo canciones?
No soy bueno pensando más de un paso por delante. Se te han concedido las ideas que te llegan de un más allá, o quizás solo de la parte de atrás de la cabeza. Encuentro que mi mente siempre está tratando de descomponer mi vida en forma de una canción, pero siempre me resulta imposible predecir lo que la vida me puede arrojar.

“Tal vez fuimos bastante cínicos con la repentina atención del mundo de la música”

Ahora todo el mundo conoce Iceage y la gente está al tanto de cuando sacáis un nuevo disco o de cualquier paso que dais. Pero, por un momento, me gustaría volver al 2011 y saber cuál fue el sentimiento de pasar de ser una banda casi desconocida a, de golpe, aparecer en todas partes.
Éramos unos adolescentes maleducados y arrogantes en ese momento. No habíamos planeado llegar a un público global y el éxito no había sido realmente una meta para nosotros. Tal vez fuimos bastante cínicos con la repentina atención del mundo de la música pero, por otro lado, es increíble que muchachos de todo el mundo pudieran relacionarse aparentemente con lo que intentábamos decir sobre nuestras vidas. La vida ha sido un torbellino impredecible desde entonces.

Como ya sabemos, en 2013 Iggy Pop dijo que Iceage era la única banda de punk actual que sonaba realmente peligrosa. ¿La búsqueda del peligro ha sido un objetivo para vosotros alguna vez?
Me resulta difícil comentar al respecto. Creo que mucha de nuestra música ha tratado sobre el deseo. Deseo de más, de peligro, de amor, de sentido. Prefiero explorar el borde de una emoción en las canciones y salir a la búsqueda de la urgencia, y tal vez esto puede tener una sensación de peligro. Como en la vida, quiero que nuestra música abarque una paleta de un millón de impresiones diferentes.

Desde 2011, cuando salió vuestro álbum de debut, no os han parado de llover buenas críticas y la reputación de Iceage no ha parado de crecer. Con ‘Beyondless’ ha pasado lo mismo. ¿Os habéis acostumbrado a ello? ¿La manera cómo impacta en los medios un nuevo disco de Iceage es algo que os preocupe y un tema de debate entre los miembros de la banda?
Sería estúpido dejar que los elogios de los medios de comunicación lleguen a tu cabeza, y no deberían afectar en la manera en la que uno hace música, por lo que no nos preocupamos demasiado por eso.

En pocos días tocáis en Sevilla, Madrid y Barcelona. No es vuestra primera vez por aquí. ¿Qué te parece este país?
Una vez compré un pato vivo en las calles de Barcelona.