EL TERCER DISCO DE LOS NORTEAMERICANOS THE WALLFLOWERS, “BREACH” (INTERSCOPE/UNIVERSAL, 00), LLEGA CUATRO AÑOS DESPUÉS DEL ATRACÓN DE VENTAS QUE SUPUSO “BRINGIN´ DOWN THE HORSE”. CUATRO AÑOS EN LOS QUE JAKOB DYLAN, HIJO DEL MISMÍSIMO BOB, HA TENIDO TIEMPO PARA APLACAR LA RESACA DE PLATINO -SE HABLA DE CASI UNA DECENA DE MILLONES DE COPIAS DESPACHADAS- Y DAR FORMA A UNA TACADA DE CANCIONES POR LA QUE SE PASEAN GRAM PARSONS, THE JAYHAWKS Y BRUCE SPRINGSTEEN.

Buenas canciones, sin duda, aunque a veces -mira que somos cabrones los muchachos de la prensa- sospechosamente acicaladas para la FM norteamericana. “La verdad es que hacemos discos e intentamos que funcionen y que gusten a otra gente. Si esto ocurre, pues fantástico… ¿Que si pienso en las radios cuando compongo?… no, no, la verdad es que me limito a hacer canciones como me gusta”. Y la verdad es que lo hace bastante bien, a qué negarlo, pero comprendan el mar de suspicacias que suscita un grupo con semejante apellido en su nómina, con semejante número de ceros en su cuenta corriente y con semejante sonido -tan pulido, tan perfecto-.

“La verdad es que ya no presto atención al asunto de ser hijo de quien soy. Aquí en América hay gente realmente interesada en la banda”

“La verdad es que ya no presto atención al asunto de ser hijo de quien soy. Aquí en América hay gente realmente interesada en la banda, gente a la que no le importan en absoluto esas cosas, que se fija más en que ahí está el grupo de nuevo, con un disco más y dispuesto a presentarlo por todo el mundo. Eso es lo que le interesa a mucha gente más allá de mi parentesco” . No entraré en el tema del parentesco más. Puede ser una ventaja o una condena. Pero sí les contaré que cuando The Wallflowers comenzaron su andadura no se comieron un colín. Ni medio siquiera. En los albores de la década pasada, editaron su debut -“The Wallflowers”, Virgin, 92) que sirvió para abrirles la puerta trasera de la industria. Ni más, ni menos. Pese a todo, no se atisba rencor o ganas de revancha en la voz de Jakob, dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva y convencido de las virtudes de su nuevo cancionero, el cual, a decir verdad, ofrece más de un momento memorable. “De verdad, no creo que mi carrera haya sido más fácil por ser quien soy, pero tampoco recuerdo aquella época como tiempos difíciles o duros, sencillamente lo que nos hacía falta en aquel momento era más tiempo para llegar a hacer mejor nuestro trabajo, para rodar como grupo en directo. Más bien creo que aquella época fue buena para nosotros y creo que es lógico que las cosas salieran así porque éramos muy jóvenes y tocábamos y componíamos peor. Ahora tengo unas nuevas canciones que defender, un nuevo disco que presentar y te aseguro que lo estoy deseando” . Y le creo. Aunque no deja de ser menos cierto que no es a mí a quien debe convencer.