Hoy martes 18 de junio se publica “Bruja”, quinto álbum de Mala Rodríguez y nuevo golpe de timón en una carrera siempre imprevisible pero marcada desde el primer día por la fuerte personalidad de la rapera gaditana y por unas incuestionables cotas de calidad. De todo esto y de muchas más cosas se habla en la extensa entrevista que viene a continuación…

¿Empezamos?

Sí, es hora de hablar del disco ¿no?

¿Cuánto tiempo llevas esperando a hablar del disco?

Pues el máster me llegó ayer…

Puedes arrancar poniéndome al día de las cosas importante que te han ocurrido en estos tres últimos años.

Realmente lo que he estado haciendo han sido muchos shows, sobre todo fuera de España, y lo que he estado haciendo también son canciones en casa.

¿Dónde estás viviendo ahora?

En Barcelona. Cuando no me voy fuera estoy en Barcelona. Pero paso bastante tiempo fuera, porque como he tenido bastantes conciertos en América cuando voy paro por allí un rato…


¿Has llegado a introducirte en el mundillo musical barcelonés?


No, en Barcelona estoy en la cueva. Cuando salgo voy a algún concierto, a bailar y a escuchar música, pero como público siempre.


¿En qué conciertos has estado últimamente? Tengo curiosidad…

De los que más me gustaron últimamente, el de James Blake.

¿Has escuchado su nuevo disco?

Una canción nada más, tengo muchas ganas de escucharlo entero. Y he visto el concierto que dio en Coachella por Internet. Me mola mucho lo que hace, me parece superespecial.


Hace poco leí una entrevista en la que decías que te gustaba mucho Frank Ocean y se me ocurre que James Blake podría ser algo así su reverso británico ¿no? Esa versión actualizada del soul…

Este tío es mucho más… No sé, me parece muy muy especial este loco. Tiene una sensibilidad extremada. Y de Frank Ocean me gusta que ha cogido mogollón de cosas que me gustan de hoy con la clave esta del hip hop. Joer, qué guay, me encantó. Realmente hay un montón de cosas que me gustan que se están haciendo ahora, nuevas combinaciones que no creo que se parezcan a nada.

A fin de cuentas es un poco el territorio en el que tú te has venido moviendo desde “Alevosía”.

Yo hago música bastarda. Me gusta lo bastardo.

Es curioso porque tengo la sensación de que los aficionados a la música hemos caminado en la dirección opuesta, hacia los compartimentos estancos y parece que el público del pop, el rap o el metal estuviera hoy más definido que nunca.

Sí, es verdad. De algún modo con esto ocurre como con los seres humanos que aunque creemos que no, en el fondo nos parecemos mucho y las fronteras están muy difuminadas.

Hablando de fronteras, has girado mucho por Latinoamérica y EEUU. ¿Te has traído alguna impresión sobre cómo es el público de un sitio y otro?

Una impresión remarcable, por ejemplo, que veo mucha efervescencia fuera de España. Están pasando cosas, hay ganas de hacer, veo gente a la gente moviéndose… Sin embargo en España creo que hay un poco de estancamiento. Es algo que se nota en todos nosotros, y se ve en todo… Bueno, ¡lo que estamos pasando! ¿no?


Cuando hablas de efervescencia ¿te refieres en concreto a Latinoamérica?

Y EEUU, aunque allí nunca han dejado de pasar cosas. Pero es que cuando ves el precio de la gasolina lo entiendas todo. Dices “¡Aaaah, valeeeeee!”.


¿Qué partes de EEUU has recorrido?

Ha sido una locura porque empezamos en Washington en un teatro muy bonito en el que la noche antes actuó Maceo Parker. Pasamos de la Costa Este al Sur y Medio Oeste, Houston, Phoenix,… Con un público muy variado, chicas y chicos de todo tipo, latinos, gringos, conciertos de 100 o 200 personas y otros con muchísima gente… Luego Las Vegas, que ya he estado allí unas pocas de veces, Los Angeles y terminamos en Nueva York. Porque realmente toda esta gira tenía sentido por ese concierto del Summerstage Festival que era una cosa super gorda en Central Park, gratuito… No sé, fue precioso.

Con estas experiencias, ¿podrías decirme hacia dónde o hacia qué tipo de público estás orientando tu carrera? Quiero decir, yo tengo la sensación de que en “Dirty Bailarina” con la producción de Focus había una posibilidad real de penetrar en el mercado yanqui.
No lo veo así, porque yo no hablo inglés y eso lo he tenido siempre muy claro…

Pero en EEUU hoy hay un mercado latino muy potente…

No, mira, para que veas que para mí ese fue un movimiento muy arriesgado. Ese álbum era para mí una joya, una joya en todos los sentidos. ¡Porque ese álbum líricamente tiene unos versos que vamos! ¡Psssssh, iros a dormir! Y la producción que se curró ese señor era magnífica, todos los detalles cuidadísimos. A mí me encanta el r’n’b, yo soy fan de eso y quería hacer algo así. Pero tenía clarísimo que a mí no me iban a escuchar esos locos. Esta gente habla inglés y no había opciones. Noooo, no iba por ahí. Yo no estaba tirando esa piedra. Y el público latino de EEUU ya me escucha desde hace rato, me conoce como artista desde hace años, porque hace 10 años yo ya estaba haciendo cosas en México.

Pero, coño María, como bien decías antes, “Dirty Bailarina” fue un salto de calidad. Luego pudo gustar más o menos, pero los nombres de los que participaban en ese disco y el sonido estaban ahí, eso era innegable…

Sí, sí, sí, lo es, pero es una joya, un trabajo personal, un crecimiento por dentro espiritual que quería y pude hacer. Yo no estoy diciendo “voy a cogerme un productor americano para conseguir tal”. No. Es que él era el hombre. No tenía la persona aquí con quien pudiera hacer eso. Focus había trabajado con otras artistas femeninas, conocía el género y estaba loco por hacer el disco. No lo hacía por el dinero porque, vamos, lo que cuesta de verdad hacer una canción con este hombre… En definitiva, que era una cosa que yo quería hacer para mi público, y mi público habla español, no inglés. De hecho este acabado, esta producción en lo sonoro miraba más hacia el mundo yanqui y en ese sentido era un riesgo grande, porque era ese sonido, pero en español, dirigido a mi público,… Y él mismo llegó a decirme “es que aquí somos muy cerrados”. Es cierto que ahora la gente allí ve el color en lo hispano, pero no por eso han dejado de ser cerrados.


Entiendo por todo esto que me cuentas que en su momento tenías totalmente claro qué sonido querías para “Dirty Bailarina” ¿no?

“Dirty Bailarina” ha sido con diferencia el disco más maquiavélico de cuantos he hecho. Nunca antes había tenido el tocho de letras escrito antes de irme a grabar. Eso no había ocurrido nunca. ¡Jamás! Yo siempre me había metido en el estudio y allí había escrito las letras. Yo seleccionaba los ritmos: “esto lo quiero así, o mejor de esta otra manera…”. Fue una cosa… Y este disco ha sido… ¡otra historia!

Pues venga, cuéntamela.

Es que ¿sabes qué pasa, por qué me pone contenta hablar de “Dirty Bailarina” con la distancia? Porque mucha gente no lo ha terminado de entender y piensa que es un disco más pop, que la Mala ya no rapea,… Y no se están enterando. Sin embargo ahora lo veo muy claro con la distancia, entiendo los movimientos y también las reacciones de algunas personas en los sectores más ultraortodoxos. Yo desde que salí me encontré con ese rechazo de “no, la Mala ya no…” y estoy muy liberada en ese sentido. Pero bueno, da igual, que me preguntabas por “Bruja”“Bruja” empezó a gestarse cuando yo termino “Dirty Bailarina” y comienzo a trabajar en casa sin fechas, que es algo que nunca había hecho porque hasta que no me decían que había que sacar disco yo no me ponía… Pero esta vez necesitaba jugar y empecé a hacer cosas sin ningún objetivo. Entonces me volví un poco loca porque quería enseñarlo lo antes posible y lo que ocurrió fue que me dijeron que todavía no era el momento y que tenía que tranquilizarme.

¿Esto sucedió hace un año aproximadamente…?

Cuando empecé con la historia de que quería publicar el disco fue hace dos años. Y todo el mundo a mi alrededor me decía “tranquila…”.

Es curioso porque siempre has tenido un ritmo de lanzamientos constante y no excesivamente rápido, alrededor de los tres años entre cada disco.

Creo que no lo estaba visualizando como trabajo, sino que quería enseñarle a todo el mundo lo que estaba haciendo. Pero claro, eran maquetas, juegos.

¿Llegaste a entrar en el estudio con aquellas canciones?

Sí, grabé tres o cuatro canciones en estudio. Pero me di cuenta que merecía tomarme un tiempo para dedicarle toda la atención al proceso y explorar si me tenía que llevar a otros sitios. Trabajar sin ver la meta me pareció muy gustoso y a partir de ahí cero prisas, hasta el punto de que ella (señala a su manager, presente en todo momento en la conversación) me tuvo que coger de las orejas para sacar el álbum y poner una fecha. Y en ese momento fue cuando me di cuenta de que ya tenía una visión de lo que quería hacer con el disco.

¿Y qué es lo que queda en “Bruja” de “El tren de la bruja”, que es como llamaste a aquella primera versión?

Creo que el plano es mucho más cercano, ha enfocado directamente a “la bruja”. Hay algunas cosas que quedan de “El tren de la bruja”, otras no… Yo creo que es la evolución lógica de lo que empecé en ritmos, sonidos… lo que ocurre cuando empiezas un proceso creativo, que luego tienes un backup y abres un montón de puertas a las que puedes volver después para buscar cosas. Nunca había hecho eso.

¿Lo consideras el disco más “tuyo” que has grabado nunca? ¿Aquel en el que has puesto más de tu parte?

No, yo siempre he puesto mucho. Cuando canto, cuando grabo, la performance que yo hago cuando sólo tengo el ritmo, eso lo hago yo, nunca ningún productor me ha dicho, “haz este estribillo de esta manera” o “dóblate”,… no. Está bueno lo que hacen ellos después, ahí es cuando dices, “tú eres productor”. Como decía Focus, “lo que tú haces yo luego lo embellezco”. Pero no coartarte. No sé, todos los discos son míos, todas las canciones… De éste te puedo decir que me gusta la persona que escucho. Creo que estoy progresando adecuadamente, jajaja.

Si te digo que “Bruja” supone tu vuelta al rap después de los experimentos de los dos discos anteriores, ¿estás de acuerdo?

Sí, claro…


Más oscuro también…

(Se lo piensa un rato) Hay una vuelta entera, yo creo que tiene todos los colores. Creo que hay momento para el grito y para la esperanza y que también hay un momento para lo íntimo y para el sexo y para todo… Lo siento como un buen paseo.

Pero hacía tiempo que no gritabas tan alto como aquí.

Sí, he estado un poco callada. He pasado unos años en los que he estado viviendo cosas que a lo mejor no… no sé, no estaba dispuesta a gritar, no sacaba eso de mí. Y la verdad es que lo necesitaba. Yo cada día necesito escuchar “33”. Esa canción es… puf, me siento tan a gusto cuando escucho esa canción… Decir “tú eres mi puta” me hace sentir bien.

En “33” dices muchas cosas y muy duras: “Qué mierda eres, quillo, en serio, qué mierda eres”, “Te follo cuando quiero, tú eres mi puta” o “Monta tu mierda en una caja y lárgate“. ¿Me puedes decir de dónde sale toda esa rabia?
Es como cuando está Gulliver sentado y empiezan a subírsele encima todos esos enanos y a atarlo, que le pica algo y se levanta… Pues algo parecido. “No me molestes”. Hay veces que alguien te molesta y piensas “¡será posible! ¿Me voy a tener que levantar?”. Pues hay veces que uno siente algo así.

La idea inicial que tenía del disco por las dos canciones que avanzaste en un primer momento, “La rata” y “Quien manda” es que iba a tener una orientación muy marcada hacia lo político-social. Esta mañana lo he escuchado cuatro veces seguidas y, aunque todavía lo estoy asimilando, lo que está claro es que no, que cada tema trata historias bastante diferentes.

La idea era que rítmica y anímicamente empezara fuerte, que llegase al clímax, se tranquilizase un poco y hacia el final del disco y con la última canción hubiese un poco de reflexión. Ese es el dibujo que yo hacía con el álbum. No contar una historia desde el principio hasta el final, sino un viaje a través de las canciones. A mí me gusta mucho escuchar discos enteros, el concepto álbum me parece maravilloso. No sólo escuchar canciones sueltas o un playlist. También me gustan las canciones sueltas o un buen mixtape, pero donde esté un álbum entero… No sé, escucharse un álbum al completo de Pink Floyd, eso sí, tío, eso es una OBRA MUSICAL. Te transporta, te lleva, te conduce, te evoca, te mueve, ¿sabes? No sólo canciones, no sólo hits, hits, hits. A veces agarro un disco y estoy con él pesadísima, y lo escucho poco… pero mucho. Por ejemplo cuando me dio por escuchar Esperanza Spalding, la bajista esta que canta, todo el rato estaba con sus discos y me acompañó un buen tiempo de mi vida. No me puedo imaginar estar siendo bombardeada todo el tiempo por discos y canciones diferentes, es un poco invasivo… No te da tiempo de saborear, joder.

¿En qué contexto escuchas música?

Cuando me muevo, en los traslados llevo siempre auriculares. Cuando corro me gusta también. En verdad en casa, cuando hago las cosas, en la cocina… De muchas maneras, la verdad. En la ducha me encanta: tengo un bafle y lo pongo súper alto, mis vecinos conocen todos los discos que tengo jajaja…

¿Cantas en la ducha también?

Claro. Uy, yo canto en muchos sitios. Improviso mucho, jajaja. Me encanta escuchar a Miles Davis y me pongo a hacer la trompeta yo. Me encanta, me gusta muchísimo hacerlo.

Volviendo a lo que comentábamos antes, a lo que te decía de los temas de avance y la impresión que me dieron…

Porque esperabas que fuera un disco más político.

Sí, después de escuchar esas dos canciones sí…

Porque tú entiendes que “Quien manda” es una canción política.

No necesariamente, aunque desde luego podría dársele esa interpretación. Y a lo largo de esa canción, como a lo largo de todo el disco, hay guiños constantes a la situación general que estamos sufriendo ahí fuera. Como cuando dices aquello de “Las cosas cambian, es de ley, todo tiene un final como la monarquía”.

Sí. Es verdad que no me había dado cuenta hasta hoy de lo necesario que es que no seamos idiotas y expresar nuestra opinión política, señalar las cosas que no nos gustan. Pero no solamente desde una forma crítica y no aportar soluciones sino mostrar tu postura, al margen de que nos creamos que vamos a cambiar el mundo, que hoy ya lo he dicho en un par de entrevistas: si John Lennon no lo ha hecho no sé en qué estamos pensando el resto. Ahora los artistas ¿por qué todos queréis ser políticos? No somos jodidos políticos ¿vale? Un cosa es que tú como persona quieras defender tu opinión y tu derecho a expresarte, lógico, y más cuando estás en un género como el rap. Aunque cualquier otro género también puede valer ¿eh? Ahora no vamos a ser los raperos los… ¿sabes?

¿Crees que el rap sigue siendo el estilo musical que mejor cuenta el día a día del tío de a pié en España o eso ha dejado de ser así?

No necesariamente. Creo que es un género bastante más explícito, pero lo que le está ocurriendo a una persona “normal” también lo puede expresar un grupo punk.

No tengo muy claro si un chaval de quince años ahora mismo considera el punk como un sonido “suyo”, que le sirva para expresar sus preocupaciones y lo que pasa en su vida…

Hay un grupo punk de unas colegas de Barcelona, que quiero mencionar… Se llaman La Quiero Viva y fui a verlas y fue muy guay. Yo creo que ahora mismo hay un montón de gente haciendo cosas que representan a la gente de la calle.

¿Estás de acuerdo con que “Bruja” tiene un mayor componente emocional que los cuatro discos precedentes?

A medida que he ido creciendo me siento mucho más cómoda mostrando mis emociones, expresando cosas más profundas. Y por supuesto aquí hay cosas bastante profundas y hay una carga emocional grande. Hay de todo, como te decía antes, muchos puntos de vista, comparto situaciones, pensamientos, socialmente mi postura está también clara…


¿Y en algún momento te has planteado “matar” a Mala Rodríguez y que de una vez por todas arranque la carrera de María Rodríguez?

 Jajaja. ¿Cómo dice uno…? Dice… “¡Una mierda la Universidad! ¡Yo voy a hacerme rapero!”. (Silencio de unos segundos) Bueno, no ha tenido gracia jajaja. Pero bueno, tío, que por supuesto que hace ya rato que… Yo no quiero ser una caricatura de mí misma. Me parece muy triste estar encerrado en esa jaula y hace rato que yo eso me lo planteo. Cuando estaba haciendo el “Malamarismo” dije “yo soy mejor que la Mala”, porque yo me considero mucho más allá de todo eso. Pero de algún modo manejo el timón y como autora creo que conduzco todo esto.

¿Cuánto tiene de personaje La Mala?

No creo que sea un personaje, tan sólo es una parte de mí. Una parte que durante mucho tiempo lo ha sido todo en mí. Lo que pasa es que yo he crecido y he aprendido a hacer más cosas que… No sé, es interesante esto… Creo que para mí La Mala ha crecido. No es algo que se haya dividido sino que ella, ese personaje que tú dices, se ha hecho adulta.




Lo que pasa es que, por seguir con ese juego a propósito del desdoblamiento de personalidad, no me interesa tanto hablar de La Mala como de María… Es obvio que La Mala ha crecido y que se empiezan a ver cosas de ella, desde hace unos cuantos discos ya, que eran impensables cuando eras más joven. Pero ¿qué parte de María permanece oculta todavía detrás del personaje?

¿Ahora mismo? Yo lo he puesto todo en “Bruja”. Hace tiempo que llevo pensando en ese tipo de cosas, en ese conflicto. Por ejemplo en “Dirty Bailarina” yo ya tenía esa sensación de que… No sé, no sé… Resumiendo, te diría que yo me siento completa, que siento que hay un equilibrio, que las características de La Mala conviven perfectamente con las de María y ahora las dos son una, que es lo que yo estaba buscando, ese crecimiento, esa madurez y armonía. Hay muchos artistas que tienen varias personalidades. Y antes de sacar un disco de “Sonia Gómez” con canciones raras publicadas por un sello de Illinois yo prefiero reconciliar todas esas partes en mí y hacer una cosa bien pura y destilada. Yo quiero que todo eso conviva. Había una forma de hacer crecer a La Mala… hmmm… ¡es que es un tema un poco complicado! Es que sería ridículo, quedarme yo como una niñata con veinte años así vociferando… Siempre me ha parecido bastante maduro todo lo que he dicho, desde el principio. Incluso cuando tenía diecinueve años y tocaba vociferar el discurso mío era coherente en esos momentos. Que escucho cosas que, por favor, ¡con esa edad yo estaba en cosas mucho más serias! Y me parece que ha sido bonito cómo he visto crecer a La Mala y me gusta lo que veo en el espejo. Yo soy una mujer, no soy más una niña y me siento bien en mi piel, lo que vivo cada día y dónde estoy. Lo contrario sería muy insano ¿sabes? tener que estar todo el rato rescatando a “esta”… Es mucho más fácil saber que esto tiene que crecer y llegar a otro nivel. Yo también he vivido eso de hacer cosas que como María no haría, pero que La Mala sí y seguir con eso es una locura, una persona que sigue ese camino puede terminar loca…

Seguro que esa es una sensación que todavía tienes encima del escenario, ¿verdad?

Mira, cuando yo subo al escenario yo no pienso… ¡En serio! Soy yo… pero gracias a eso en casa soy mejor persona. ¡Menos mal que me dedico a esto, si no no habría quien me aguantara, jajaja!

¿También te sientes suficientemente madura para hablar sin ningún tipo de tapujos en las entrevistas? (Miro de reojo a su manager, distraída desde hace rato con una revista).

Todos esos problemas los resolví el disco pasado, que fue un poco como “¡o vamos todos pa’lante o aquí tenemos un problema”. En serio, creo que en “Dirty” hubo un gran trabajo de crecimiento, de madurez,… mucha paz yo he sentido al hacer eso. Intenté no tener tapujos en reconocer las cosas que hice mal o incluso mis debilidades. Eso te hace grande porque es real. ¿Quién quiere ser Superman? Todos somos humanos y a mí personalmente me atrae más alguien que tiene conflictos y dudas…


Hombre, eso depende de cómo te relaciones con esas dudas. Está claro que ser consciente de tus limitaciones es un signo de madurez, pero también puede joder la vida a una persona. En tu caso tienes la suerte de ser una persona con mucho talento pero no todos podemos decir lo mismo…

Jajaja… Mira, ahora mismo tú has ganado diez puntos conmigo, porque reconocer que te gustaría hacer algo y no tienes el talento suficiente para hacerlo, eso te hace grande colega… Muchos raperos están ahí, y ahí, ahí, ahí, ahí dando por… Que venga, que sí, que tenemos que escuchar otro disco tuyo, por cojones. Y es algo mucho más grande alguien que dice “mira, yo para eso no valgo, sin embargo tengo otros talentos”. Mucho mejor eso que creernos superhéroes. Yo lo pasé bien haciendo la promoción de “Dirty Bailarina” porque estaba mostrando a una persona real y cuando no estás manteniendo ninguna pose y estás hablando sin ningún tapujo es maravilloso. Es que si no vivimos de verdad, ¿qué es esto, tío? Tienes que estar bien contigo mismo e ir con todo para adelante, no puedes estar a medias.

No te creas que es tan usual hablar con alguien que lleva más de diez años en el circo de la música y sigue disfrutándolo a tope. Muchos de los que están a tu nivel directamente ya ni hacen rondas promocionales.
A mí es que me encanta hablar con la gente. Me parece guay estar aquí pasando un rato contigo. Y ahora que dices esto pienso en el tiempo que los músicos pasamos en el camerino: al final estás en una jaula. Como cuando miras a la zona VIP y hay más gente allí que en el resto de la sala. Qué ridículo todo. Yo no quiero perderme la vida por la pose. Quién sabe si cuando vaya a hacer la promo voy a tener una gran conversación con alguien. Yo estoy dispuesta a que me pasen cosas en la vida. Y no hay nada mejor que poder hablar de un trabajo que has hecho. Ahora sí tiene sentido. Desde luego no soy de las que va haciendo promoción y yendo a sitios si no tengo nada que contar, eso sí lo veo estúpido, para ese mamoneo sí que prefiero quedarme en mi casa. Pero hablar del disco que acabo de hacer por supuesto, yo quiero que se entere todo el mundo que lea la revista.

Leí una entrevista de la época de “Malamarismo” en la que decías que te quedaban muchas cosas por hacer todavía. ¿Cuáles son esas metas o esos sueños musicales que todavía no has llegado a cumplir?
Hay muchas cosas que ya he hecho: una gira con una big band, un trío eléctrico marcándome todo el repertorio del disco,… No sé, ya he hecho bastantes cosas distintas. Pero tal vez mi mayor sueño sería trabajar con grandes presupuestos, en otra liga, me encantaría. Yo creo que ya estoy preparada y me apetece mucho. Está guay que las ideas tiren del carro, todo eso está genial, pero…

¿El presupuesto de “Bruja” ha sido más ajustado que el de “Dirty Bailarina”?

Yo creo que sí, pero es que llevamos así cada año.

“Bruja” es, de alguna forma, tu disco “francés”. Tanto por sonido como por las colaboraciones de Djimi Finger, Animalsons, Serious Scorrious o Sefyu.

Buscaba arrancar con mucha seriedad, echaba de menos decir las cosas con ese carácter, con eso que me queda a mí tan bien, vaya, esa solemnidad de “callaros la puta boca que voy a hablar y voy a decir algo desde mi corazón”. Y todo empezó con la canción de “Caliente”, porque “Caliente” representa la noche sevillana, las cosas que yo he visto, toda esa atmósfera… Y cuando yo fui por ahí se fue construyendo el esqueleto del disco en esa onda. Ese era el esqueleto del disco, y los productores franceses también tienen mucho de eso, esa cosa así gorda, potente, seria, tocando no sé si melancólico o así como muy… elegante. Y en el momento en que he conectado con Djimi Finger me ha resultado muy fácil trabajar con él.

¿Cómo llegaste a ponerte en contacto con Djimi?

A través de una persona que conozco en París, que estaba en contacto con varios productores, chicos que hacen música,… Por ahí empezó todo, a través de Gizbert y Sebastian. De repente había un camino interesante que recorrer. Porque tú ya sabes que yo en España ya he trabajado con, si no todos, casi todo el mundo. Y me apetecía buscar otra vez el lado más serio, abandonar ese punto divertido, funky y bailongo… Luego hay algunas notas de color, como algunos bajos más reggae, algunas propuestas más distintas como la de “Hazme eso”… Hay otras cosas para que no sea todo monocromático. Creo que ha quedado muy equilibrado, así que estoy muy contenta. He metido todos los elementos que creía que eran buenos para que no se volviera todo demasiado oscuro y a la vez siguiera resultando potente.

Al margen ya del nuevo disco, creo que se está escribiendo un libro para la editorial Lengua De Trapo sobre “Lujo ibérico”, ¿es correcto?

Creo que sí, hice una entrevista para eso hace un par de años. Me acuerdo que en la entrevista le dije alguna locura, le dije “oye, que no quiero parecer una drogadicta ¿eh?”. Porque me acuerdo que aquella época era loca. La verdad que fue muy lindo todo en aquella época, todo lo de “Lujo ibérico”, porque fue todo como psssssssssh, muy atrevido. Si yo no me conociera, yo me caería bien, porque todo ha evolucionado de una manera muy natural y muy justa. He andado por sitios que… bastante bien salí. Me he metido en problemas, he hecho cosas y ahora todo está bien. He sido fuerte, he tirado para adelante, he sido fiel a mí misma.

¿Has visto a mucha gente de tu entorno quedarse por el camino?

Yo siempre he estado en movimiento, quiero moverme, moverme, moverme, no quiero estar quieta, quiero hacer cosas. Y no he dejado nunca de formarme, no hace falta estar en una Universidad para formarte. Por supuesto el que pueda estar en la escuela que vaya a la escuela, pero me parece básico que no dejes de formarte y saber de todo, de todo, de todo.

Ahora mismo, al margen de la música, ¿qué es lo que más te flipa?

Me llama mucho la atención todo lo relacionado con la economía. Leo libros, y la gente con la que me relaciono también me recomienda cosas y hablamos sobre estos temas. Pero en serio te digo, no tenemos cultura económica, tenemos cero. Y como llevamos un tiempo en que todas las conversaciones sobre economía están llenas de tecnicismos, cada vez me interesa más saber cómo se invierte en bolsa y todas esas mierdas por las que una persona de a pie no se interesa y luego así está todo…