Diego Tejeida, el teclista de la banda británica Haken, nos concede unos minutos en Madrid con motivo de su paso por España junto a las bandas Bent Knee y Vola. La banda se encuentra en el punto álgido de su carrera, con una gira mundial, que recientemente celebró su décimo aniversario y que no ha dejado de cosechar fans de gustos cada vez más variados. Con este “Vector“, se inician en sonidos que, de algún modo, coquetean y combinan la electrónica y el metal más pesado.

Primero de todo, gracias por atenderme en un momento así, antes de un show, sin conceder más entrevistas, dado que ahora mismo tenéis la mente en la actuación y el soundcheck.
Por suerte la organización lo permitió, así que muchas gracias a ti y a tu medio por hacernos llegar a un público tan amplio.

Quiero empezar por preguntarte por tu papel en este disco, que a pesar de estar más orientado a las guitarras que a arreglos de teclado. Y sin embargo, ahí entras tú también con tu nuevo sintetizador Arturia MatrixBrute, y arreglos como por ejemplo las modulaciones que has hecho al sonido original de la trompa (french horn). Pequeñas novedades que, digamos, casan pasado y futuro del sonido de Haken.
Este álbum sí fue en el que más me he involucrado a nivel de producción y composición. algunas piezas son completamente mías. Tuve absoluta flexibilidad frente a la composición en guitarras, que suele ser la lógica dominante en esta música. Este es el álbum más potente de Haken, y donde más fuerza tienen las guitarras. En 2017 tuvimos la idea clara de hacer un álbum pesado. Preferíamos inclinarnos por transmitir más energía en los directos. Por esta instancia, yo personalmente he tenido la posibilidad de expresar nuevos conceptos. Pero hacer lo mismo que en anteriores trabajos es algo que me hubiera aburrido profundamente. En el pasado, fue muy emocionante hacer tantos arreglos de orquesta como en “Visions”, pero ahora quizá ya no es nuestra prioridad.

“Más allá de parecer pretenciosos, siempre tuvimos una curiosidad en reflejar en la música ciertos aspectos complejos de la experiencia humana”.

Pero eso sigue ahí de algún modo. Digamos que la orquestalidad propia de Haken y del metal progresivo, permanece, aunque sea de una manera más “sublimada”.
Por supuesto, estoy totalmente de acuerdo en esa evolución que hemos vivido sin dejar todo atrás. Pero si rebuscas en el pasado, Aquarius por ejemplo fue un álbum excesivo en este aspecto. Yo lo considero un álbum muy inmaduro, compositivamente. Ahorita nosotros ya tenemos mucho más sentido de lo que hacemos, ya no sólo como músicos, sino como compositores o como productores. Por ello, Vector es algo totalmente diferente. Queríamos una aventura de nuevos sonidos. Giramos hacia lo analógico, en la búsqueda de texturas más pesadas a través de instrumentos como el órgano. Tuve una etapa amplia de búsqueda de instrumentos por Ebay y semejantes, y también de construcción y modulación de sonidos, igual que, de nuevo, hicieron mis compañeros con las guitarras, amplificadores, etc.

En esa evolución, parece que habéis legado a influencias muy marcadas de la música electrónica o del dubstep…
Esto ha ocurrido porque realmente, cada vez escucho menos música metal o progresiva. Escucho música electrónica desde Aphex Twin, Boards of Canada. El dubstep, el synthwave y todo ese tipo de cosas que me han llamado mucho más la atención en esta etapa.

Tengo entendido que grabáis a modo de workflow, cada uno en su en casa, en sus respectivos “mini estudios”. ¿Es cierto?
Sí, y a veces no tan mini-estudios también. Con el tiempo, yo me he terminado convirtiendo en un pequeño coleccionista. No era mi intención inicial, pero ahora tengo que empezar a deshacerme de algunos porque el asunto empieza a ser ridículo (risas).

¿Cómo se compagina esa individualidad en el trabajo compositivo?
Creo que esto es lo que funciona mejor. Cuando Haken empezó, ensayábamos al menos una vez cada domingo, en Londres, todo el día. Pero el tipo de música que hacemos es muy compleja y eso requiere una preparación individual muy específica. El estar juntos puede ser contraproducente, o tal vez el avance resulta muy lento, porque una idea de un riff, para poderlo explicar a los compañeros.

Aún así, Haken no suena como si varios intérpretes tocaran de manera digamos “yuxtapuesta”, que sonando todos a una. Pero es curioso cómo Dream Theater ha empleado la fórmula contraria con sus últimos discos; componiendo y tocando juntos en su estudio (o en su mansión privada, más bien).
Supongo que eso viene de la mentalidad de cada uno. Pero no aproximemos crear música a tocar conjuntamente. Aquí, por suerte o por necesidad, todos tenemos cierto conocimiento del resto de instrumentos. Si yo no tuviera las nociones rítmicas y de batería, sería difícil plantear una pieza como ‘Nil By Mouth’. Y la armonización también debe entenderla un buen baterista. Luego, la especialidad que cada uno tenga la tiene que desarrollar individualmente Yo puedo escribir un riff de guitarra para Charlie Griffits pero por muy bien que esté, el debe embellecerlo y convertirlo en el estándar de cómo él toca. Nosotros trabajamos con numerosas demos y guardamos bastante material durante todo este proceso. Pero la idea en conjunto, o la visión de producción, todos debemos tenerla para funcionar como una banda y eso es lo que nos da la idea de cohesión.

Le ponéis el trabajo muy fácil al productor final. En este caso, Adam ‘Nolly’ (Periphery, Devin Townsend Project).
Sí, jaja, no lo había pensado así.

¿Cuál es la canción más difícil de interpretar dentro de la discografía de Haken? Quizá las partes corales o la coordinación en las estructuras complejas o los poli-ritmos.
(Resopla)… Esa es una pregunta difícil. Depende de a quién se lo preguntes. Para mí, casi con seguridad son los temas de los primeros álbums. ‘Portals’ es con seguridad la pieza de Haken más sufrida para mí. Y ya te he dicho que no soy demasiado fan de Aquarius. Aquello fue en 2011 y ahora se ve muy lejano; es como esa sensación al releer algo que escribiste de joven…

Pues para haberlo compuesto cuando tú, por ejemplo, contabas con 23 años, ya es elevadamente meritorio. Y es un disco que, al parecer, muchos fans de esta última etapa han descubierto con sorpresa…
Sin duda. Pero ahora haría las cosas muy diferentes. Y de hecho, es justo decir que yo no estuve tan involucrado en el proceso compositivo. Yo entré cuando la mitad del Aquarius ya estaba compuesto. Pero para mí no hay tanta conexión personal, así que es la respuesta que pueda darte yo. Vector sí es un “lenguaje de programación” que está más en mi cerebro. Y es por ello que, en esa evolución, pasamos de componer a la manera tradicional, y con funciones midi, cosa que ahora no hacemos. ‘Visions’ es quizá una de nuestras composiciones más completas también, pero es otro modo de trabajar que ya no empleamos. Quizá por este tipo de cosas, Vector es el álbum más complejo. Y aunque de primera pudiera no parecerlo, precisamente la gracia radica en esto.

“‘Vector’ es un álbum intencionadamente más corto de lo habitual. Hay motivos para ello, que aún no hemos revelado”.

La variedad de vuestros seis discos os permite un setlist muy versátil para el directo.
Tratamos de elegir dos o tres piezas épicas. ‘Visions’ son 23 minutos, lo cual nos quita mucho tiempo. ‘Crystallised’ sí la tocamos porque además tiene muchísimas más vertientes. También es una de mis canciones favoritas. Y luego estamos ampliando el setlists en aquellas ciudades en las que hacemos sold out, por ejemplo con ‘Cockroach King’ en Milán, porque es una pena que una de las piezas favoritas de los fans quede fuera del set. Pero, y esto la gente no lo sabe, si nos dejaran, tocaríamos más a petición de los fans, no tendríamos problema. Pero los tiempos los lleva el promotor y en eso hay que ser muy estrictos. Esto afecta a todo: montaje, backstage, etc.

Sorprende que hayáis elegido a dos bandas para girar, como son Vola y Bent Knee. Esto, ¿quizá más que por reducir costes, viene dado por cómo Haken ha crecido, que puede llevar a bandas consigo, por el mundo?
Es todo más complejo y más caro. La logística es más difícil. Pero los chicos de Boston,, Bent Knee fueron nuestro support en Estados Unidos, pero además son digamos muy livianos, con los que puedes estar tranquilo todo el rato, sin sobresaltos. Se nota que han estudiado todos juntos en el Berklee College of Music también. Son excelentes músicos y personas muy relajadas. Y esto se importante porque comes, duermes y trabajas junto a gente que tiene que darte confianza. VOLA estaba en mente desde el principio porque además son más conocidos. Pero ampliamos a tres bandas porque Bent Knee tenían una oportunidad muy buena aquí para arrancar sus carreras. Nosotros estuvimos en esa situación y tuvimos a gente como a Mike Portnoy dándonos un apoyo increíble.

Mike Portnoy llegó a decir, «Haken es la nueva generación del Metal Progresivo». Es interesante vuestra relación de estilo e historia con respecto a Dream Theater. Con Portnoy, concretamente, habéis formado parte del lineup de The Shattered Fortress. Portnoy ha participado también, tocando el gong en ‘Crystallised’.
Somos grandes amigos de Mike Portnoy. Empezó a promover nuestra música desde The Mountain. Lo anunció como su álbum favorito del año 2013. Nos invitó a Progressive Nation At Sea, y ha sido como un padrino de nuestra banda. Por otro lado, con Dream Theater la primera conexión fue en 2014. Para la revista Prog me pidieron hacer un masters apprentices en el que un músico joven entrevista a un veterano, y a mí me tocó entrevistar a Jordan Rudess. Jordan empezó así: «Antes de que me digas cualquier cosa, déjame decirte que soy un gran fan de Haken». Esto me cautivó; alguien con quien crecí admirándolo. Esa relación me ha permitido tocar con él algunas veces. Pero con Mike Portnoy tenemos una relación de gran amistad, dado que nos invita a su casa, con su esposa, y pasamos unos días con él.

Cuando presentásteis ‘The Good Doctor’ el primer single de este sexto álbum, ciertos fans se sintieron digamos decepcionados, por tratarse de un tema que recuerda intencionadamente a otros trabajos de Haken como “Affinity”, o por el hecho de ser un track de tres minutos. ‘Puzzle Box’ y ‘A Cell Divides’, que fueron los dos siguientes adelantos, marcaron otro rumbo distinto, dado que en Haken no hay dos canciones iguales…
Es muy complicado el aspecto de los singles. Es imposible pintar la esencia de un álbum en una sóla canción. Además, los fans de progresivo nunca están contentos. Pero esto es algo a lo que ya estamos acostumbrados. Si algo suena a “lo mismo” se enojan por eso, pero si es “distinto”, también. ‘The Good Doctor fue un adelanto arriesgado, eso lo reconozco. Incluso nos dijeron que parecía pop (risas). Pero tienes que adelantar algo necesariamente, sin revelar las “armas secretas” del álbum, como ‘Veil’ o ‘Nil By Mouth’. Al final es algo que no trasciende y cuando el seguidor oye el full album termina comprendiendo.

Sorprende que no sea un disco conceptual.
En efecto, en este disco quizá hemos querido dar más ambigüedad al contenido lírico y, en mi opinión personal, eso permite que el oyente haga suyas las canciones de una manera única.

También se ha “criticado” que sea un álbum corto. Corto, entendámonos, acostumbrados a discos de una hora y media. Pero 45 minutos fueron justo los que In The Court of the Crimson King, de King Crimson necesitó para revolucionar la música rock en 1969.
¡Claro! Exacto. Es lo primero que pensé. Si escuchas “Wish You Were Here”de Pink Floyd, dura exactamente lo mismo, y es uno de mis álbumes favoritos. Lo hicimos así de una manera muy consciente. Hay razones que no hemos revelado para que esto sea así, y aún no es el momento. Pero uno de los motivos cruciales es por el paso del tiempo en el disco; la percepción del tiempo en música no tiene nada que ver con el tiempo real. Si escuchas Slipknot, ellos son capaces, en treinta segundos de hacer estrofa, coro, estribillo, y parece que han pasado minutos. Creo que hemos medido muy bien el tiempo, el plato está lleno y el chef lo ha pensado así. No creo que nadie se quede con hambre. Ha habido descartes, porque tampoco escribimos canciones con la intención de que sean bonus tracks o cosas así. Esta idea es errónea. Pero sí hay fragmentos muy completos que finalmente no entraron y se han quedado ahí, en archivo, y nunca se sabe si serán retomados; forma parte de nuestro modo de trabajar.

La gran sorpresa ha sido ‘Nil by Mouth’: una pieza instrumental, con dupstep, elementos de música industrial, y si me lo permites, incluso de Meshuggah o Fear Factory. Probablemente es la pieza que más ha sorprendido a la gente.
Este canción fue algo muy divertido de concebir. Todo fue por una idea que inició Ray. La primera versión de esta canción fue algo muy distinto, pero con la idea de combinar dubstep y metal. Si le cambias el drum-beat y algunas cosas, parecería una pieza de dubstep enteramente. Esta era la idea inicial pero adaptado al prog. metal. Esto es algo que a los fans les ha chocado para bien y nunca habíamos visto tantísima energía en nuestros directos. Lo que, de seguro, hace pensar que ha sido un giro acertado. Richard Griffits incorporó las partes más propiamente nuestras: time signatures largos, métricas complejas, quizá recordando a piezas anteriores como ‘The Architect’, pero teniendo esta base enérgica. La idea era concebir una canción que tuviera un “pulso constante”. Algo que además nos permite disfrutar más la música, en lugar de estar haciendo cálculos (risas). Y el oyente tampoco trata de estar tan concentrado. Cuando la tocamos, todo se convierte más en una rave. Es algo increíble. Todos perdemos el aliento.

“Hay secretos que no hemos revelado aún de este Vector”.

Alguna vez has confesado que, de no haberte dedicado a la música, probablemente lo hubieras hecho para la psicología. Y esto llama la atención por la importancia de las temáticas de carácter psicológico en Haken, algunas, tú mismo las compusiste; como ‘Pareidolia’, entre otras.
Concretamente, el psicoanálisis, sí. Es un tema que me interesó toda la vida. Soy muy fan de Freud, Lacan, Desmond Morris, o la sociología en general. Desde el colegio siento curiosidad por cómo funciona el cerebro humano. Es algo que he intentado incorporar también en las canciones. Pero no es algo que hago pretendida o conscientemente, es la forma en que concibo la música también y en la que percibo, en general. y creo que mis compañeros, aunque no estén explícitamente interesados en la psicología, comparten esta forma de ver la música también.

El metal progresivo tiene una conexión permanente con la exploración de la psique, donde Haken ha encontrado su propia forma de expresión. No en vano, se pueden citar otras canciones como ‘The Minds Eye’, que casualmente o no, es el nombre también de un libro de Oliver Sacks. O ‘The Endless Knot’…
Supongo que quizá no sea algo tan pretencioso, como digo, sino una forma general de crear música pensando en aspectos complejos y en el significado experiencia humana, y no tanto en escribir canciones sobre historias de desamores y cosas así como muy agotadas en la música general. En este sentido, quizá nuestro punto álgido, o más espiritual, lo logramos con el álbum The Mountain.

¿Hay contenido político en vuestras canciones? En uno de vuestros grandes hitos, parece que sí. Cockroach King es una especie de metáfora hacia los populismos políticos, pero lo hacen sin ser un discurso preciso, explícito o evidente. ‘Atlas Stone’ es la batalla del individuo en un mundo de neoliberalismo salvaje. No en vano, El Rockefeller Center en Nueva York está custodiado por la escultura de El atlas moderno del Lee Lawrie, núcleo del imperio empresarial de los Rockefeller. ¿Hay quizá una suerte de mitopolítica en vuestras creaciones?
Hay elementos en la dirección que comentas, podría ser interpretado así. Y creo que es algo que en algún punto decidimos alejarnos, para no parecer un grupo como de protesta. Y ahí fue donde tomamos también la esencia de bandas como Gentle Giant, a quienes admiramos. Pero finalmente, yo creo que no resuena tanto o tan bien ese discurso con nuestra música.

En el pasado planteaste un disco en solitario que finalmente quedó parado, ¿es así?
Me alegra mucho que me comentes eso. Es un álbum que compuse en 2013, de piano minimalista, al estilo de Phillip Glass o Brian Eno. Se grabó en un día, pero desafortunadamente, la calidad de la grabación no era la que merecía, por lo que finalmente, es un álbum que solamente yo tengo, y que en algún momento podría retomar. Fue algo que trabajé en Londres antes de mi regreso a México, y lo tengo como una especie de checkbox que quería hacer antes de la mudanza. Ahora vivo en México aunque como verás, es casi como que no vivo en ningún sitio (risas).

Hubo un proyecto sinfónico, el Symphonic Tribute to Haken, ajeno a vosotros, que finalmente no llegó a buen puerto por financiación, ¿cierto?
El director hizo un crowdfunding y un teaser pero este tipo de producciones requiere tantísimo coste que el proyecto cayó por su propia ambición. Sin duda es una verdadera pena, y una forma de entender que a veces las cosas no salen bien. Por aquél entonces tampoco éramos tan conocidos por lo que quizá incluso a nosotros se nos quedó hasta grande, visto en retrospectiva…

¿La gira continuará durante todo 2019 a este ritmo tan intenso?
Por supuesto. Esta gira está siendo frenética, pero ya estamos también más centrados en los festivales. Estamos trabajando en ello. Pero también quiero decirte que queremos regresar al estudio muy pronto y empezar a escribir de nuevo. La idea es recuperar el ritmo que tuvimos de disco cada dos años, porque tenemos muchas ideas. Pero tuvimos compromisos con Shattered Fortress de Mike Portnoy. El año de 2017 fue muy cargante para nosotros, con más de 80 shows. En este 2019, en los primeros tres meses, sólo hemos tenido dos o tres días libres. Imagínate… Pero este ritmo se debe también al crecimiento que estamos viviendo actualmente. Casi la mitad de la gira ha sido sold out…