Lograr el éxito masivo siendo casi un imberbe e idear un himno que parece destinado a ser eterno está alcance de muy pocos. Gaz Coombes es, sin duda, uno de esos privilegiados. Supergrass  grabó su nombre a fuego en ese olimpo noventero que  fue el britpop. La sombra de Alright siempre ha sido alargada, pero es de justicia decir que tuvieron mucho más de un puñado de buenas canciones y un hit incontestable, como también lo es destacar la digna e interesante carrera  que ha desarrollado en solitario el que fuera su líder, con nominación al Mercury Prize incluida.  “World’s Strongest Man” (Caroline Distribution, 2018) es su tercer álbum.

Muy atrás quedaron los desenfrenados días de vino y rosas con su antigua banda. Parece que la calma de la madurez  ha sentado  muy bien al músico de Oxford, que se ha revelado como un excepcional  cronista contemporáneo. World’s Strongest Man es un  trabajo punzante lleno de melodías de estructura clásica y que no teme adentrarse en sonoridades más urbanas y atmosféricas.  Aparentemente no  tiene una impronta política como sí que pasaba con “Here Come the Bombs” (Hot Fruit Recordings, 2012), su debut.  Estas nuevas canciones responden a un reflejo mucho más profundo  esos sentimientos que pasan por la cabeza de  su autor sobre la realidad que contempla. Sin embargo, dada la coyuntura social actual, funciona como una inesperada (incluso a pesar del propio Gaz) reflexión sobre la masculinidad en los tiempos que corren.


Su carrera es muy larga. Lleva alrededor de veinticinco años tocando  y, además, alcanzó el estrellato muy joven. ¿Cree que esto ha sido una influencia positiva para convertirse en el artista que es hoy o ha sido un bagaje difícil de llevar?
Totalmente,  me ha convertido en la persona que soy.  Supergrass es parte de mi ADN. Estoy muy orgulloso de todos estos años. Fueron buenos tiempos. Pero es importante en la vida seguir adelante, evolucionar y cambiar.  Soy como Gaz 2.0.

¿Cómo  afectó esto al proceso creativo de este álbum en particular?
En Matador” (Caroline/Music As Usual, 2015), mi anterior álbum, encontré un ritmo para grabar, escribir y, en definitiva,  ser quien soy. Y eso fue positivo, una sensación fantástica. Además, el disco funcionó bien. Era sencillamente algo honesto y directo y quería que este disco se pareciese en eso.  Simplemente, he querido pasarlo bien haciendo el disco. Fueron doce meses increíbles, me encantaron.

Matador fue un  éxito incuestionable (fue nominado al Mercury Prize). ¿Sintió presión al volver al estudio? Y si lo hizo, ¿fue una energía positiva?
La presión proviene de mí, no del éxito. Creo que fue una energía muy positiva.  Saber que estás en un momento bueno y que estás escribiendo buen material sienta bien.

Musicalmente, este álbum es más atmosférico que los dos anteriores. ¿Fue una transición deliberada? ¿Responde a un proceso natural o encontró algún obstáculo?
Nada de obstáculos.  Me sentía listo para explorar nuevos sonidos.  Me gusta mucho entrar en el estudio y explorar.  Creo que me gusta encontrar sonidos raros y luego sentarme a la batería y tocar un ritmo loco. Sencillamente, sentirme libre. En ese sentido, el “World’s Strongest Man”  tiene pocas constricciones.

“Supergrass es parte de mi ADN. Estoy muy orgulloso de todos estos años”

World’s Strongest Man suena muy contemporáneo, con sonidos espaciales, lo-fi y elementos del hip-hop. ¿Tenía todo esto en la cabeza cuando empezó a trabajar en él?
Todo empieza con una idea. Un riff de guitarra o un loop de bateria y me pongo a tocar el piano encima.  No son canciones que estén plenamente formadas en mi cabeza pero empiezo a escuchar como deberían sonar.  Y entonces empiezan a escribirse solas a medida que van fluyendo.

¿Hay algún artista o productor actual que le sirva de inspiración? En alguna entrevista ha nombrado a Frank Ocean…
Bueno, sí, pero  lo menciono más por cómo se enfrenta al reto de crear y también cómo artista en solitario.  Él es hip hop y yo soy más bien alternativo, pero sólo somos dos personas que hacen música. Le respeto y sus dos discos me parecieron experimentales.  Eran interesantes e inspiradores. El disco Lemonade” (Parkwood Entertainment, 2016) de Beyoncé también era un poco experimental y raro. Es genial cuando una superestrella hace un disco raro. Mola.

La masculinidad es uno de los elementos centrales del álbum. ¿Es un concepto al que quería acercarse desde hace tiempo o ha sido motivado a raíz del actual debate público en torno a políticas de género?
Creo que el disco no va exactamente sobre la masculinidad.  Hay elementos, cómo el titulo, y la idea de cómo estamos cansados de que hombres blancos y ricos dominen y controlen todo. Es muy anticuado. Los tiempos han cambiado. Tengo dos hijas y no quiero que crezcan en un mundo dominado por hombres porque es injusto.  No es equilibrado. Hay parte de eso en el disco pero no se centra en ello. Se centra casi más en la fuerza y la pregunta: ¿Qué es la fuerza? ¿Es tener músculos? ¿Es tener dinero y poder? ¿O es más bien saber llegar al final de tu día siendo una persona decente y capaz de superar los obstáculos?

Se inspiró en el libro “Decline of Man” de Greyson Perry para componer el álbum. ¿Lo hizo sólo en el plano lírico o también influyó en el sonido?
Me dio el título del álbum más que nada.  De hecho, en el momento de leer el libro ya casi había terminado con el disco.  Después de leer el libro rellené algunos agujeros que todavía quedaban en las letras, pensando “sí, eso ahora tiene sentido para mí”.
Es un libro increíble y bueno para los jóvenes.  Lo deberían leer porque desmonta el concepto de que los chicos tienen que ser duros, peleones y tratar a las mujeres con inferioridad.  Si los hombres jóvenes se pudieran desvincular de esta percepción, de esos clichés, podrían ser gente increíble. Podríamos ser todos más libres si nos deshiciéramos de esos clichés.

Este álbum hace referencias sutiles a figuras políticas masculinas que mantienen actitudes tóxicas en relación a cuestiones de género y políticas globales. Si el panorama social actual no cambia, ¿podríamos ver el retorno del Gaz Coombes políticamente cargado de “Here Come the Bombs”, tu primer álbum?
Puede ser, pero no sé.  Soy muy consciente de que hay gente que escribe canciones políticas mucho mejor que yo.  Yo creo que escribo más sobre la vida y en la vida hay momentos en los que florecen temores o intranquilidad por culpa de opiniones tóxicas.  Pero para mí lo que importa es el todo. Puede que tenga una canción con un par de frases muy directas y políticamente cargadas mientras que el resto de la canción no tiene nada que ver, dirigiéndose a un lugar mucho más visceral.

En cuanto a la gira, ¿debemos esperar cambios en la banda o la dinámica del grupo para acompañar este nuevo sonido?
Sí, tengo una banda fantástica con la que tocar.  Cuatro personas de Oxford, que es dónde vivo, y que son unos músicos geniales.  Nuestros shows suenan increíbles y, sobre todo, grandes. También hago conciertos en solitario donde sólo soy yo con mi guitarra, un piano y loops de batería.  La verdad es que disfruto mucho de estos conciertos. Me inspiro en gente como Beck, que puede dar un concierto con una banda enorme u otro en el que sólo está él con su guitarra y también resulta genial. Me gusta probar ambas cosas.

“Si los hombres jóvenes se pudieran desvincular de esta percepción de que los chicos tienen que ser duros, podrían ser gente increíble”

Pasará por España…
Si, era obligatorio.  Ha sido increíble volver después de quince años o algo así. Desde Supergrass. Les dije a mis managers que se asegurasen de que España estuviera en el itinerario. Toco en el festival BBK, en Bilbao, así que veré allí a todos mis amigos españoles.

¿Ha presentado ya World’s Strongest Man en directo?
En cierto sentido si.  He estado dando conciertos en solitario en América y Europa.  En mayo, cuando el álbum salga, hare una gira de grupo completo.

¿Qué tal ha sido la reacción del público en esos conciertos en solitario?
Los conciertos están yendo genial.  A la gente le está gustando las nuevas canciones, lo cual mola. Están ansiosos de escuchar material nuevo. Mis fans son geniales. Quieren escuchar lo siguiente. No vienen a gritar: “¡Toca Alright!”. Es agradable.

¡Quizás en España sí que te la pidan!
Quién sabe, a lo mejor les tengo que impresionar…