"Quería hacer un disco para bailar"
EntrevistasFuji?

"Quería hacer un disco para bailar"

Eva Sebastián — 19-07-2026
Fotografía — Archivo

Las opciones para encontrarse a uno mismo parecen infinitas y casi siempre implican dejar atrás durante un tiempo la cómoda vida euro-occidental. Viajes al sudeste asiático, retiros de yoga en Maldivas o rutas de influencer por la Pacific Coast Highway. Pero también existen otras opciones, menos masivas y quizá más interesantes, como recorrer Japón en bici durante casi dos meses para acabar dando forma a “Super Sweet” (Coequipier, 26).

De aldea en aldea, comiendo arroz y pollo y pedaleando mientras suenan The Brothers Johnson o Luther Vandross hasta acabar creando un disco como “Super Sweet”. Eso fue exactamente lo que hizo el artista madrileño Fuji? Después de lanzar “Hanami” (22) —“y otros cuatro más, pero que ya están eliminados porque son puro cringe”— y colaborar en su momento con rusowsky, volvió a ponerse manos a la obra. En un inicio, la idea era continuar en el terreno del bedroom pop y profundizar en el city pop. “En ese momento hacía mucha música, pero no tenía ganas de subirla. Me notaba desconectado de mi yo musical. Y pensé: ‘Necesito ir a Japón, hacer una aventura’”. Tras una temporada trabajando en Austria y haber ahorrado lo suficiente, decidió volver a Japón, un país con el que siempre había sentido vínculo. “Al principio iba a ir andando, pero al final compré una bici, aunque nunca había sido de ir en bici, para recorrer el país de pueblo en pueblo. Al final me hice medio país: Kagoshima, Fukuoka, hasta Tokio”.

“Lo que disfruto realmente es el camino que he recorrido hasta ahora"

Afirma que fue una de las mejores, sino la mejor, experiencia de su vida. “Iba meditando mucho, hablando en alto desde la bici, diciendo que echaba de menos hacer música y que no podía ponerme a ello porque estaba allí. Ese esfuerzo físico constante me hizo replantearme todo. Me di cuenta de que estaba intentando vivir una carrera en la música, pero estaba demasiado pendiente de lo que hacían los demás y poco de mi propia música. Entonces cambié todo el proyecto. Adapté el tracklist y el sonido a algo mucho más boggie, más bailable. Paradójicamente, ir a Japón me llevó a no hacer este proyecto city pop. Ya había tenido esa experiencia visual, no necesitaba plasmarla en la música”.

De vuelta a Madrid, la dirección estaba clara, o por lo menos, estaba clara la que no seguiría. “Antes, mi trabajo era más melancólico, más serio. Intentaba de manera algo infantil demostrar que podía hacer música ‘de verdad’, pero me di cuenta de que lo que me apetecía era hacer algo mucho más bailable”. El resultado es “Super Sweet”, un trabajo en el que logra una fusión refrescante, divertida y desenfadada. Ritmos de los setenta y los ochenta, boogie, disco music, R&B clásico, todo ello reinterpretado desde una electrónica pulida y una visión pop de la pista de baile. “A mí me es prácticamente imposible empezar un proyecto vacío y decir ‘Voy a hacer salsa’ o ‘Voy a hacer un disco así’. No puedo. Me saldrá otra cosa. Aun así este es probablemente el proyecto que más ilusión me ha hecho de mi vida, una de las cosas más importantes de mi vida y ha sido aprender un montón”.

Su dinámica estaba clara: encerrarse en el estudio y trabajar a base de prueba y error. “Me volví un poco pijillo y entre muchos amigos alquilamos un estudio muy baratito en Valdemoro. Cogí la mala costumbre de solamente producir en el estudio, lo cual está muy bien porque tienes mucha calma. Estuve en el estudio todos los días prácticamente: diez horas, once horas, un tema, luego otro, luego vuelvo al de antes, termino un poco lo que sea, escribo… Es como estar jugando conmigo mismo, es como un patio del recreo. Yo solo ahí, tranquilo”. Ese jugueteo trajo consigo aprendizaje. “Lo que disfruto realmente es el camino que he recorrido hasta ahora. Hacer un vídeo por primera vez, mezclar con gente que sabe más que yo, hacer canciones muy diferentes y muy elaboradas, aprender a tocar un poco el bajo, meterme más en música seria y decir ‘Vale, esto debe tener este arreglo y este otro más complejo’”.

En este trayecto, muchas canciones han ido mutando con los años. Por ejemplo, "‘Robótica’ solamente mantiene el pequeño puente original. O ‘Like!’, que la tuve que repensar en 7/4 aunque yo no componga desde la teoría”. Todo ello convive con referentes mucho más ligeros. Sabrina Carpenter, que es sencillamente la mejor, porque me encanta la picardía y el humor en sus letras”.

Ahora, con el reciente lanzamiento de “Super Sweet”, ha llegado el momento de trasladar la energía embriagadora del estudio a las pistas y las salas. “Quería hacer un disco para bailar. España es un país más de cantar que de bailar. En una fiesta, la gente siempre espera a saberse la letra para bailar, y, aunque estés bailando, estás más cantando que otra cosa. Eso, en culturas como la latinoamericana, sucede al contrario y me encanta. La gente baila de forma desenfadada porque lo siente en el cuerpo. Por eso he querido hacer algo que se pueda bailar sin tener ni idea de bailar. Es un intento de que te olvides de la parte vocal y darte cosas sencillas, graciosas y guays. Sencillas para que te concentres en vibrar. Bailar como te salga y ya está”. Por ello, el destino del disco está claro. “Me gustaría que sonara en discotecas y que la gente lo viviera ahí, como cuando ponen ‘One More Time’ de Daft Punk en cualquier evento”.

 

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