(Puedes consultar las fechas de su gira al final de este artículo).
VV. AA. - "Hackers" (1995)
Una película increíble que capturó a la perfección la emoción y el carácter futurista de la vanguardia tecnológica de los noventa. El guion y las actuaciones son muy propios de la época (tan cuestionablemente malos que resultan geniales), la moda y el cameo de Angelina Jolie son memorables, pero lo que realmente destaca es la banda sonora. Es fenomenal y, sin duda, es la que impulsa la película de principio a fin. Escuchar por primera vez “Halcyon + On + On” de Orbital en la escena inicial y la constante repetición de “Voodoo People” de The Prodigy, “Cowgirl” de Underworld y “Open Up” de Leftfield es una locura. Básicamente es un recopilatorio de grandes éxitos de la época y continúa sonando tan grandioso y futurista hoy en día como probablemente sonaba en su momento.
Enigma - "MCMXC a.D." (1990)
Me encantan los discos que, durante sesenta minutos, te transportan a un reino completamente diferente. Y el álbum debut de Enigma es, sin duda, uno de los más cautivadores. Virgin nunca defrauda. Hubo una época a finales de los noventa y principios de los dosmiles en la que el canto gregoriano se colaba en las listas de éxitos, y Enigma contribuyeron a que todo empezara. El single “Sadeness” define el género y abrió paso a una sucesión de temas que, en este disco, se funden entre sí. Es música oscura, espiritual, gloriosa y visceral. Antigua pero futurista. Creo que un crítico la describió como “easy listening sex music” y no se equivocaba.
William Orbit - "Strange Cargo III" (1993)
Uno de los mejores productores ingleses de todos los tiempos, que obviamente colaboró con Madonna, Blur y All Saints. Su sonido es inconfundible, dejando tras de sí sus lamentos submarinos y espaciales y sus sonidos de sintetizador ondulantes allí por donde pasa. Sus discos en solitario anteriores a las grandes colaboraciones son increíbles, especialmente este “Strange Cargo III”. Es un paraíso de samples, combinación de ritmos, voces femeninas de todos agudos, sintetizadores vertiginosos y efectos espaciales. Es como escuchar su mente en pleno movimiento. “Into The Paradise” es un tema excepcional. Además, junto con el álbum, lanzó un video de acompañamiento de siete pistas exclusivamente en VHS. Increíble.
Saint Etienne - "Foxbase Alpha" (1991)
Otro impresionante álbum debut, publicado por Heavenly, un sello que conocemos y apreciamos mucho. En mi opinión, “Foxbase Alpha” captura la esencia del "verano del amor" de los sesenta y la convierte en algo relevante para los tiempos de su publicación. Es una visión fresca que combina géneros, ritmos contundentes y samples clásicos, pero que a la vez conserva un aire clásico de los sesenta. El sampleado de Dusty Springfield en “Nothing Can Stop Us” es genial y “Girl VII” es al mismo tiempo oscura y luminosa. Un disco que me encanta escuchar repetidamente.
Ryuichi Sakamoto - "Smoochy" (1995)
Esta etapa de Ryuichi Sakamoto nos lo muestra, sin duda, en su momento más libre y creativo. Fue un gran compositor melódico. Un gran compositor melódico, colaborador y productor en diferentes momentos de su carrera, pero siento que, en “Smoochy”, logra bordar las tres facetas en un mismo disco. Lo consigue a través de ritmos distorsionados, teclados cristalinos y hermosos arreglos orquestales. Este álbum atrapa una enorme nostalgia y melancolía y significa mucho para mí, como encontrarse con alguien a quien conociste hace años y que resulta ser el amor de tu vida. “A Day In The Park” y la remezcla de “Bibo No Aozora” son un paraíso del City Pop japonés. Además, cuenta con una de sus portadas más icónicas, fotografiada por Nick Knight. Un álbum de diez sobre diez.
David Bowie - "Earthling" (1997)
Los artistas legendarios que lograron reinventarse décadas después son escasos, pero Bowie hizo carrera gracias a ello (¿o no?). Sin excepción, este disco, que podría haber sido un desastre. Tras los hitos de Tin Machine y su amistad con Goldie, Bowie se lanzó de lleno a la experimentación y consiguió un disco adictivo. Su forma de trabajar con el drum’n’bass y el industrial no debería funcionar, pero lo hace, y de forma brillante. En cualquier caso, “Little Wonder” y “I’m Afraid of Americans” son clásicos de Bowie. Creo que tanto este como “Outside” de 1995 son dos de sus discos más imaginativos.

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