Si en marzo publicaron el EP “Spring Forward” (Warner, 26) y desde entonces han llegado temas como “Hanging Out To Dry” y, hace apenas unos días, “7563”, ambas ya camino a engirsar nu esperado álbum. Un bagaje suficiente para citarnos con ellas a su paso por Barcelona.
Desde la acera de enfrente veo salir del hotel a Lily Aron, vocalista de la banda, junto a la guitarrista Emma Brandon, la bajista Ailbhe Barry y la batería Hannah Kelly. Sobre la ciudad se cierne un cielo insólitamente irlandés: una bóveda gris y pesada que parece haber cruzado el mar con ellas. En cuestión de horas, Florence Road debutarán sobre nuestros escenarios con un entusiasmo que acabará por imponerse a la tormenta, logrando salir airosas de las cancelaciones. “Para nosotras es una locura actuar aquí. En general, que la gente venga a vernos a los festivales es como una gran palmadita en la espalda. No importa que no nos conozcan, sino que se vayan pensando que les ha encantado lo que hemos hecho”.
“Empezamos en un entorno escolar donde nadie nos dijo que cuatro chicas no podían hacer esto”
Esta confianza en su propuesta viene precedida de una larga lista de artistas para los que ya han sido teloneras, entre los que se encuentran nombres como Wolf Alice, The Last Dinner Party, sombr y, por supuesto, Olivia Rodrigo, de quién se llevaron grandes aprendizajes. “Ella conecta con el público de maravilla. Lo más inspirador fue ver que una mujer de nuestra edad puede tener a las cuarenta mil personas de un estadio en la palma de su mano, y arrasar totalmente. Además, vio nuestro set completo, y eso nos hizo mucha ilusión”. Como Olivia, gran parte de los seguidores de Florence Road dieron con ellas a través de sus covers en redes sociales, pero esto no las ha limitado a encasillarse como un fenómeno de TikTok. “Nuestra presencia online siempre ha sido bastante tonta y humorística. Siempre estamos de risas, y también nos encanta hacer reír a la gente, pero eso no quita que nos guste hacer buenas canciones. Por suerte, hemos podido demostrar que nos tomamos la música muy en serio”.
Aunque constantemente surgen nuevas bandas, es difícil encontrar un cuarteto en el que el talento se reparta a partes iguales y que, además, comparta una amistad forjada en las aulas. Para Lily, el secreto de su éxito radica precisamente en ese equilibrio. “Conocernos desde hace tantos años nos ayuda muchísimo a la hora de tomar decisiones difíciles, porque nos permite intuir al instante cómo se siente la otra”. Rompiendo la solemnidad del momento, Hannah mira de reojo a sus compañeras con una sonrisa pícara y añade: “Bueno, y es más fácil esforzarse cuando lo haces por tus amigas. Si me hubiese enfrentado a esto sola, seguramente no habría trabajado igual”.
En ese plural también se incluye a una nueva generación de mujeres aficionadas del rock para quienes se han convertido en un espejo, desafiando un monopolio históricamente masculino. “En Irlanda teníamos referentes solistas como Sinéad O'Connor, pero no bandas femeninas al completo que hubieran cruzado fronteras. Nosotras no irrumpimos hostilmente en la escena de Dublín siendo las únicas mujeres en una sala; empezamos en un entorno escolar donde nadie nos dijo que cuatro chicas no podían hacer esto”. Sin limitaciones, Florence Road comenzaron a brillar, logrando que un productor tan consagrado como Dan Nigro, figura clave en el ascenso de Chappell Roan, produjese la canción “Caterpillar” en su primer mixtape “Flow Back” (25). “En esta situación tuvimos que olvidar las credenciales, para no ponernos histéricas. Al final hay que entender que somos gente en una sala que busca conectar al máximo de forma creativa, y fue fantástico trabajar con Dan”.
Este año, con el lanzamiento de su EP “Spring Forward”, Florence Road vuelven a tejer la banda sonora de quienes transitan la primera mitad de los veinte, una etapa extraña donde la madurez y la inocencia colisionan, pero que “se vuelve más liviana cuando puedes plasmar el peso de las emociones en una canción”. En sus temas repletos de melodías pegadizas también late con fuerza la identidad de su ciudad, Bray, “un lugar ruidoso con un gran sentido de comunidad”, que las ha influenciado tanto artística como personalmente. “Fuimos a una escuela den la que únicamente se hablaba irlandés, y seguimos haciéndolo cuando viajamos. Es nuestra costumbre especial, y nuestra forma de mantener la conexión con nuestra raíz”.
Con fanáticos y críticos hambrientos a la par, el primer disco de las irlandesas sigue haciéndose esperar, pero los asistentes de los conciertos ya han podido escuchar algunas canciones inéditas. “Nos encanta ver las reacciones del público con las nuevas canciones, porque nos hace pensar que vamos por buen camino con el álbum”. Mientras tanto, todavía hay tiempo para seguir soñando a lo grande. “Nos encantaría contar con alguna voz masculina como Sam Fender y, por qué no, ser cabezas de cartel en Glastonbury”. Con una declaración así, uno podría proyectar al típico artista prefabricado obsesionado con el estrellato. Pero la magia de Florence Road es que su ambición es grande, pero su pureza lo es todavía más. Tanto que cuando les pido un selfie, me responden: “¡Menos mal que lo has dicho, porque si no te lo hubiésemos pedido nosotras!”.

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