“No podíamos entender la intervención de otras personas como una intromisión"
EntrevistasFillas De Cassandra

“No podíamos entender la intervención de otras personas como una intromisión"

Don Disturbios — 09-06-2026
Fotografía — Candela Lora

“TERTÚLIA” (Altafonte, 26) es, además del segundo largo de las gallegas Fillas de Cassandra, toda una invitación a salir a la fresca, desplegar la hamaca y dejarse llevar por una combinación precisa de música popular, elegante electrónica y un mensaje tan simple como certero. Una tertulia precisa de una buena escucha, así que hagámoslo frente a tanto parloteo.

En la sala 2023.02 del Reina Sofía de Madrid hay un cuadro de la gran pintora catalana Ángeles Santos que encierra en sí mismo una paradoja. La obra se titula “TERTÚLIA”, pero muestra a cuatro mujeres que andan distraídas, cada uno a lo suyo, sin reparar en la compañía que se profesan en el reducido espacio en el que están acomodadas. El lienzo, dibujado al óleo en 1929, sorprende por la modernidad que desprende, tanto en la actitud del instante que recoge, como en un posado y un vestuario que no parece tener casi un siglo. Y entiendo perfectamente que llamara poderosamente la atención de María SOA y Sara Faro, hasta el punto de darle sentido a todo el batiburrillo de letras y melodías que tenían acumuladas hasta la fecha. Una colección de ideas que, según me cuentan, “desprendían una gran diversidad temática”, pero que empezaron a cobrar sentido gracias a esa otra “TERTÚLIA”. La que no existe en el cuadro. Fue a partir de ese momento que el cauce artístico empezó a surcar su propio rumbo, en un proyecto que, me explica María, “antes de empezarlo no nos apetecía llamarlo segundo disco” conscientes como eran de que iba a ser algo más. “Se habló de mil millones de cosas, de un disco doble, de algo relacionado más con el teatro, pero nunca se habló de una exposición escultórica y al final acabamos ahí”.

"A veces es difícil abrirse en el ego a ese lugar en el que la tuya no tiene por qué ser la mejor idea"

Algo más que un disco
Es lunes de mediados de abril y me he citado con Fillas de Cassandra en la redacción de Mondo Sonoro Madrid. Tan solo hace un par de días acaban de presentar “TERTÚLIA: doce cancións, doce cadeiras” en el espacio Infinito Delicias de la capital. Se trata de una instalación artística, diseñada por el colectivo As Dúas E Punto, que sirve también de escucha en primicia de su nuevo álbum, a la par que viene a ilustrar la portada de este. Doce sillas, a cuál más diferente entre sí, vinculadas a doce canciones de lo más diverso, pero sujetas todas por el hilo conductor del corro que forman entre ellas. María y Sara lo han conseguido. “TERTÚLIA” es mucho más que un disco, es una llamada a la comunicación entre los seres humanos y, se nota en la amplia sonrisa de ambas, lo satisfechas que están con el resultado. No es para menos. Más allá del trabajo que implica la exposición en sí misma, “TERTÚLIA” es un disco en el que han logrado que aflore lo mejor de su propuesta: esa peculiar combinación entre tradición y una modernidad que va más allá del uso de la electrónica, sujeto todo a una coartada conceptual que le otorga un sentido global y ciertamente humano a la obra. Por eso estamos hablando de un disco que debía implicar en sí mismo un trabajo coral en el que han intervenido múltiples protagonistas. Un diálogo contante de “voces en el estudio, pero también con todas las otras personas con las que trabajamos en toda la parte de ahondar en el concepto a nivel estético y a nivel visual del álbum”, tal y como me cuenta la propia Sara, mientras añade: “No podíamos entender la intervención de otras personas como una intromisión, como si entrometerse en nuestro trabajo fuera algo negativo, sino todo lo contrario .Y eso que a veces es difícil abrirse en el ego a ese lugar en el que la tuya no tiene por qué ser la mejor idea, ni tampoco la que al final va a estar en el disco. Entonces, bueno, fue un proceso también de cura hacia adentro”. Queda claro, por tanto, que “TERTÚLIA” es una llamada al encuentro, al diálogo entre generaciones, a subirse en ese autobús público que aparece en los vídeos de “saír a fresca” e “insolación”. El mismo en el que la gente juega a la charranca o al chichón; lee a Emilia Pardo Bazán o a Gloria Fuertes; se comparte un cafecito o se acaba participando en una rave en la que todos y todas, hasta la que sustenta un rosario, tienen cabida. Una reivindicación al diálogo entre humanos como el acto más revolucionario que puedes ejercer en un mundo que no escucha. Que se ampara en el insulto o la descalificación. Que vive dominado por la dictadura del like y las apariencias. Un mundo sin esa tertulia que se puede ejercer en un autobús o, como me indica María, “en esos espacios que no existen. Incluso cuando quedas para hablar con las amigas, estás atenta a otras cosas” algo que querían expresar “pero sin ser como carcas, sabes, sin ser obvias también”.

Llévame a la tierra en la que nací
Llegados a este punto del relato, es el momento de coger algo de perspectiva para entender del todo cómo se ha forjado “TERTÚLIA”. Y para ello hay que remontarse a junio de 2025 y, más en concreto, a la publicación del single “A todas partes”, perpetrado junto al trío Çantamarta, o lo que viene a ser, junto al granadino Benito Casado, el colombo-venezolano Luis Lozano y el cordobés Omar Roldán. En esa delicada colaboración se encuentran y dialogan las propuestas de ambas formaciones, en una fusión que sirve como alegato del proceso migratorio a través de la añoranza que evoca la música. Fue entonces cuando se produjo un flechazo artístico que ha tenido su continuidad en este nuevo disco, con todo lo que representa tener a nada menos que cinco cabezas pensantes en el proceso de producción del álbum. María me lo explica. “Recuerdo que cuando estábamos trabajando en ese tema nos comentaron como de pasada que habían estado produciendo unos discos y ahí fue… Un momento ¿también sois productores? Era algo que no sabíamos y entonces ya fue en plan ‘¿Qué hacéis en los meses de invierno? Porque vamos todas a producir un disco y lo sabéis’” [risas]. Trabajo conjunto que, como me sigue contando María, les aportó “una visión con otro tipo de raíz, además de su conocimiento de todo el género urbano… Fue muy chulo presentarles melodías más tradicionales y esas cosas que nos salen a nosotras y ver qué ritmo le ponían”. Nuevas texturas que han quedado reflejadas en el devaneo balcánico de “Tertulia”, los minimalistas detalles electrónicos de “Alboroto”, el balanceo latino de “am0r”, los aires de bolero universal de “VERBENA”, los diferentes quiebros melódicos de “déixate ver” o el big beat final de la poderosa “insolación”. Una diversidad sonora surgida del encuentro, pero sin perder de vista a las protagonistas del disco. Jugando siempre a favor de las voces de las gallegas, situadas en un evidente primer plano, tal y como María me confirma. “Pues esa fue justa nuestra intención, así que muchas gracias por decírnoslo, porque sí. De hecho, queríamos reflejar a través de las voces los diferentes planos que puede haber en una tertulia. Ese aquí te susurro, y quiero que te suene, pero aquí te lo grito y que te dé un puñetazo. Y, además, ha sido la primera vez que hemos grabado las voces a la vez juntas, cada una en una cabina, mirándonos. Fue genial”. A lo que Sara apostilla. “Hay algo como muy orgánico en el disco que parece que estamos cantando en directo. Es como que las canciones han adquirido una viveza que no hubiéramos logrado grabadas de otra manera”.

Todo un proceso que ha confluido en un disco muy coral que encajaba de lleno con el concepto basado en la tertulia y el constante intercambio de ideas tal y como Sara me confirma. “Es cierto que cuando salió el término tertulia eso acabó implicando también a la metodología del proceso”. Algo que también ha quedado reflejado en un atípico corte tres, titulado “Track audios magnética”, que viene a recoger las voces de todos los que han participado en el álbum. (Sara) “Este corte se corresponde con la silla magnética que está construida, no sé, por cientos de imanes… y es el único que está construido a partir de ver la silla y no al revés. Vimos la silla y nos dijimos que teníamos que incorporar todos los audios de WhatsApp de las personas participantes como si fuera algo magnético”. Experimento que contrasta con la capacidad que posee el disco, por muy conceptual que sea, para generar canciones con el suficiente gancho para convertirse incluso en un éxito a escala más popular. Me refiero a temas con duende melódico como “saír a fresca”, “TERTÚLIA”, “déixate ver” y, sobre todo, “insolación”. Pero ¿hay una intencionalidad por parte de Fillas de Cassandra a la hora de construir un hit? (Maria) “A ver, no es que se plantee en términos vamos a hacer un hit, sino que hay veces en las que notas cómo una canción se te está yendo de madre y te dices a ti misma que igual hay que permitirse en algún tema no irse hasta Cuenca, pero de repente te vas del todo y, sin pretenderlo, se crea “insolación”. Entonces, claro, lo escuchas y te das cuenta de que, aunque se te fue de madre, porque hicimos tres ritmos distintos en el mismo tema, aun así te das cuenta de que es una canción que igual puede llegar al oyente de forma más fácil”. (Sara) “En nuestra discografía creo que efectivamente hay como dos tipos de hits. Unos que, vinculándolo con trabajos anteriores, serían temas como ‘As Moiras’ o ‘ECO’ que podrían tener como esa estructura que es un poco confusa y que va cambiando como mucho, pero que no deja de ser efectiva y pegadiza, que es un poco lo que busca el hit. Por otra parte, hay otras que tienen una estructura como más tradicional, como puede ser por ejemplo ‘Tertulia’, que funciona de per se y además tiene esas melodías que son como que están llamando a tu puerta nada más las escuchas, que te da una sensación de ‘Yo esto ya lo conozco de antes’. Pero es un poco como que, aunque esté la preocupación, no está la búsqueda. Entonces, sí es cierto que, si en este disco no hubiera llegado ninguna canción más pegadiza, igual hubiéramos forzado la maquinaria para que la hubiera, pero como al final salieron…”.

Voces
Resulta obvio que un disco que reivindica, tras una tórrida tarde de verano, ese sacar las sillas a la fresca para, como decimos en Cataluña, “fer petar la xerrada”, debía tener unos cuantos invitados que aportaran su voz a tanta conversación colectiva. Artistas que se han ido incorporando cada uno con su historia detrás, pero teniendo presente siempre cómo podían encajar en cada una de las canciones. Así sucedió, por ejemplo, en el caso de “cuchicheo”, en la que tuvieron muy claro que debían incorporar al dúo madrileño Pipiolas, pese a que no las conocían personalmente. “Por eso nos dijimos, vamos a seguirlas en redes y, si ellas nos corresponden y nos siguen esta noche, le proponemos. Nos siguieron y así fue. Ahora somos súper amigas”. En cambio, en el caso del musicólogo Abraham Cupeiro, conocido por su trabajo en la recuperación y reconstrucción de instrumentos antiguos, la cosa resultó algo distinta. Fue el propio Abraham el que se presentó con un aulós construido especialmente para ellas. Un aulós o lo que viene a ser una especie de flauta de doble caña que, por lo visto, plañían tanto los íberos como los castrexos durante la edad de bronce. Y, claro, ante semejante presente había que buscar, como me cuenta María, un tema con encaje. “Teníamos una canción “Filla Filliña” a medio componer y le dijimos: ‘¡Ostras! ¿te apetecería?’. De hecho, el aulós no estaba en esa misma tonalidad así que construyó otro para adecuarlo al tono de la canción”. Y luego, claro, había que echar mano también de las amigas. Ese ha sido el caso de Ede en esa preciosidad titulada “déixate ver” donde la madrileña nos alumbra con ese verso que dice: “No estar cerca a lo que uno quiere, es lo más parecido a la oscuridad”. Y por último había que devolverle a Pello Reparaz, máximo responsable de Zetak, la invitación que él les cursó en 2023 para colaborar en “Anguleele”. “Fue justo eso. Fue ¿te vienes tú ahora, en vez de nosotras, a nuestra casa? Y lo cierto es que nos dijo que sí a ciegas y eso que no nos habíamos vuelto ver desde que grabamos en su disco”.

No hace falta decir nada más
A todo esto, está finalizando la entrevista y no me he visto en la necesidad, tampoco lo he pretendido, de preguntarles por esas cuestiones que parecen surgir siempre cuando se habla de Fillas de Cassandra. Por un lado, esa orgullosa militancia feminista que las acompaña desde sus inicios, y por otro el uso del gallego para expresarse en su manifestación artística. Y no lo he hecho porque me gustaría que esta “tertulia” nos llevara a un lugar en el que no hiciera falta abordar cuestiones como estas al estar ya totalmente superadas ¿Será algún día posible? ¿Lo verán nuestros nietos? (Maria) “Sí, absolutamente. Si no les suena extraño que estemos hablando en gallego, ni que sea algo en lo que abanderarse, eso significará que ya está todo como bastante asimilado, Y con el feminismo sucede lo mismo, pero bueno”. Igual llega ese día en el que los tiempos cambien de verdad. Buen tema para iniciar una nueva tertulia.

Agenda de conciertos: 

Jueves 16 jul - Domingo 19 jul 06.51h Gratuito
Gratuito
Domingo 16 ago - Domingo 16 ago 06.51h
Viernes 6 nov 20.00h 26.40€

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