La presencia de la mujer, su visibilidad y la igualdad de éstas respecto a los hombres en el seno de la industria musical, tiene en la Asociación MIM, un frente común con más de un centenar de artistas y profesionales de todo el país.

Apenas año y medio de actividad desde esa reunión fundacional en el Mercat de Música Viva de Vic de 2016. Antes de esto, pequeños encuentros, tomas de contacto, intercambio de inquietudes y el rápido convencimiento de que tenían el primero de los requisitos para luchar por un derecho colectivo: unidad. La Asociación de Mujeres de la Industria de la Música nacía con una misión, morir de éxito. Éxito, ese momento soñado por todo artista y que en su caso vendrá el día que las mujeres puedan alcanzar por sus méritos propios las mismas cotas de representación y liderazgo que los hombres, en un sector que pese a su aparente talante moderno y liberal, está mediatizado por los mismos convencionalismos machistas que el resto de la sociedad. “En los últimos años de mayor expansión, las más veteranas hemos ido viendo con estupor y decepción como se iba produciendo un cambio generacional que no de género. Esperábamos que nuestra soledad o minoría, en programaciones, prensa, jurados, comités, equipos de dirección y un largo etcétera, se fuese equilibrando progresivamente al tiempo que la preparación y capacitación de las mujeres aumentaba. Incluso superando a la de los hombres en muchas carreras relacionadas con este sector, pero los resultados académicos que reflejan los datos no se traducen en una mayor presencia de mujeres en las empresas.” Al habla y en representación de la junta directiva de MIM la granadina Nuria Rico, ahora al frente del departamento de Ticketing de Live Nation y década y media en el sector.

Las más veterenas hemos ido viendo con estupor como se iba produciendo un cambio generacional pero no de genero

Más de cien socias (y socios también) pertenecen ya a MIM. El fin está claro, el medio está en la educación de niñas y niños, las campañas de visibilización con presencia en foros y encuentros de profesionales y la denuncia. ¿Cuotas? De entrada no. “Queremos creer que los profesionales de la industria van a hacer cambios para que las cuotas no sean necesarias. En este país nos aterrorizan la cuotas, los programadores se escandalizan sólo con pensar que sus elecciones puedan estar sujetas a cualquier criterio no artístico, pero mujeres con talento hay y muchas, que las busquen porque si no las encuentran igual es que su preciado criterio artístico no lo es.” 

Herminia Martínez

La brecha artística es la más visible, sin embargo la creciente profesionalización del sector musical en el que nos movemos ha puesto al descubierto esta discriminación en todo el esqueleto de la industria. Si una banda de chicas era algo exótico, ver a una mujer detrás de una mesa de sonido causaba asombro. “Como directora o regidora, a algunas personas les cuesta asumir la autoridad de una mujer. Como que si lo dice un jefe de escenario no se rechista, pero si eres pequeña y mujer tu palabra careciera de valor. Trabajando como ingeniera de sonido o diseño de sistemas les sorprende que una mujer tenga conocimientos. No los ponen en duda pero tienes ese toque de “monito de feria” al principio. Supongo que depende de la educación y la suma de experiencias trabajando con mujeres que a veces es muy poca”.  Hablamos con la jiennense Herminia Martínez, ingeniera de sonido entre otras cosas, la habréis visto en tareas técnicas en festivales como Etnosur y recientemente es coordinadora del programa Girando Por Salas. Herminia puede ser uno de esos referentes que como Carmen Boza, Amaral o Agoraphobia pueden visibilizar las jóvenes pero que en el aspecto técnico de esta profesión apenas son visibles.  “Supongo que la falta de referentes es fundamental. También imagino que es educacional. Ahora espero que no, pero generlamente en los hogares, la mecánica se enseña a los chicos, y las recetas de la abuela a las chicas. En mi caso he era la única chica en el curso de Técnico de Sonido de la Universidad Popular de Jáen o en el de Diseño de Sistemas de Meyer; en la universidad éramos muy pocas chicas en comparación al número de chicos. No creo que sea falta de motivación pero si de interés, y muchas veces no se tiene interés por cosas que no se conocen”. Para ello MIM está presente en todo tipo de eventos relacionados con la industria musical para de alguna manera arrojar luz sobre esas mujeres cuya labor es menos visible o reconocible a simple vista.

“Trabajando como ingeniera de sonido o diseño de sistemas les sorprende que una mujer tenga conocimientos. No los ponen en duda pero tienes ese toque de “monito de feria” al principio”

Si en algo coinciden en MIM Y así lo deja claro Nuria Rico es que la educación es el principal arma para esgrimir en esta contienda. Detectar donde y en que momento las chicas deciden ceder el paso a los chicos en relación a determinadas aptitudes o roles.  “Una niña es consciente muy pronto de las limitaciones de género, las que la sociedad le impone por supuesto, ellas no tienen limitación alguna en el talento o la actitud, de modo que no se echan a un lado, se las echa a un lado!! y lo más perverso es que la decisión la toman ellas, por temor a la exposición, a la crítica descarnada, a tener que se siempre excelentes para poder estar”  Y si hablamos de educación no viene mal definir de una vez por todas el termino feminismo, un concepto para muchos en revisión, debido sobre todo a esa intención maliciosa de atribuirle más una labor de confrontación de derechos que de equiparación de los mismos. “Debemos reconocernos como feministas porque durante demasiado tiempo se ha desprestigiado, denostado e incluso intoxicado el significado del término, haciendo que a muchas mujeres les costase o les cueste definirse como feministas por considerarlo radical. Le debemos al feminismo todos los derechos civiles y políticos relacionados con la igualdad y la libertad de las mujeres”. Nuestras niñas, nuestras profesionales de la música en el futuro, le deberán al feMiMnismo, un nuevo espacio donde desarrollar una de las carreras más bonitas que todo el que ama la música sueña con tener.

La Asociación MIM está abierta a todas las socias y socios, porque también pueden formar parte de ella hombres que quieran inscribirse. Basta con acceder a su web y descargar el formulario y pagar una pequeña cuota con la que sufragar todas las acciones que realiza la asociación.