. A las puertas de un tercer disco que se publicará en junio -primero en Dead Oceans tras su salida de Mute-, A Place To Bury Strangers calientan motores con un EP, “Onwards To The Wall”, en el que vuelven a mostrarse ajenos a cualquier tipo de modas, defendiendo un noise-rock que en directo vence por aplastamiento. Tendremos oportunidad de comprobarlo este fin de semana. (Ver fechas en agenda)

El paso del tiempo ha amortiguado el impacto de su debut, “A Place To Bury Strangers” (2007), pero en realidad el grupo de Oliver Ackermann (voz y guitarra) se mantiene fiel a sí mismo, recorriendo un terreno bien conocido por sus fieles, pero a la vez incorporando en “Onwards To The Wall” ciertos matices que incluyen, por primera vez en su carrera, el término sutileza. “La única dirección que conocemos en nuestra música es ir hacia delante. Exploramos cosas de las que en realidad no estamos muy seguros, pero quizá se trata de dejar trabajar al subconsciente y ver lo que pasa. Creo que nuestras vidas han cambiado mucho desde el último disco y esto se refleja directamente en este EP. No tenemos ideas preconcebidas acerca de qué vamos a hacer, salvo experimentar y tomar nuevas vías”. Responde Ackermann, creador de su propia compañía de pedales -Death By Audio- en un descanso de la gira europea de APTBS, mientras hace un repaso a la música que le acompaña en este tour y que bien puede servir para hacerse una idea del espíritu de la banda de Brooklyn: Jeff The Brotherhood, Natural Child, Coin Under Tongue, The Oh Sees, Dead Moon, Oneida, NWA, Young Prisms, Weekend, Exit Music, The Immaculates, The Trashmen, Flight o Screamin’ Jay Hawkins.
Por el camino se ha incorporado Dion Lunadon (bajo), sustituyendo a Jono Mofo, completándose el grupo con Jay Space (batería). Tres que sobre el escenario parecen legión, hasta el punto de que decir APTBS es hablar de ruido, furia y, sobre todo, volumen. “No creo que hacer ruido sea algo meritorio por sí mismo, o al menos no me motiva especialmente, pero el otro día unos chavales me dijeron en Francia que éramos los reyes de la escena noise en Nueva York ahora que Sonic Youth están fuera de juego. Escuchar eso es muy grande, porque hemos crecido amando a Sonic Youth y el hecho de que nos puedan comparar con ellos es verdaderamente salvaje”. Todo ello a pesar de que, en ocasiones, poner el foco de forma casi exclusiva en el ruido haya hecho que pasemos de largo sobre otros aspectos de su música, desde el componente melódico a un poso sentimental que continúa ahora en canciones como “I Lost You” o “Onwards To The Wall” (el tema). “No sé si ha podido pasar eso, pero tampoco me importa demasiado. Nuestra música es muy personal, de modo que no me preocupo de lo que pueda pensar otra gente. Claro que me gustaría que sintiesen algo parecido, pero si no es así y se quedan con el ruido es igual de válido”.
En cuanto a ese tercer asalto en largo, previsto para junio y con el título de “Worship”, Ackermann avanza que: “su sonido estará en la línea de ‘Onwards To The Wall’, principalmente porque hicimos uno detrás de otro, sin tiempo entre medias. Responden a un mismo movimiento”. De nuevo el viejo principio de acción/reacción, aquí aderezado con un método que va por la vía directa. “Hacemos muchos temas del tirón. Siempre me gusto lo que decía Hank Williams en este sentido: si no escribo una canción en quince minutos, entonces es que no me sirve”. Y esto en un contexto en que la propia banda dice de este inminente álbum que sonará a lo que la música debe ser en 2012. “Me encantan muchas cosas actuales. Están saliendo grandes bandas porque la gente está muy insatisfecha con lo que sucede en la cultura pop. La industria de la música se ha derrumbado, de modo que no hay dinero para hacer las cosas del mismo modo. Eso provoca que haya que luchar como nunca para avanzar, y eso es absolutamente hermoso”.