“El paisaje al salir a la calle es aterrador, y dan ganas de aullar, gritar, morder…”
Entrevistas / Tremenda Jauría

“El paisaje al salir a la calle es aterrador, y dan ganas de aullar, gritar, morder…”

Alan Queipo — 03-06-2016
Fotógrafo — Archivo

De secreto a voces a uno de los grandes símbolos de la expansión de los ritmos tropicales en el underground estatal más guerrillero. Ese es el devenir de Tremenda Jauría, una vuelta de tuerca a ritmos como el reggaetón, la cumbiastep o el electro-latino, pasado por el filtro del compromiso sociopolítico. Tras un tiempo haciendo ruido en centros sociales, garitos, fiestas y festivales, el combo carabanchelero debuta con “Mordisco” (Autoeditado, 2016), un cóctel poliédrico de latinajes universales.


Tanto desde el título del disco como desde las letras se habla mucho de salir a batallar, de las luchas cotidianas, y mencionáis mucho ideas como “rugir”, “aullar”, “guerrear” o “vivir la vida como si nos la fueran a robar”. ¿A qué o quiénes queréis morder? ¿A quién va dirigido el mensaje de Tremenda Jauría?
Te podemos contestar parafraseado otra de nuestras letras, que dice algo así como: “Mordiendo el engranaje de este sucio paisaje”. El paisaje que nos encontramos día a día al salir a la calle es aterrador en muchas cuestiones.  Y dan ganas de aullar, gritar, morder… la justicia social cada vez brilla más por su ausencia y estamos viviendo últimamente un retroceso enorme en cuanto a derechos sociales se refiere… queremos morder todo esto: creemos que otro mundo es posible y lo expresamos de este modo.

Poco a poco se han comenzado a legitimar ritmos como la cumbia o el reggaetón, antes entendidas como “músicas simples”. ¿Qué es lo que creéis que pasó en el oyente para que haya alineado sonidos como éstos al de músicas modernas y/o vanguardistas? ¿La culpa de todo la tienen fiestas como las de Chico Trópico, Charco o Guacamayo Tropical?
Hay algo de teoría generada en torno al tema que se plantea en la pregunta, que relaciona fenómenos culturales con procesos sociológicos, como hace la gente de Ecos Del Gueto. Creemos que el reggaetón en concreto sí se ha tachado desde que comenzó a popularizarse de ser una música simplista, con letras machistas -cuando no misóginas- y con una forma de baile muy concreta (el perreo) que no se acababa de entender. Pero el debate de si el reggaetón es más o menos simple es ridículo (aparte de que no lo es): es un debate que esconde otras cuestiones. El reggaetón, como cualquier tipo de música, tiene su propio lenguaje musical y eso define su calidad. Cada música es lo que es y tiene la utilidad que tiene: debatir sobre complejidad musical en determinados géneros no tiene demasiado sentido, es como decir que una bici solo tiene dos ruedas pudiendo tener cuatro. Lo importante de determinadas músicas es si cumplen la función que tienen, y el reggaetón ha quedado demostrado que, para mal o para bien, la cumple. Otras músicas como el punk (con la que también nos sentimos identificadas) en sus orígenes no eran precisamente piezas musicales exquisitas en lo que a lo musical se refiere, pero tampoco era ese el objetivo: la idea era coger un instrumento, soltar la rabia y que pudiera hacerlo cualquiera, tuviera mayor o menor destreza instrumental. Además, nos rechina un poco que se tilde de machista al reggaetón (que por supuesto que lo es en gran parte) y esa crítica no se extienda al resto de géneros comúnmente aceptados por todas y todos, como puede ser el rock, el pop, el indie, etc.; que tienen letras muy jartas y que suenan en los medios generalistas constantemente. Creemos que hay un poso importante de racismo y clasismo en esas críticas hacia el reggaetón y por eso queríamos reapropiarnos de este estilo, que en lo musical nos encanta, y darle una vuelta de tuerca al mensaje y al discurso como banda.
La escena tropical que ha surgido hace relativamente poco en la Península ha ayudado a introducir estos sonidos y creemos que ha tenido una aceptación brutal ya que son ritmos muy novedosos y pegadizos que refrescan un poco los géneros que se escuchan en las fiestas desde siempre y que incitan al baile y al contacto, y cuyas letras son prácticamente autorreferenciales (“bailo mi cumbia”, “cumbia sobre el mar”, etc.) y sin un contenido ofensivo aunque, como en todo, sigue habiendo alguna que se cuela. Es verdad que ha sido muy importante la labor de los colectivos que nos citas, que han allanado el terreno  para que proyectos como el nuestro tengan cabida. De hecho, ahora mismo existe un colectivo que se llama Conspiraciones Tropicales que agrupa gran parte de estos nombres de la escena tropikal madrileña y en el que se está generando una escena muy potente.
Quizá una mezcla de vecinos y vecinas escuchando y bailando la música de su tierra muy lejos de la misma, junto con proyectos musicales vinculados a esos ritmos, y por supuesto el factor “mainstream”, “moda” como variable determinante, han hecho que haya fiestas “tropicales” de carácter semanal en nuestras ciudades. Pero es también necesario reflexionar sobre cómo y desde qué posiciones culturales se lleva a cabo esta supuesta “legitimación” y esta proliferación de “escenas tropicales”  en el mundo occidental para reconocer la importancia de la historia y los procesos de colonización, y los factores económicos, políticos y sociales en el los fenómenos culturales.

“El reggaetón, como cualquier tipo de música, tiene su propio lenguaje musical y eso define su calidad”

¿Creéis que productos de reggaetón comercial y de electro-latino (desde Juan Magán a Pitbull o Daddy Yankee) han hecho daño al género o que han sido interiorizados como productos sin desarrollo?
Lo bueno de las músicas subalternas como es el reggaetón es que son absolutamente refractarias, y por lo tanto,  las prácticas asociadas a ellas también lo son, por lo tanto son géneros que quizá no se pueden pervertir tanto como otros  porque ya han nacido pervertidos. El reggaetón, como otras músicas que nacen de “abajo”, tiene su razón de existir independientemente de cuál sea su forma (más o menos mainstream). Puede ser que llegue el momento en el que dejan de ser útiles, y evolucionen hacia otras formas, o  desaparezcan por completo porque ya no cumplen su función, pero toda esta deriva es algo que las maniobras comerciales más mainstream no pueden por mucho que quieran prever. Y sólo podrán mantenerse a la espera de nuevas tendencias e intentar explotar aquellas que sean rentables.

Se habla de casas okupas y/o centros sociales autogestionados como el caldo de cultivo de proyectos como el vuestro. ¿Sois un grupo que nace como efecto del 15-M y de los movimientos sociales o vuestra inquietud por este tipo de ritmos y letras venía de antes?
El 15-M y los movimientos sociales son fuente de inspiración y hábitat natural del grupo, pero no exclusivamente. De hecho, existe una especie de confluencia con lo estrictamente musical, porque una parte del grupo llevábamos ya bastante tiempo en esto de la música, en diferentes proyectos y currando para algunos artistas que nada tienen que ver con esta realidad y queríamos hacer la música que nos gusta desde donde nos gusta.

¿Diríais que practicáis algún tipo de “canción protesta”?
En cierto modo claro que sí, pero es verdad que la “canción protesta” como tal es un género muy concreto que nace en una época específica y que a día de hoy creemos que está algo obsoleto o, por lo menos, lo está en las formas. Nosotras nos identificamos más con el punk, no en el sentido estrictamente musical, pero sí en todo lo que le rodea: letras con contenido político y social, cultura DIY, escena underground, autogestión, etc. Nos parece la hostia reapropiarse de determinados géneros desde el punk, como han hecho As Punkiereteiras con sus muñeiras feministas o las Kumbia Queers con la cumbia, por ejemplo.

¿Creéis que la cumbia y el reggaetón pueden llegar a convertirse en la música de los barrios en España también o que es algo más latinoamericano?
Estamos convencidas de que el reggaetón ya lo es. Nosotras vivimos en Carabanchel, y te podemos asegurar que ahora mismo el reggaetón sin duda es la banda sonora de las periferias… Suena a todas horas: en las tiendas, en los coches que pasan, sale de las ventanas de las casas, se baila en los baretos y pubs…
Quizá es verdad que la cumbia está andando otro camino: está muy presente junto con otras músicas como el vallenato o el merengue en las comunidades latinoamericanas o en otros entornos muy concretos todavía muy underground, como las fiestas que nos citabas antes; pero creo que no ha dado el salto que sí ha dado el reggaetón.

¿La cumbia es el nuevo punk, en ese sentido?
Creemos que la cumbia ha llegado a la península para quedarse, y estamos seguras de que en los próximos años la veremos vestida de muchas maneras…

¿Cuáles son vuestros referentes? ¿Grupos de neo-cumbia como las Kumbia Queers, Dengue Dengue Dengue, Sara Hebe, El Remolón, etc.; o clásicos de catálogos como el de Fania y mitos de los sonidos latinos?
Supongo que tenemos referentes para rato, cada una los suyos, ya que hemos llegado aquí porque otras empezaron primero…pero los que seguro que nos inspiran a todas son las Kumbia Queers, Sara Hebe, Miss Bolivia, Krudas Kubensi, Ivy Queen…y también somos “Faniáticas” y salseras, pasando por ritmos como la champeta, la chicha y la cumbia villera.

¿Cómo surgieron las colaboraciones con El Chávez y Krudas Cubensi?
Cuando decidimos darle forma a este proyecto empezamos a investigar más a fondo; por un lado bandas o solistas de cumbia, reggaetón, etc., con un discurso político que nos resultase atractivo pero también las claves de una buena producción. Y es aquí donde nos topamos con El Chávez, cuya música nos parecía brutal tanto a nivel de composición como de mezcla, y le propusimos que nos hiciera el mix de “Esta noche”, que iba a ser el single y queríamos cuidarla especialmente. Quedamos tan satisfechas que le propusimos que nos mezclara también “Goza la trama”, y ya que estábamos le pedimos que se marcara una colabo y también nos flipó… así que estamos a la espera de coincidir con ellos a este o al otro lado del charco porque ha habido muy buena onda y también él nos ha felicitado por el trabajo.
Respecto a las Krudas, ya nos flipaban; y las compas de Móstoles Feminista nos dieron la oportunidad de participar junto a Emi Rap Propuesta en unas jornadas que se realizaban en el CSO La Casika. Las escuchamos en el coloquio anterior al concierto y nos parecieron simplemente increíbles y ya en directo, nos volvimos locas por la potencia de su discurso y la caña y el talento arrollador que traían. Les propusimos colaborar un tiempo después en “Tú no eres mi papi” y fue brutal. Estamos a ver si este verano coincidimos con ellas de nuevo por la península.

“No somos de la teoría de que porque un grupo llegue a más gente queda pervertido su mensaje: a cuanta más gente llegue nuestro mensaje mejor”

¿Os sentís parte de una escena española de sonidos latinos alternativos, junto a otros proyectos como Caballito, La Selva, Sonidero Mandril, Chico Trópico…?
Por un lado sí, ya que compartimos muchos códigos a nivel musical (cumbia, moombathoon, reggaetón, etc.) y nos gusta mucho todo lo que oímos de la gente que nos propones, algunas de ellas han sido clave en nuestro caminar. Pero por otro lado no estamos seguras de pertenecer a esta escena o de lo que signifique pertenecer a una “escena española de sonidos latinos” ya que en la práctica la mayoría de conciertos han sido en otro tipo de espacios más politizados, o incluso en festivales de rock al uso, aunque siempre mola participar en fiestas tropicales que organizan la gente que mencionas.

Hace poco más de un mes agotasteis entradas en Caracol, hace unos días petasteis en vuestro concierto en San Isidro, el día que salió el disco agotasteis las descargas que permitía el servidor de Bandcamp… ¿Os imagináis convirtiéndoos en un fenómeno y que festivales como el Primavera Sound o el FIB os reclamen? ¿Creéis que puede pervertir el mensaje de Tremenda Jauría?
Estamos a gusto con lo que hacemos y con cómo lo hacemos… Si nos llaman para tocar en el festival “X” pues habría que valorar si nos interesa, si nos sirve para dar curro a más colegas e ir más tranquis, etc. Pero si no nos aporta nada o vemos algo turbio el asunto siempre podemos decidir no tocar, por más pasta que nos propongan. La verdad es que no somos de la teoría de que porque un grupo llegue a más gente queda pervertido su mensaje: de hecho, a cuanta más gente llegue nuestro mensaje mejor. Aunque es cierto (y es algo que nosotras ya estamos viviendo) que cuando un grupo de música comienza a generar cierta repercusión se tiene que enfrentar, como en todos los ámbitos de la vida, a contradicciones y situaciones que requieren de muchas reflexiones previas, así como tomar decisiones difíciles y arriesgadas. Pero a nosotras nos gusta meternos en el fango y experimentar, caminar de la forma más coherente posible con nuestra forma de entender la vida pero abriéndonos a nuevos caminos posibles.
Por otro lado, Tremenda Jauría nació en parte también para aportar al común, apoyar colectivos, luchas afines o causas concretas que consideremos justas. Aunque también consideramos que hay que romper ciertos tabúes en determinados espacios donde no se valora mucho la complejidad de afrontar económicamente un proyecto musical, hay que hacer un poco de pedagogía en este sentido. Creemos que es importante echar una mano y valorar también económicamente a las bandas, cuidar el sonido, etc., porque al final si se invierte más, viene más gente y sale todo el mundo ganando: los grupos, por sentirse valorados y tocar cómodos; el público, por asistir a eventos de mayor calidad; y quienes lo organizan, porque toda esa pasta se revierte y se puede generar más pasta para los movimientos sociales. Aunque, como todo, despacito y con buena letra, ya que también conocemos lo que supone organizar un evento y en Madrid no hay una infraestructura tan currada como en otros sitios de la península, aunque poco a poco creemos que se empieza a tener muy en cuenta y a trabajar por ir haciendo mejor las cosas… seguimos

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