“No sé cómo he podido vivir 37 años sin conocer a The Blue Nile”
Entrevistas / Editors

“No sé cómo he podido vivir 37 años sin conocer a The Blue Nile”

Carlos Pérez de Ziriza — 24-10-2019
Fotógrafo — Archivo

Quince años de carrera bien valen un recopilatorio, por eso Editors se han puesto manos a la obra y han editado por vez primera un disco que picotea de cada uno de sus seis álbumes, con el añadido de tres canciones inéditas. “Black Gold. Best of Editors” (PIAS, 2019) es su primera compilación, y una buena coartada para charlar por teléfono con Tom Smith, líder de una banda que ha sabido sortear – a base de brochazos de electrónica y cierta búsqueda de la complejidad – el callejón sin salida del revival post punk en el que germinaron hace ya un buen puñado de años.

¿Por qué vuestra primera recopilación justo ahora? ¿Marca el fin de un ciclo para vosotros?
Creo que sí. Aunque nunca sabes cuál es el mejor momento para hacerlo. Creo que el disco refleja una simetría con lo que han sido nuestros quince años de carrera: hicimos tres discos mientras Chris (Urbanowicz) estaba todavía en la banda, y luego otros tres discos sin él. Era un buen momento para recapitular, mirar hacia atrás y ponernos un poco nostálgicos viendo lo que hemos hecho hasta ahora. Me pone un poco nervioso el tema de la nostalgia, no es algo que me haga mucha gracia, porque somos una banda que siempre trata de mirar hacia adelante. Pero estoy disfrutando el proceso de mirar hacia atrás, aunque solo sea un poco.

“Las comparaciones con Interpol me parecían como si en cierto modo estuvieran cuestionando nuestra integridad, al menos yo lo vivía así”.

Ya que lo mencionas ¿crees que hay un antes y un después muy claros entre lo que eran Editors con Chris (Urbanowicz) y la siguiente etapa de la banda, con un giro en vuestro sonido?
Creo que nuestro sonido ha ido evolucionando con cada nuevo disco, no le veo una relación directa con la marcha de Chris. Él fue uno de los motores para el cambio de sonido que experimentamos en nuestro tercer disco (‘In This Light and on This Evening’, 2009), ¿sabes? Cada disco lo veo como un capítulo diferente. Lo que sí recuerdo es lo terriblemente dramático que fue tratar de hacer el cuarto album cuando él ya no estaba en la banda, y cuántas preguntas nos hacíamos a nosotros mismos. Fueron tiempos bastante oscuros, y superar eso y haber completado otros tres álbumes, dejando atrás las inseguridades que teníamos entonces, lo veo como un logro.

¿Fue complicado el proceso de selección de canciones? ¿Habéis tenido que descartar material para esta recopilación, algún tema que os hubiera gustado incluir?
Sí, es complicado. Tomamos la decision de que fuera solo un cedé, que no puede durar mucho más de setenta minutos, porque es la forma en la que nos vemos a nosotros mismos. Hay canciones que podrían haber estado, claro, pero queríamos que todos los álbumes estuvieran representados, y hay algunos en nuestraa carrera que han sido más importantes o relevantes en unos países que en otros, así que es una sucesión de canciones que no sigue una línea recta. También nos parecía importante que tuviera tres canciones nuevas. Lo hicimos de una forma muy democrática, entre todos.

Puede que seas de quienes piensan, y es una constante en la mayoría de entrevistas con músicos, que vuestro último trabajo es el mejor: te lo comento también porque “Violence” (2018) es el disco más representado aquí, junto a “An End Has a Start” (2007), ambos con tres canciones cada uno… ¿son ambos los discos de los que os sentís más orgullosos?
Bueno, pero eso es porque hemos incluido “No Sound But The Wind”, que es una cancion incluida en ‘Violence‘ (2019) pero en realidad es muy anterior, la tuvimos rondando durante años, es de la época de nuestro tercer album y se hizo conocida en algunas partes del mundo por su versión en directo, y como tiene una atmósfera muy nebulosa, nos vino bien rescatarla para ‘Violence’ (2019). Pero bueno, el segundo album, ‘An End Has a Start’ (2007), fue muy importante para nosotros, porque el primero, ‘The Back Room’ (2005), nos había llevado a un sitio muy excitante, pero cimentamos nuestra reputación con el segundo. Creo que fue el más importante. No soy de aquellos tipos que consideran uno de sus trabajos necesariamente como el mejor, no. Creo que cada uno de ellos tiene momentos importantes para la banda. Y algunas canciones que sobresalen como momentos definitorios de lo que somos. “Sugar” en el cuarto disco, “No Harm” en ‘In Dream‘ (2015)… es complicado de contestar decidiéndose por uno.

Puede que la diferencia entre vuestro debut y el segundo album es que con el primero todo el mundo establecía comparaciones obvias con Interpol, y eso es algo de lo que lograsteis desligaros en el segundo, que ya establecía una personalidad más definida, ¿no crees?
Tuvimos que apañarnos para superar aquel tiempo en el que teníamos una prensa negativa: no es que toda la fuera, pero alguna sí. Las comparaciones con Interpol me parecían como si en cierto modo estuvieran cuestionando nuestra integridad, al menos yo lo vivía así, como si fuéramos una segunda versión de otra cosa. No es agradable escucharlo. Con el segundo álbum, nos salió de forma natural un sonido más grandioso, más espacioso, con las canciones más definidas, más dramáticas. Sí, puede que nos pusiera en una fase distinta. Pero siempre va a haber gente que se queje y te critique, no todo puede ser positivo. Esas preocupaciones e inseguridades sí que nos agobiaron durante los primeros tiempos. Ahora, con seis álbumes ya y la perspectiva de todo lo que hemos pasado, ya no me preocupan esa clase de críticas. Hacemos lo que hacemos, lo hacemos de forma apasionada y no estaríamos aquí si aquellas comparaciones hubieran tenido su razón de ser. Ser la versión de segunda mano de otro grupo es algo que no es sostenible.

De hecho, lo que nadie os podrá negar es que habéis tratado de evolucionar en cada disco, aunque solo sea por los continuos cambios en la producción: Jim Abiss, Jacknife Lee, Flood, Jacquire King, Leo Abrahams y finalmente vosotros mismos. ¿Responde eso a un intento por encontrar siempre una nueva motivación, un nuevo impulso?
Sí, diferentes formas, diferentes tonalidades, diferentes sentimientos… siempre es excitante trabajar con gente distinta. No ha sido nunca una decision deliberada. Intentamos hacer el cuarto album de nuevo con Flood – hubiera sido el único en repetir – pero pasaron cosas en la banda que hicieron que al final no se concretara el trabajo con él. Pero no es preocupante. Forma parte del deseo de hacer que el trabajo en cada nueva creación no sea igual al inmediatamentee anterior. Es algo muy natural para nosotros. Las decisiones que hemos tomado y la gente con la que hemos trabajado han sido fruto de ponernos en sitios distintos, tocar instrumentos diferentes, llegar a resultados distintos a través de sentimientos también distintos. Eso es importante para nosotros. Las tres canciones nuevas que hemos incluido en este recopilatorio nos han permitido trabajar de nuevo con Jacknife Lee. No sé lo que haremos para nuestro próximo album, pero fue bonito reencontrarnos con él, un viejo amigo con quien no trabajábamos desde hace diez años. Fue divertido. Necesitamos cambiar de estímulos para no perder el interés en nuestro trabajo.

“Adoro escribir canciones y me siento afortunado de poder ganarme la vida con ello. Me daría mucho miedo que esa inspiración se secara”.

Hablando de esas tres canciones nuevas incluidas en ‘Black Gold’: son las tres muy electrónicas, un poco en la línea de vuestros últimos trabajos. ¿Indican por dónde irá vuestro próximo disco?
No lo creo. Están escritas antes de ‘Violence’ (2018). Y son como hermanos pequeños de las canciones de ese disco. Siento como si fueran el punto y final de este ultimo capítulo. No sé qué ocurrirá en el futuro, o qué clase de disco haremos. Es muy pronto para decirlo.

Leí en tu última entrevista para este mismo medio que confesabas que uno de tus mayores temores como escritor de canciones era perder la inspiración, quedarte bloqueado ante el folio en blanco, algo que nunca te había ocurrido. Me veo obligado a preguntarte, ahora que editáis un recopilatorio, que suelen servir para ganar tiempo en época de sequía, si sigues pensando lo mismo.
Sí, y más en un mal día. Por supuesto. Adoro escribir canciones y me siento afortunado de poder ganarme la vida con ello. Me daría mucho miedo que esa inspiración se secara. Creo que es un miedo común a cualquier trabajo creativo. Nunca sabes de dónde puede surgir. Las melodías, las letras… normalmente ensayo ante el piano y cuando todo empieza a cuadrar, cuando tienes algo que ya se asemeja a una cancion, es mágico. Pero no sé de dónde viene. Siempre que tienes esa habilidad, tienes también el temor a levantarte un día y que haya desaparecido.

Hablando de esa magia que supone crear música como si surgiera de la nada: ¿qué te estimula más? ¿Cosas que ves en tu entorno sociopolítico? ¿Sonidos de otras bandas o músicos que puedas descubrir?
La banda de la que me he enamorado por complete últimamente, y que descubrí el año pasado, es The Blue Nile. No sé cómo he podido vivir 37 o 38 años sin conocerlos, porque sus discos con increíbles. Vuelvo a escucharlos una y otra vez. Me resultan inspiradores, si he de ser honesto. Me parece fascinante también Bon Iver. Parte de su disco nuevo es increíble, y encuentro muy bonita e interesante la forma en la que combina tecnología moderna con cosas más tradicionales. Creo que está haciendo algo único.

Qué curioso lo de The Blue Nile. Hace tres años entrevisté a Matt Healy, de The 1975, y también me dijo que los acababa de descubrir y estaba absolutamente enganchado a ellos.
Ah, ¿sí? Bueno, una de sus últimas canciones tiene un tramo que se parece mucho a “Tinseltown In The Rain” si le quitas la voz. El parecido es increíble. No recuerdo ahora el nombre…

Ah, debe ser “Love It If We Made It”…
Exacto, esa es.

Antes hablabas sobre el hecho de que algunas de vuestras canciones sean mejor acogidas que otras según el país. En España os habéis convertido en una banda habitual de nuestros festivales, aunque también nos habéis visitado en salas. Pero sobre todo en festivales, donde puede que tengais un feedback más claro con el público: ¿qué fase de vuestra discografía crees que acoge aquí la gente con más entusiasmo?
Las canciones de nuestro segundo album, sin duda. Todo lo que proviene de ‘An End Has a Start’ (2007) es un momento extraordinario para nosotros cuando tocamos en España. Sobre todo en los festivales. Por cierto, que me hace mucha gracia cuando el público español canta las líneas de guitarra. Lo hacen mucho más que con las letras, y más que en ningún otro sitio. Cantan las melodías de esa forma. Y cuando lo hacen con los temas de nuestro segundo álbum, que tiene ese vigor, es maravilloso.

Puede que tenga también algo que ver con que el conocimiento del inglés en España no es como para tirar cohetes: digamos que no roza siquiera los estándares de otros países europeos…
Pudiera ser, sí. Tiene sentido. Pero en cualquier caso se produce una conexión maravillosa.

FechaCiudadRecintoHoraPrecio
17 de febrero 2020MadridWiZink Center20:0035
18 de febrero 2020BarcelonaRazzmatazz 120:0035

 

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