Delorean vuelven con “Muzik” (Phlex, 16), lanzándose en sello propio, liberados de contratos y capaces de explorar nuevas sonoridades sin dejar de ser ellos mismos.

Mantén una mano cerca de la ruedecilla del volumen de tu estéreo, ya que este será la clave para que disfrutes del nuevo disco de Delorean, “Muzik” (Phlex, 16), tanto en la pista de baile, como delante del ordenador. “A mi esos son los discos de electrónica que me molan. Los que puedo escuchar donde sea y en un momento dado me dan un engorile si lo subo a todo trapo. Somos un grupo de pop, la gente tiene que poder escucharlo en casa, no puede ser un disco abrasivo” explica Unai Lazcano (teclados) desde el otro lado de la mesa. Lejos de eso, el cuarto esfuerzo de los de Zarautz contiene nueve canciones más contenidas y minimalistas, sin dar la espalda a su adn housero. Grabado con Hans Krüger y mezclado por Chris Coady en Sunset Studios, “Muzik” es ante todo un álbum luminoso, amplio y con punch. Hablamos con ellos una soleada tarde en Barcelona para conocer este nuevo cambio vital.

“Muzik” es un disco muy luminoso, en el que parece primar lo de menos es más, minimalista y con contrastes, muy claro. ¿Era una decisión consciente?
Ekhi: Sí que había la intención de no cargar las canciones. Cuando hicimos “Subiza” era más barroco, ahora nos inclinamos a que esté menos cargado.
Igor: Se tiene que entender. Igual en “Subiza” había cuatro melodías a la vez y nos daba igual, ahora queremos que la voz se oiga claramente, o la melodía de sinte se identifique…
Guillermo: Menos es más es una máxima que nunca hemos utilizado, pero lo que sí te obliga es que lo poco que metas, diga algo, sea relevante. No tenemos nada en contra del “más es más” del “Subiza” pero si es verdad que cuando incluyes menos cosas en un canción, te cuidas de que tengan más sentido y sino, se quedan fuera.
Ekhi: Así el disco respira más.
Unai: En “Subiza” hacía falta tener una lupa para poder escuchar todos esos detalles, de hecho, hacían falta ¡veinte lupas! Al final, Hans siempre nos decía que el menos es más, sólo cuando el menos está bien hecho. Y eso es lo difícil.
Ekhi: La diferencia es que en “Subiza” queríamos que primara la atmósfera y en “Muzik” queremos que las melodías sean más limpias y queden más claras.
Unai: Lo mismo en cuanto la estructura de la canción, las mezclas…que todo sea un poco más crudo. La nueva dirección era esa, pero también para nosotros la manera de hacer música con el hardware electrónico que tenemos en el estudio, representaba todo un reto, hacer que sonara todo limpio. Que cada elemento que entra se aprecie en el momento y tenga su espacio.
Ekhi: Es un reto, pero al mismo tiempo es algo que nos ha salido bastante natural, espontáneo. No fue una decisión muy drástica o una regla. Naturalmente hemos tendido a esto, porque es lo que no sabíamos hacer, y por ello queríamos hacerlo.

“A veces crees que estás cerca de terminar algo y sólo te falta una pequeña parte y es la que te cuesta más tiempo”.

Jugáis con esa contradicción de ligereza con bajos saturados
Ekhi: Sí que hay por un lado sintes y elementos melódicos muy limpios flotando “por ahí”, pero no queríamos olvidarnos de la base rítmica, tener un kick y un bajo potentes.

Y hay ciertos elementos que se repiten y son muy fáciles de identificar, cosa que hasta ahora costaba más, como el chasquidos de dedos.
Ekhi: Probablemente sea el mismo chasquido en todo el disco.
Igor: Una de las primeras canciones que hicimos fue “Muzik” y estábamos bastante contentos con la base y la hemos ido reciclando.
Guillermo: En cada tema, estos elementos que se repiten ocupan un lugar distinto, porque la mezcla se encarga de ello. Así que no es exactamente el mismo chasquido
Compusisteis dieciocho o diecinueve temas para este álbum…
Ekhi: 18, 19 temas ¡ó más! Tenemos muchos descartes y queremos editarlos pronto. No sabemos muy bien cuándo, pero queremos darle salida, porque algunos nos gustan mucho. Y es la primera vez que tenemos tantos que queremos terminar y editar.
Guillermo: Hay algunos que están muy avanzados. Porque cuando te autoproduces tienes descartes que igual son un minuto y medio de una idea que no has terminado de desarrollar. De la época de “Subiza” hay descartes que se quedaron ahí porque no llegaron a ser una canción completa. Pero ahora tenemos material mucho mas desarrollado.
Ekhi: Hubo debates y discusiones, lo típico. Al final, de una manera u otra te pones de acuerdo o asumes el desacuerdo.
Guillermo: Al saber que todo el material está orientado a conformar un disco, ya te ayuda a buscar ideas más parecidas. El sonido suele ser lo que muchas veces cohesiona un disco. El hecho de que se hayan trabajado todos los temas en bloque a la hora de postproducirlos unifica también.
Igor: El hardware nos ha servido de “pegamento” del disco: usando los mismos snaps, dos o tres sintetizadores…
Ekhi: Hay Nordlead está en el 80% de las canciones. Lo teníamos desde 2005 y un poco abandonado. Y al final es el sintetizador que nos dio la clave del disco.
Guillermo: Hay poco Nordlead en los discos de Delorean.
Unai: Normalmente lo teníamos para los directos, porque era muy versátil y siempre habíamos buscando sonidos a la hora de grabar en otros sintes.
Guillermo: Como es muy versátil, podemos conseguir los sonidos parecidos que hagamos en el disco. Al final se le ha dado la vuelta a esto y hemos tirado hacia delante.
Unai: Muchísima gente hace discos con este sinte. No se ha inventado nada. La historia es que a nosotros nos ha servido como paleta de sonidos del disco.
Guillermo: La clave ha sido hacerlo todo con menos prejuicios. Te das cuenta de que tenías algo ahí que hacía años que no usabas y cuando te liberas de los prejuicios, sabes sacar más provecho de lo que tienes a tu alrededor.
Ekhi: Hay más sintes en el disco, no sólo en Nordleed, ¡que lo citamos mucho!
Igor: Nos dio el empujón en los primeros temas hacia donde queríamos ir.
Ekhi: Sí, eso sí.

¿El disco parece contener algún dardo envenenado a la industria? Tiene frases que hablan sobre la opinión, sobre el gusto… ¿De qué tratan exactamente?
Ekhi: El disco no es casi sentimental y tampoco hay ninguna pulla. No las hemos querido explicar mucho porque no les queríamos dar más importancia que la música.
Cuando escribía las letras me di cuenta de que escribí canciones sobre lo que supone componer canciones. Letras bastante autorreferenciales. Se preguntan en qué consiste que una letra sea veraz o qué una melodía sea buena; cuál es ese toque que le da un algo especial a una canción… Son cosas muy tópicas en realidad, situaciones que todos los que hacen música conocen y que esta vez ocupan el tema de las canciones.
La última canción del disco, “Parresiah”, que es un concepto de la retórica griega clásica que significa “el hablar veraz”. Cuando te pones a cantar, tienes que decir algo en las letras, y a mi no me gustan que traten de mi vida. Pero al mismo tiempo tienen que ser letras verdaderas. A veces puede ser problemático. Hay gente que escribe muy buenas letras que no versan sobre su vida y aún así consiguen que muchísima gente se identifique con ellas.

“El estar liberado de contractos, te permite publicar y hacerlo a tu manera, no dependes de otras partes y sus timings”.

Tras algunas entrevistas de hace uno y dos años, parece que el disco ha llegado con un año de retraso de lo previsto, ¿es así?
Guillermo: A veces crees que estás cerca de terminar algo y sólo te falta una pequeña parte y es la que te cuesta más tiempo. Cuando estrenamos “Crystal” había la idea del disco, todo estaba sobre la mesa, pero el proceso de finalización del disco siempre es más largo de lo que prevées. Y no es porque haya imprevistos, sino porque tiene su proceso: tienes que pasar por los filtros de postproducción, publicarlo… Son tiempos que pasan y que son necesarios.
Es que pasan seis meses en los que no sabes muy bien cómo se ha ido el tiempo, pero es inevitable. A no ser que te produzcas el resultado final tú solo y lo cuelgues en un Soundcloud… Si sacas discos en una estructura tradicional, no te salvas de esos tiempos. Y cuando en una entrevista dices que tendrás el disco en seis meses, no lo tienes en cuenta.

Si ahora escuchamos el EP con “Crystal” y “Bena” nos suenan distintas al resultado final de “Muzik”
Igor: Creo que nuestro estado mental hace un año era bastante diferente al del disco que hemos hecho después. En esa época teníamos bastante material que se ha quedado en el camino. Y cuando empezamos a trastear con el Nordleed, fue cuando vimos que se abría una nueva via y lo tuvimos mucho más claro, hacia donde tirar. Sumado a los timings extra de planear, coordinar fechas, esperar…
Guillermo: Yo entiendo que si tienes un sello, puedes trabajar una serie de cosas a la vez, pero al final, hasta que no publicas el disco, la mayoría de cosas están en cuarentena hasta que sale.

¿Qué supone tener vuestro propio sello?
Igor: Lo que nos da es libertad. Somos conscientes de que nos lo guisamos y nos lo comemos. Tenemos que estar planeando cada día y al loro de lo que pasa: ¿le hemos enviado el disco a tal? ¿hemos organizado esa entrevista? Somos nosotros quien tenemos que tirar el disco hacia delante. También creo que está muy guay.
Guillermo: Pero compensa. El estar liberado de contractos, te permite publicar y hacerlo a tu manera, no dependes de otras partes y sus timings. Te abre las puertas a que puedas dar muchos más pasos entre álbum y álbum; que puedas evolucionar de una manera más natural sin nada que te contenga.

Como el hecho de poder publicar los descartes de los que hablábamos antes…
Guillermo: Le puedes dar tú la relevancia que quieras a las cosas que estás haciendo. No es igualar todo tu material a un status de discografía o con ciertos fines comerciales.
Igor: Por ahora no hay miedo. Nos gusta lo que hemos hecho y ha sido bastante similar al proceso seguido anteriormente. Incluso en el sello, nunca hemos dejado que nos limitaran de manera estilística. Antes también estábamos un poco encima de todo lo que era el proceso, lo único que cambia, es que ahora lo estamos todavía más.
Guillermo: Tampoco es una negativa trabajar con sellos. En este caso nosotros nos hemos creado una herramienta autónoma para poder tener la posibilidad de hacer ciertas cosas. Es sólo una opción más. Pone las bases en la manera en la que trabajarás con sellos también en el futuro: colaboraciones puntuales, etc…

“Igual si nos sentamos dentro de un año te diré que “Muzik” tiene temas que me flipan y otros que haría de otra manera”.

¿La idea es publicar a más artistas en Flex?
Igor: Sí, sí, es la intención.
Ekhi: Todo se verá, está todo muy abierto.
Igor: Ahora tenemos suficiente lío con lo nuestro.
Guillermo: Entiendo este tipo de preguntas, pero también me transmiten cierta prisa. Publicar a más gente sí, pero no tiene por qué ser dentro de un mes o un año. No se sabe.
Igor: Estamos constantemente maquinando.
Guillermo: No es un proyecto cortoplacista. Ahora Flex cumple una función con este disco, pero va más allá.

¿Cómo ha influido contar con Chris Coady para la mezcla?
Ekhi: Es parte del proceso. Primero lo grabamos todo en nuestro estudio. De aquí fuimos a Montreal Studios y después lo mezcló Chris Coady en Sunset Studios, en Los Ángeles. Es el mismo combo que hicimos en “Subiza”.
Igor: Sí, pero no hemos querido hacer el “Subiza II” (risas).
Guillermo: Es una cuestión de trabajar con gente que sentimos próxima y con la que tenemos experiencias buenas. Tener un disco totalmente distinto a “Subiza” no quita las cualidades buenas del equipo con el que colaboras.
Unai: Sabíamos que ellos nos podían ayudar a llegar a lo que teníamos en mente. En el caso de Hans Krueger, él sí tiene muy controlado el tema de las máquinas y nos conoce de toda la vida. Chris Cody, por su parte, puede que no fuera tan su estilo de disco, pero confiábamos en que iba a sacar la chicha que se requería. Justo lo que decíamos antes: un estéreo bien abierto, sonidos bien separados, sonidos claros, con un crunch…¡que parece que todo está pasado por la barbacoa! Y precisamente eso se obtiene de la mezcla de Hans y Chris. Justo ha resultado lo que teníamos en mente.

Mucho se habla ahora de “Apar” y de lo satisfechos que estáis o no con ese disco. ¿Es más fácil criticar cuando ya ha pasado? ¿O desde un primer momento veis cuando un disco no está al nivel deseado?
Unai: A mi siempre me hace falta perspectiva.
Igor: Cuando estás muy cerca de algo, es imposible que veas los fallos, los puntos débiles. Igual si nos sentamos dentro de un año te diré que “Muzik” tiene temas que me flipan y otros que haría de otra manera. Pero a día de hoy estoy super orgulloso y muy a gusto.

¿Con “Apar” os sentisteis como os sentís ahora con “Muzik”?
Guillermo: Al final un disco se trabaja en su momento. Es tu reflejo de ese momento. Renegar es absoluto, y la perspectiva también: este año me puede parecer buenísimo “Apar” y el que viene no. Y en cinco años, decir que es el mejor.
Igor:  Podemos soltar la frase comodín: la perfección no dura en el tiempo. Una canción que con quince años te flipaba, la escuchas ahora y piensas “joder, pero si es horrible”.
Ekhi: Lo que sí que cambia respecto a “Apar” es que este disco ha sido mucho más relajado en cuanto a su gestación, su grabación, etc. Y en ese sentido sí que se ha transmitido ese relax. Todo ha sido mucho más fácil, menos forzado.
Guillermo: En “Apar” había otros condicionantes que hacen que me sienta orgulloso de cómo terminó el disco, pero porque la situación era otra.
Ekhi: Tiene una marcha menos, no en cuanto a bpms, ya que está dentro de un rango muy housero, pero sí que en canciones como “Contra” notas un cambio o “Limbo”. El ambiente no es tan frenético como “Subiza”, o incluso “Apar”, que aún lo tenía. Y todo ello sin dejar de ser house y sin dejar de tener como referencia la música de baile.

“Muzik” es un disco que igual podría sonar en un café chill out o en el club de siempre
Unai:  A mi esos son los discos de electrónica que me molan. Los que puedo escuchar donde sea y en algún momento dado me pueden dar un engorile si lo subo a todo trapo. También otra cosa que tuvimos presente es que la mezcla que hemos hecho está pensada para ponerla al máximo volumen; si no lo haces así, no es un disco agresivo. Nosotros somos un grupo de pop, en cierta manera, la gente tiene que poder escucharlo en casa, no puede ser un disco abrasivo.
En cambio, si lo subes a mucho volumen, el beat te lleva.
Guillermo: Este disco es más crudo que otros, pero en cambio tiene detalles que otros anteriores no, como en “Contra” donde no entra el beat hasta después del tercer minuto. Eso no había pasado. Antes no teníamos esa paciencia para hacerlo.
Unai: ¡Ni los huevos para contenernos!
Igor:  Nosotros encantados a que llegue a más gente. No tenemos un tipo de fan al que sólo queramos llegar.
Ekhi: Nada de rollo sectario. Yo no creo que los discos siempre sean el reflejo de como está uno. Pero sí que es cierto que el hecho de no tener sello, no tener que dar explicaciones ha favorecido un ambiente un poco más relajado, y quizá algo de eso se ve en el disco.
Unai: Y el proceso ha sido divertido. En la época de “Subiza” fue divertido también pero éramos cuatro personas con cuatro ordenadores todo locos, que eso echaba chispas por todos los lados.
Ekhi: Había un entusiasmo que queríamos reflejar.
Unai: Estábamos desbordados porque no sabíamos muy bien qué estábamos haciendo. Y después con “Apar” queríamos experimentar, buscando el camino. Ahora hemos estado mucho más relajados y divirtiéndonos todos por igual. Y no sé si nota, pero dentro de la banda sí. Somos más conscientes de los acabados también.

En todo esto tiempo han aflorado también proyectos paralelos: el homenaje a Mikel Laboa, colaborar con BFlecha, Dotore…
Ekhi: Lo de Mikel Laboa surgió de manera externa y nos supuso un reto, porque son dos mundos que a priori no se tocan. Pero nos quedamos muy contentos con la recepción del concierto. Y nos dimos cuenta que teníamos cuarenta y cinco minutos de música; y era una buena manera de no estar quietos. Pudimos explorar un formato nuevo, más allá del festival de música.
Unai: En la vida me hubiera imaginado yo tocar con todos los trastos en el teatro Arriaga. Con Delorean eso no lo podemos hacer. Por eso el homenaje fue guay, porque no es parado, pero es instrumental y es diferente. Y nos ha ayudado a ver otras maneras de hacer un directo.
Guillermo: Vamos a tocar el homenaje de Laboa fuera de Euskadi en julio, en Mataró. Es un reto.

¿Y los planes de futuro?
Ekhi: Ahora presentamos el disco en festivales y más allá del álbum, ya pensamos en los descartes y remezclas también.
Unai: El directo va a ser totalmente nuevo. Mucho más técnico, con visuales, lo que siempre habíamos querido hacer. Vamos a hacer tábula rasa y a empezar de cero con la experiencia adquirida de actividades como lo de Laboa, el tiempo que llevamos tocando… A nosotros no hay dios que nos cambie, pero técnicamente el sonido irá hacia donde queremos.
Igor:  El directo será más directo. Queremos jugar con las estructuras, o contar con cierta libertad por si queremos quedarnos tres minutos en el subidón, poder hacerlo… Aquí puedes hacer unas buenas construcciones, puedes alargarte; hay muchos más picos y valles.