Siete años es mucho tiempo para un fan, pero la espera merece la pena si la banda vuelve a parecerse a aquello por lo que caíste rendido a sus pies. “Words And Music”, el nuevo trabajo de Saint Etienne, es una vuelta a los orígenes. Pop bailable, elegante y cosmopolita. Si es prescindible o no, es decisión del público.

Londres, al igual que otras grandes metrópolis, tiene esa capacidad de generar amor y odio a partes iguales. Esta relación ha sido una constante en la carrera de Saint Etienne; de una u otra manera, siempre ha estado presente en su música desde que sacaran su primer trabajo, convirtiéndose casi en un personaje recurrente del que podemos ver su evolución a lo largo de veinte años. “No puedo imaginarme viviendo en ninguna otra parte, aunque haya días tan horribles como el de hoy”, comenta un tranquilo Bob Stanley mientras el viento del Mar del Norte azota las calles y nos concede quince minutos al teléfono, como las estrellas del rock. Desearía que fueran más “pero la agenda promocional es una locura estos días”. “Words And Music by Saint Etienne”, su octavo álbum de estudio, está levantando bastante expectación. No sólo supone la vuelta de los británicos después de casi siete años, sino que está lleno de nostálgicas referencias propias y ajenas sobre aquellas cosas por las que ellos creen que es necesario seguir componiendo canciones. “La música forma parte de tu vida al crecer, y realmente puede salir de muchos sitios diferentes y afecta a tu estado de ánimo. Te influye tanto lo que te gusta como lo que no; por ejemplo, una canción puede querer decir algo para ti en un determinado punto de tu vida y en otro tener un significado completamente distinto. Pete (Wiggs) y yo nos conocemos desde que éramos muy pequeños y éramos muy fans de T-Rex y Joy Division, más adelante del pop electrónico de los ochenta… Creo que está bien mencionar en las letras lo que te gusta en cada momento”. Aunque no hayan grabado nuevo material, han sido unos años de bastante actividad dentro del grupo, y las nuevas canciones vuelven a recuperar la frescura que se había disipado ligeramente en sus últimos trabajos. “Nos ha venido muy bien este pequeño parón, pero la verdad es que no hemos dejado de trabajar. Los últimos cuatro años he estado bastante ocupado escribiendo un libro sobre la historia del pop desde los cincuenta hasta los años noventa. A partir de la comercialización masiva del CD y la paulatina desaparición del vinilo, las cosas cambiaron completamente y es un periodo que está cerrado. Se llama ‘Do You Believe In Magic?’ y durante el proceso de documentación han venido a mi cabeza muchos recuerdos de cuando escuché ciertas cosas por primera vez. También hicimos la música para una serie de televisión, participamos en algunos proyectos relacionados con el cine, hemos escrito música para otros y dado algunos conciertos, además de grabar un álbum navideño para nuestro club de fans –‘A Glimpse Of Stocking’- y remasterizar algunas reediciones de nuestro catálogo. Simplemente no sentíamos la necesidad de meternos de nuevo en el estudio. De repente empezamos a conocer gente nueva con la que nos apetecía mucho trabajar, y lo hicimos”.

“Words And Music” es un disco que incita al baile y al hedonismo. Como en los viejos tiempos, Saint Etienne recuperan esa mezcla entre el pop elegante y el dance más sofisticado que les ha hecho únicos. La fórmula no está agotada, pero es cierto que en algunos momentos el álbum puede sonar como un revival de si mismos. La sugerente voz de Sarah Cracknell sigue destacando sobre las bases electrónicas (una electrónica moderada, bastante light y muy pop, también es cierto) de Wiggs y Stanley. “Tonight”, el primer sencillo extraído del disco no ofrece nada más nuevo que un sonido de sintetizadores más acorde a lo que se escucha hoy en día, pero seguro va a colmar las expectativas de sus fans. Bonitas canciones que nos devuelven a una banda que siempre resuelve con elegancia. Les veremos nuevamente en el San Miguel Primavera Sound 2012, sin duda una buena ocasión para ver cómo suenan los nuevos temas de un disco que llama la atención desde la propia portada. “El diseño corresponde a un colectivo de arte en Manchester. Queríamos jugar con la idea de cómo la música termina formando parte de tu vida y traza una ruta en ella, y ellos habían hecho un mapa de una zona inventada en donde los nombres de las calles eran canciones. Contactamos con ellos porque nos encantaba la idea y les pedimos que nos hicieran uno personalizado. Hay trescientas doce canciones en el mapa, y si sigues diferentes caminos te encuentras con distintas playlists”.