Confirmado su status
Entrevistas / Entombed

Confirmado su status

Redacción — 24-01-2002
Fotógrafo — Archivo

Catorce años vuelan rápido. En este lapso de tiempo es posible que ocurra de todo. Desde el cambio de nombre de tu grupo -de Nihilistic a Entombed– deserciones y llegadas inesperadas de cantantes y bajistas, giros estilísticos no tan inesperados y cambios de discográfica prácticamente forzados.

Asombra que de unos inicios básicamente anclados en el death metal, el grupo se enfrente ahora a su mayor reto, “Unreal Estate”. Un espectáculo que aúna música y danza y que será presentado en febrero del 2002 en el Royal Opera Hall de Estocolmo. Todo ello con unos compañeros de escenario inusuales, el Ballet Nacional Sueco. L.G. Petrov, vocalista que parece salido de las viñetas del Metal Hurlant, toma la palabra. “El espectáculo consta de una canción de cuarenta minutos y no tenemos ni idea de cómo vamos a afrontar este reto. Es una obra con tres actos. Los dos primeros actos son más parecidos a una ópera y el tercer acto es como un ballet.

“Estaremos en el foso de la orquesta tocando, pero no sabemos qué ocurrirá”

Estaremos en el foso de la orquesta tocando pero tenemos una incertidumbre total sobre lo que ocurrirá”. Entombed son amigos del riesgo, y eso se manifiesta en las aventuradas incursiones que el grupo ha realizado a lo largo de su carrera. En el disco de diez pulgadas “Black Juju” se lanzaban a recrear algunas de sus canciones favoritas. Entre clásicos de Bob Dylan, Alice Cooper, Jerry´s Kids o Dwarves también dejaban asomar “Kick Out The Jams” de MC5, “Tear It Loose” de Twisted Sister o “Under The Sun” de Black Sabbath. Todo por diversión, según cuenta Petrov. “Fue un disco extra que surgió de la idea de hacer un tributo a algunas de nuestras canciones favoritas”. Algo obvio, pero no tanto como la colaboración con The New Bomb Turks en el single “Night Of The Vampire”. “Nos gusta trabajar con otros grupos. Hicimos esta edición limitada de mil copias porque la idea no era que el disco llegara a todo el mundo. Fue algo muy puntual”. ¿Amigos de lo ajeno? Bueno, no tanto.

Ya en “Wolverine Blues” (93), su tercer disco, manifestaban que el empacho de vísceras y hedor a muerte podía ser reemplazado satisfactoriamente por acordes importados de la tierra de los campos de algodón y la electricidad hard más setentera. “Hemos evolucionado con cada disco. Mucha gente a la que ´Wolverine Blues´ le pareció extraño en su momento, lo ha convertido ahora en uno de sus discos favoritos. Hemos ido más hacia el rock´n´roll debido a la influencia de nuestro batería Nicke, que estaba metido en esa escena. Ahora con el nuevo percusionista, Peter Strajnwind, hemos vuelto a cambiar y los dos últimos discos son más metal. Cada trabajo ha sido diferente al anterior porque no queremos hacer el mismo disco dos veces”. Así nos plantamos en “Morning Star”, un disco grabado en apenas una semana. “Antes de entrar en el estudio ya teníamos las canciones montadas. Durante el día grabamos las voces y por la noche mezclamos. El título de ´Morning Star´ se debe a una concepción derivada de la naturaleza, en la que todos los seres vivos se contemplan de la misma forma. Todos somos iguales: lo mismo una rosa, que un insecto o un ser humano”.

La peregrinación primero de Earache a Eastwest y finalmente a Music For Nations, estriba en algo tan sencillo como la comunicación. “Antes no hablábamos con nuestra compañía y nos encontrábamos con que teníamos un disco en la calle sin que nosotros lo supiéramos. Ahora con Music For Nations disfrutamos de una comunicación muy fluida. Lo que no nos parece bien lo hablamos con toda libertad. Creo que el grupo y la compañía han de luchar los dos juntos para conseguir beneficios por ambas partes. No se trata de luchar el uno contra el otro”. Entre tanto ajetreo en la carretera junto a Carcass, Cathedral o Napalm Death hay momentos y momentos. “Una vez tuvimos un accidente en Suiza, cuando el autobús en el que viajábamos se cayó por un puente. Lejos de dramatizarlo nos lo tomamos con filosofía. Soy bastante optimista e intento no recordar los malos momentos. Lo mejor son las giras europeas y trabajar en el estudio. Nuestros amigos en casa se piensan que girar son como unas vacaciones, cuando en realidad se trata de un trabajo”. ¿Y qué es eso para unos currantes del metal?

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