“Me encantaría volver con Talking Heads, pero David Byrne no está por la labor”
Entrevistas / Chris Frantz

“Me encantaría volver con Talking Heads, pero David Byrne no está por la labor”

Oriol Rodríguez — 02-05-2021
Fotógrafo — Archivo

Batería de los referenciales Talking Heads (y de Tom Tom Club), Chris Frantz gira la vista al pasado para plasmar en papel lo mucho y lo muy fascinante que ha vivido.

La excusa es descubrirnos sus capítulos como metrónomo de uno de los grupos más influyentes de la historia de la cultura pop. En el fondo (y en la superficie), “Amor crónico” (Libros del Kultrum, 2021) –cuaderno de prosa sencilla para un narrar una gran historia– es una declaración de amor de quinientas páginas (repletas de vivencias y anécdotas extraordinarias) a Tina Weymouth.

¿Qué te impulsó a llevar tu vida al papel?
Hacía un montón de tiempo que le venía dando vueltas a la idea de escribir un libro. Yo diría que una década o así. De hecho, no había empezado a escribir el libro y ya tenía hasta la portada. (La entrevista es por Zoom y Chris Frantz me muestra un libro con una cubierta cuyo diseño dice “Talking Head. Chris Frantz”).

¿El libro se iba a llamar “Talking Head”?
Primero de todo tengo que decirte que la cubierta que te acabo de enseñar, es solo eso, una cubierta. El libro que esconde dentro es una biografía de Tom Petty. El diseño lo hizo un amigo hace años. Ý lo del título también es cosa suya. “Talking Head”. No es un mal título para mi biografía.

¿Cómo surgió el título que finalmente dio nombre al libro?
Dándole vueltas, pensé que el título debía ser algo que ilustrara lo que me diferencia a mí del resto de músicos.

Y la gran diferencia es Tina Weymouth (bajista de Talking Heads y mujer de Chris Frantz).
Exacto. Eso es lo que me diferencia del resto, la larga relación, tanto en lo sentimental y emotivo, como en lo musical, que mantengo con ella. Así fue como llegué al título de “Remain In Love”. En español se ha traducido como “Amor crónico”, lo que me parece una extraordinaria adaptación. Me gusta.

De hecho, el libro es una declaración de amor pública a Tina.
Lo es.

¿Qué le ha parecido a ella el libro?
Gracias a Dios, le ha gustado. No quise que lo leyera hasta que tuve acabada la versión definitiva. Pensaba que si le mostraba una de las primeras versiones y no le gustaba, no sería capaz de acabarlo nunca. Pero cuando se lo enseñé, le gustó. No solo eso, sino que me ayudó con alguno detalles de la edición y me corrigió algunos datos, algunos pocos lugares y fechas que estaban mal.

Es de destacar lo rico que es el libro en esos pequeños (grandes) detalles.
He sido bendecido con una muy buena memoria. Ya tengo una edad y toco madera para que siga siendo así.

Lo cual es sorprendente, porque en el libro no te cortas a admitir todas las drogas que tomaste de joven.
Tomé toneladas de drogas. Tengo fama de ser uno de los tipos más majos en el mundo del rock, tal vez lo sea o tal vez es que estaba colocado cuando conocí a toda esa gente que habla bien de mí.

Me gusta la primera parte del libro. Los capítulos en los que hablas de tu infancia, de tus años en Kentucky, del internado en el que estudiaste, de cómo descubriste a The Beatles, James Brown
He tenido mucha suerte en la vida, empezando por una infancia casi idílica. Mis padres eran buena gente, fueron felices juntos y nos trataron muy bien. Fui a buenos colegios, tuve buenos profesores y tuve la fortuna de viajar mucho. Con el tiempo descubrí que mucha de la gente que me rodeaba había sufrido infancias terribles. No fue mi caso. Creí que era importante descubrir mis raíces, que son el fundamento de lo que he acabado siendo como persona. Unas raíces muy diferentes a las de Dee Dee Ramone, por ejemplo, que vivió una infancia horrible. Como supongo que horrible fue también la infancia de Johnny Ramone. Mi familia siempre me apoyó cuando decidí dedicarme al mundo del arte y la música.

“Si quieres que se te tome en serio, tienes que hacer algo que sea único”

De hecho, jugando a la psicología barata, partiendo de vuestra infancia, no es difícil de entender por qué Talking Heads hacíais la música que hacías, y Ramones eran Ramones.
Nadie podía, ni ha podido ser más punk que Ramones. Lo puedes intentar, pero no lo conseguirás. Probablemente sea como tú dices.

Aun así, sois fruto de un tiempo y un lugar muy concreto. Toda una eclosión de bandas que, a ritmo de punk y subgéneros colindantes, protagonizasteis una de las grandes revoluciones en la historia de la música.
Si nos ceñimos exclusivamente a Talking Heads, no puedo negar que estamos muy contentos de habernos podido ganar la vida muy bien y ser famosos.

¿Era importante para vosotros ser famosos?
Bueno, ya lo dijo Andy Warhol: es genial ser famoso. Aun así, nuestro gran objetivo, y creo que lo conseguimos, siempre fue dejar nuestra marca en la historia de la música. Ese siempre fue nuestro reto.

¿Ya cuando fundasteis la banda pensabais en grande, en hacer historia?
Muy al inicio, mi principal preocupación era tocar mínimamente bien la batería (risas). Pero sí, desde que comenzamos, nuestro objetivo fue crear un sonido único y personal. Hacer algo que ninguna otra banda hiciera.

¿Qué influencia tuvo en este pensamiento salir de un entorno artístico?
La verdad es que nos conocimos en una escuela de arte, la Rhode Island School Of Design. Tina y yo estudiábamos pintura y David (Byrne) estaba haciendo de todo un poco. Y sí, ya entonces, antes de formar el grupo, una de las ideas que nos guiaba era que estaba bien tener otros artistas como referentes, de hecho está muy bien conocer la obra de los artistas más importantes que te han precedido, pero lo que no tiene ningún sentido es copiarlos. Si quieres que se te tome en serio, tienes que hacer algo que sea único. Era lo que creíamos cuando éramos estudiantes de arte. Lo que seguimos pensando cuando formamos Talking Heads. Y lo que aún creemos hoy en día.

¿Es difícil conseguir un estilo propio?
Se trata de rebuscar mucho dentro de ti, en tu alma y en tu corazón. Ahí encontrarás lo que realmente te separa y diferencia del resto.

Irónicamente, creasteis algo único con Talking Heads, pero os han copiado infinidad de bandas que han venido después.
Fue en los noventa cuando empecé a darme cuenta de la influencia de Talking Heads en grupos más jóvenes. Primero fueron bandas como Radiohead o Blur, y posteriormente e incluso de una manera mucho más evidente, Vampire Weekend, Franz Ferdinand o LCD Soundsystem. Y lo mismo con Tom Tom Club, cuya influencia es innegable en muchos artistas contemporáneos de R&B.

“A David Byrne le tienes que amar tal y como es”

Escribiendo el libro también has tratado de ser único.
Curiosamente, ese fue un consejo que me dio Ian Hunter de Mott The Hoople: “Chris, eres un tipo de puta madre. No intentes ser el escritor que no eres, escribe tal y como eres”. Y así lo hice. Es un libro escrito con una prosa muy sencilla, que es tal y como yo hablo. Fue mucho más difícil acabarlo.

¿Por qué?
Primero escribí tres capítulos con el objetivo de conseguir un contrato editorial. Eso fue fácil. Lo complicado llegó cuando conseguí el contrato y me di cuenta de que ahora debía escribir otras trescientas o cuatrocientas páginas (ríe). Tuve diversos ataques de ansiedad. Hasta que descubrí el CBD.

¿El aceite de cannabis?
Exacto (ríe). Pero es legal. Leí que era bueno para paliar los ataques de ansiedad: tres gotas bajo la lengua y como nuevo. Lo hice y conseguí escribir todo el libro.

¿Has aprendido algo de ti mismo escribiendo el libro?
Desde el día que vi por primera vez The Beatles en la tele, mi sueño era estar en un grupo de rock. Pero no todo el mundo tiene ese sueño. Hay gente que incluso estando en un grupo de rock muy importante, desean estar haciendo otras cosas.

¡Por quién irá eso!
(Ríe) Me he dado cuenta de que me encantaba estar en un grupo. Fue una experiencia que disfruté a cada segundo. Pero, aun viviendo lo mismo, no todo el mundo lo disfruta.

Y esa gente que no disfruta estando en un grupo ha leído el libro.
Una de esas personas es Tina. Y sí, ella ha leído el libro. Y, sí, la otra persona en la que pensaba era David Byrne (ríe).

¿Y él ha leído el libro?
Le envié un correo electrónico preguntándole si quería que le enviara una copia promocional antes de publicarlo. Me contestó que no hacía falta porque no lo iba a leer.

¿Tal cual?
Me dijo que no lo iba a leer porque así no tendría que dar explicaciones. Si no lo tenía y no lo leía, cuando la gente le preguntara por el libro, podría responder sin mentir que no podía decir nada al respecto porque no lo había leído. A David Byrne le tienes que amar tal y como es.

¿Echas algo de menos de los setenta y los ochenta?
Mentiría si dijera que no. Pese a que este año ha sido muy, muy raro, pero no solo para mí, sino para todo el mundo, he tenido una vida genial. Los setenta, ciertamente, fueron una década excelente para mí, tanto personalmente como artísticamente. Recuerdo que la primera vez que fui al CBGB tocaban Ramones. La segunda vez, Patti Smith. La tercera, Television. Y la cuarta, The Angel & The Snake. Y todo esto en tan solo dos semanas.

“La pandemia, como tantas otras cosas, echó por tierra la gira. Pero lo haremos. Volveremos con Tom Tom Club.”

¿The Angel & The Snake? Suena a grupo de hair metal, pero sinceramente no sé quién son.
Eran Blondie antes de llamarse Blondie. Tampoco vas muy desencaminado. En aquellos primeros días, Chris Stein tenía un look muy al estilo de Alice Cooper, con el pelo largo y rímel en los ojos. Imagino que él sería The Snake y Debbie Harris, The Angel. Recuerdo verlos a todos ellos y pensar que era maravilloso que existiera un lugar como aquel con todas esas bandas maravillosas tocando y que si nos lo currábamos mínimamente, nosotros podíamos ser el siguiente grupo en actuar ahí. Para todos nosotros el CBGB fue como The Cavern para The Beatles: un lugar en el que poder hacer que tus canciones crecieran, perfeccionar tus habilidades en el escenario… Una sala en la que si tenías una mala noche no pasaba nada porque, por lo menos en los primeros días, no habría más de veinte colgados viéndote (ríe). Fue una incubadora para el punk. Ahí crecimos hasta que estuvimos listos para salir a girar por el mundo.

Talking Heads nunca actuasteis en España.
Lamentablemente, así es. Nunca surgió la oportunidad de actuar en España. No sé el porqué. Recuerdo hablar de ello con nuestro agente en Europa, un tipo inglés que era el que nos cerraba todos los conciertos por el continente. Nos dijo que no merecía la pena ir a España, que ningún grupo se acercaba a tocar a un país en el que el panorama político aún era muy inestable.

Sí que nos has visitado con Tom Tom Club.
Sí, un par de veces. La última vez en Benicàssim.

¿Sigues tocando?
Tengo mi batería montada y lo hago casi cada día. Y Tina tiene también sus bajos y guitarras. De hecho, hace un año teníamos previsto realizar una gira por Estados Unidos actuando por sorpresa en clubes y salas. La pandemia, como tantas otras cosas, echó por tierra la gira. Pero lo haremos. Volveremos con Tom Tom Club.

¿Y con Talking Heads?
Me encantaría volver con Talking Heads pero David Byrne no está por la labor. Ahora mismo creo que está más interesado en sus espectáculos de Broadway.

A David Byrne dices que hay que amarlo tal como es. ¿Tú lo amas tal como es?
Le amo. Al fin y al cabo, es un parte muy importante de mi vida. Hicimos grandes cosas juntos. Siento un amor y un respeto enorme por él. Pero estos sentimientos no son siempre recíprocos. Pero qué puedo decir… Cada cabeza es un mundo.


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