Aquel grupo que surgiera en Pamplona tras hacerse con el equipo de una orquesta de verbenas, ganara el Proyecto Demo y maravillara a propios y extraños con su homónimo debut está de vuelta. “De mi sangre a tus cuchillas” (Astro) es quizá menos ecléctico, pero aún más sorprendente, lascivo, rabioso y descarnado que su predecesor.

Llevábamos bastante tiempo esperando el nuevo trabajo largo de los inclasificables El Columpio Asesino y, por fin, la espera ha llegado a su fin. Desde 2003, año en el que nos deslumbraron con aquel debut de título homónimo y que era un compendio de pop, rock, punk y electrónica cantado en castellano, inglés y euskera, apenas hemos sabido de ellos más que por un par de Ep’s (“Ahah…!” y “Lucas 44-48”) y por sus siempre impactantes directos. Una banda que se crea tras comprarle su viejo equipo a una orquesta de verbenas en paro, que dispone de un cantante-baterista y que publica discos con títulos como “De mi sangre a tus cuchillas” no puede –no debe- pasar desapercibida. Desconocidos para la mayoría y puede que olvidados por algunos debido al retraso en la publicación de su segundo disco, El Columpio Asesino deberían encontrar en este 2006 recién estrenado la repercusión que su original propuesta merece. Y no hablamos de copar las listas de AFYVE ni de actuar en la próxima gala de “Murcia, qué hermosa eres”.

El Columpio Asesino partió de un muelle desconocido y con un rumbo incierto. Somos una patera perdida en el centro del mar”

Hablamos de otra cosa. Hablamos de anorexia, de perros reventados en arcenes, de zorras, de rabia, sudor e intercambio de flujos corporales. Hablamos de “De mi sangre a tus cuchillas” y lo hacemos con Albaro Arizaleta, líder de los navarros. “Problemas, lo que se dice problemas, no hemos tenido. Para dejarlo claro: nuestra relación con la discográfica es excelente, simplemente hemos sufrido unos contratiempos. El Columpio Asesino partió de un muelle desconocido y con un rumbo incierto. Somos una patera perdida en el centro del mar”. Vamos, que el retraso en la publicación del nuevo disco –inicialmente previsto para mediados de 2005- no responde a una mala relación con Astro, su compañía, ni a la tan cacareada crisis de la industria. Mmm, la industria. ¿Qué hueco tiene reservado una banda como El Columpio Asesino en algo denominado de tal manera? “Eso de ‘La industria discográfica’, para un grupo con el volumen de venta como el nuestro, se nos queda un poco grande. Disponemos de un público concreto y de un espacio determinado y con esto tenemos que lidiar. Aspiramos a vender el máximo numero de copias posible, pero la cruda realidad es la que es”. Desde luego, parece que ellos tienen un handicap añadido para poder llegar a más oídos y es que pocos grupos del actual panorama pop-rock independiente estatal disponen de un carácter subversivo comparable con el de los pamploneses.

“Últimamente han surgido un montón de bandas cortadas por el mismo patrón. Tanta frescura empieza a oler mal”

¿Podríamos hablar de un grupo “alternativo” dentro de la conservadora escena independiente? “Somos conscientes de que nuestra propuesta es bastante personal, pero no nos sentimos los raritos de la clase. Se habla mucho de bandas con actitud, pero nos da la sensación de que la actitud hoy en día se ha quedado en bandas con pose y trajes en el escenario. La subversión que nos comentas se echa de menos en los escenarios y fuera de ellos”. Lejos de poder etiquetarles –siempre han sido difíciles de definir y ellos mismos huyen de corsés estilísticos y nomenclaturas impuestas- tan sólo podemos afirmar que El Columpio Asesino es uno de esos combos de carácter personal e intransferible, de esos que siguen el rumbo marcado por el azar de su propia existencia. No saben por qué vinieron a este mundo, pero tampoco necesitan una hoja de ruta que les marque el camino, que les explique qué hacer –o qué sería más conveniente hacer- en cada preciso y concreto instante. Ay, las modas. “La verdad es que últimamente han surgido un montón de bandas cortadas por el mismo patrón. Son muchos los grupos que tienen al frente a un cantante híbrido entre David Byrne, B-52’s, Robert Smith y el Pájaro Loco. Tanta frescura empieza a oler mal. No nos consideramos una banda post-punk, pero para definirnos a nosotros mismos podríamos decir que reverb&delay con doble de queso”. Así que ni siquiera el tan en boga post-punk les convence a la hora de casarse con un estilo determinado y favorecerse de la coyuntura mediática –si bien desde la página web de su sello los definen de tal manera-. Con “De mi sangre a tus cuchillas”, más que de un estilo musical determinado podríamos hablar de un regreso a los postulados del punk en términos generales (suene ahora electrónico, ahora pop –eso da igual-), un regreso a la senda más rabiosa, deslenguada, procaz y provocadora de la banda. Un regreso no premeditado, por supuesto. Todo en la carrera de El Columpio Asesino parece tener mucho de azaroso –que no caótico-, incluido el propio proceso de creación de su música. “Hay que desmitificar el proceso de composición. Muchas veces es un proceso más superficial de lo que nos quieren hacer ver algunos artistas. Elementos como el azar, la casualidad o el accidente están continuamente presentes durante la grabación y la producción. En el estudio actuamos como alquimistas, añadiendo, quitando, depurando y observando, mientras esperamos a que LA GRAN REVELACIÓN se manifieste. Es emocionante”. Sin duda. Como lo era dejarse arrastrar por la atmósfera de “Leihotik”, “El evangelista” o “Vamos”, o adentrarse en las espirales sónicas de “Your Man Is Dead” o “Ye Ye Yee”, presentes en su primer disco. Ahora no resultan menos sugestivos los temas escondidos tras títulos del pelaje de “Gaviotas perdidas en el fondo del mar” o “Sintetizadores sobre motos y guitarras”; así como esos hits –con perdón- que ya recogían sus Ep’s previos (“La zorra”, “Lucas 44-48”, “Floto”) o esa especie de “Bienvenido Mr. Marshall” versión siglo XXI que es “Welcome Bush” (dedicada al mandatario norteamericano George Bush Jr. – “más peligroso que un mono con pistolas”, según el propio Albaro Arizaleta-). Igualmente disfrutables, sí, pero como ya comentábamos, con esa marcada diferencia en el tono general de ambas obras. Hemos pasado de eclecticismo a diferentes maneras de ver el punk. Algo así como Primal Scream pero en versión ibérica. No sabemos si al seguidor proto-hooligan de a pie que entona cerveza en mano el “Swastika Eyes” de Gillespie y compañía le motivaría “De mi sangre a tus cuchillas”, pero seguro que podría encontrar algún motivo para interesarse por la música de los de Pamplona. Aunque sea en su vertiente más lúdica y… tóxica. “Parafraseando a Uri Cane, ‘un buen colocón no sólo es necesario para hacer una buena canción, sino que también lo es para hacer una mala’. Lo que no sabíamos era que teníamos un público tan malote”. Pues apuesta por ello. De todas maneras, me sorprendería que quisieran ganarse un sitio en el cielo con perlas del estilo de “te mueves como una puta zorra” (frase del tema “La zorra”) o tantas otras recogidas en el cancionero más reciente de la banda. “Se trataba de conseguir registrar un sonido bruto lo más carnoso posible”. Y podemos dar fe de que lo han conseguido. Porque brutos se han puesto un rato. Y lo de “carnoso”… mmm, buena definición para una serie de canciones que pecan –¡ay, Señor Señor!- de tórridas, lascivas y, valga la redundancia, de pecaminosas. Aunque también cuentan con momentos más reposados. “En El Columpio Asesino siempre ha habido dos vertientes, una sosegada y otra más enérgica. Digamos que en este segundo disco nos hemos encontrado más enérgicos que en el primero”. Y, para el tercero –que debido al retraso registrado en la publicación de “De mi sangre a tus cuchillas” ya se encuentra en fase de gestación-, aseguran “encaminar un poco más el método de trabajo”. Veremos el resultado. Pero, primero, disfrutemos del nuevoy recién estrenado álbum de la banda. Un disco en el que se dan cita energía, rabia, intensidad, desgarro emocional, calentura hormonal y que huye de cortapisas y censuras varias. Un álbum directo, sucio y descarnado. Una de las sorpresas –aunque ya anduviéramos sobre aviso con ellos- para el presente ejercicio. Así pues, nueva bocanada de aire fresco la que nos aguarda con El Columpio Asesino para 2006, año en el que muchos deberán sobrevivir al hype y demostrar si hay vida después de él. Por suerte –o por desgracia- ni esto es el Reino Unido, ni MondoSonoro es el NME, ni El Columpio Asesino son Arctic Monkeys… pero una cosa está clara: don’t believe the hype. Simplemente, aprieten sus dientes y pónganse a brincar. Como decían New Order, “los verdaderos punks deberían bailar”. Como dicen El Columpio Asesino: “hace tiempo que no sabemos lo que es un punk, ¡como para saber qué es un verdadero punk! Pero nos adherimos a la consigna: ¡a bailar!”. Realmente no sabemos si la cita es suya o tomada prestada de King Africa… pero tomamos buena nota igualmente. Y recuerden: “De mi sangre a tus cuchillas” ya está disponible en su tienda de discos favorita. Si es que aún existe, vaya.