Desde el lanzamiento de su EP de presentación I’ll Be The Bones, You’ll Be The Soul allá por 2015, Boneflower han exprimido el tiempo al máximo. En apenas dos años han recorrido la Península y Europa en múltiples ocasiones y se han ganado el ser reconocidos como una de las bandas jóvenes más interesantes de la escena post-rock/screamo madrileña. De cara a presentar su nuevo álbum, Empty Rooms, Full Bodies (Lifeisafunnything /  Saltamarges/ Dingleberry / zilpzalp / Walking Is Still Honest / À Fond d’Cale Prod / Unlock Yourself / Tirano Intergaláctico, 2017) el trío ha querido dar un salto de calidad en cuanto a la producción y no ha bajado el ritmo ni una pizca: ya tienen más de una veintena de fechas confirmadas de cara a los próximos meses, entre las que se encuentra su debut en el Resurrection Fest este verano.


Este disco es, a rasgos generales, más maduro que el EP. ¿Qué diferencias veis con vuestra anterior referencia en este sentido?
El EP fueron prácticamente las cinco primeras canciones que compusimos y todos fueron sin ninguna pretensión o idea de cómo iba a sonar o en que género iba a clasificarse, con una libertad total. Con el nuevo LP aún queriendo no encasillarnos en la “escena” en la que nos suelen meter, estaba un poco más claro el estilo que íbamos a buscar. De todas formas, no nos hemos cerrado a nada, el disco tiene desde partes acústicas hasta blast beats. Queríamos que el disco fuera dinámico.

¿Qué bandas habéis descubierto y han sonado más en vuestros cascos durante estos dos años?
Pfff, pues muchísima música, no paramos de escuchar música nueva, quizá por eso cada canción tenga un toque diferente. Foxing, Hotel Books, Fjort, Øjne, Yotsuya Kaidan, Killedmyself, Young Mountain…

“No nos hemos cerrado a nada, el disco tiene desde partes acústicas hasta blast beats”

Aunque el disco sigue manteniendo las atmósferas íntimas que os caracterizan, también están presentes otros cortes más agresivos como es el caso de Aching Absence o Purple Dreams, que cierra el álbum y es el corte más cañero de los doce que lo componen.
Suena a cliché y nos repetimos bastante, pero es que ¡nos gusta todo tipo de música! Los tres venimos de otras bandas de metal-core, hay veces que te lo pide el cuerpo (risas). Pese a ser temas más agresivos creemos que siguen manteniendo la esencia y emoción que transmite el disco en general. 

Contadnos cómo y por qué decidisteis grabar con Juan Blas en Westline Studios y masterizar en Ultramarinos.
Cuando entramos en Westline teníamos todo muy perfilado, habíamos hecho una demo antes para practicar y para hacernos una idea de algunos detalles. Ha trabajado con bandas que nos molan y tiene experiencia en varios géneros entre los que nosotros nos movemos. Era pisar sobre seguro. Ha dejado un sonido muy orgánico, muy nítido y muy fiel a lo que hacemos. Todo está muy bien balanceado y hay de todo en su justa medida.

Vosotros mismos definís el disco como ”romántico, agresivo y triste”. Transmite calma y positivismo en ocasiones para de pronto volverse radicalmente oscuro y agónico. ¿Cómo manejáis esa dualidad?
Nos encanta, es lo que buscamos. La música es un reflejo de cómo nos sentimos y de cómo somos nosotros. No todos los días te sientes positivo o todos los días tienes bajones, la vida está llena de esa dualidad.

Creéis que esa dualidad os hace ser una banda difícil de encasillar y a la larga juega a favor vuestro a la hora de abrir el espectro de bandas con las que podéis compartir escenario, o en vuestra contra?
Pues depende de cómo lo mires, nosotros nos sentimos cómodos en ese fuera de juego constante. De los comentarios que más escuchamos después de nuestros conciertos es: “Nunca he escuchado ese rollo que hacéis, pero me ha gustado”. Si podemos hacer que otra gente se abra y le dé una oportunidad a otro género nuevo para ellos, estamos más que satisfechos. También hay veces en que ves la cara del público y que están pensando: “¿Qué estoy viendo? Qué es esto?”.

El álbum tiene varios interludios, ¿lo habéis separado así por alguna razón en especial?
Para darle un equilibrio al disco, algunos de ellos sí tienen relación directa entre interludio-tema en cuanto a temática/letras (Sol-Andrómeda, Love-Elocin) 

Por primera vez incluís un fragmento de un tema en castellano…
Lo teníamos en mente desde el EP, siempre nos ha gustado. Quizá en un futuro haya más temas en castellano, al fin y al cabo es nuestro idioma. Pero de momento seguimos con el inglés.

Una voz femenina se intercala con la de Eric en dos de los temas, las acústicas Sol y To Pieces. ¿Cómo surge esta colaboración? ¿Desde el principio os planteasteis que esas dos canciones iban a ser interpretadas a duo?
Ordesa son amigos desde hace años, y a parte de una gran amistad, tenemos una profunda admiración por lo que hacen. La voz de Bego nos encanta y queríamos que estuviera presente en el disco. También grita en el tema Purple Dreams. Hace lo que quiere con su voz, es espectacular.

Definitivamente sois una banda a la que le encanta tocar en directo, prueba de ello es que no habéis parado de girar en estos dos años. ¿Cómo gestionáis las salidas de casa y compagináis con vuestras vidas (trabajos, etc)?
Es lo que más nos gusta, salir fuera y tocar. Es muy complicado, alguna vez nos hemos sentido quemados, utilizamos prácticamente todas nuestras vacaciones y tiempo libre para la banda, es duro pero merece la pena.

“Hubo momentos en los que nos hemos planteado seriamente meter a alguien, pero estamos muy cómodos siendo tres”

Vuestra música tiene tantos matices que, siendo tres, en ocasiones será complicado plasmar en directo los temas grabados. ¿Cómo os apañáis en los bolos para conseguir que las canciones sigan teniendo vuestra esencia?
Hemos tenido siempre ese dilema. A la hora de componer lo hacemos con dos guitarras y es cierto que para directo tenemos que apañar con los que somos, acordes y distorsión con el bajo para salir del paso (risas). Hubo momentos en los que nos hemos planteado seriamente meter a alguien, pero estamos muy cómodos siendo tres. Somos amigos antes que compañeros de banda.

Con apenas un año como banda os lanzásteis a girar por Europa y el pasado verano repetísteis. ¿Qué tal la experiencia? ¿Tenéis pensado repetir para presentar el disco?
¡Fue brutal! Lo organizamos junto a Descubriendo A Mr Mime y para todos nosotros fue una de las experiencias más increíbles de nuestra vida. En la segunda con Ordesa también disfrutamos infinito, y se notaba que ya no éramos novatos en muchos aspectos.

Siempre cuidáis muchísimo el arte de vuestros discos y el diseño de los vinilos. ¿Cómo de importante creéis que es esta faceta a la hora de presentar un disco?
Es una parte esencial, lo primero que ves antes de la música, es la parte visual, y si de primeras no te entra por los ojos, es difícil que la gente se anime a escucharlo. Además, nos gusta editar nuestros álbumes en vinilo, es importante que quede una edición bonita.