Música de raíz americana con instrumentos tan exóticos por esta parte del mundo como el ukebass, el banjo y el washboard. Cuatro pajarracos de cuidado, pesos pesados de la música, nos muestran de cerca los sonidos del nuevo mundo. Presentan su segunda referencia, ‘Four Birds’, el 14 de septiembre en la zaragozana Las Armas. Aquí va la entrevista que has podido leer en nuestra versión orgánica, pero con un puñado de caracteres más.

Han pasado cuatro años desde ‘Double Side Mojo’, el debut musical de Blues Whale. La primera presentación de ‘Four Birds’ -disco disponible en Musicópolix, Linacero y Taberna Vinos Chueca- merece, pues, una gran celebración.
Queremos que sea una ocasión especial, así que haremos un repertorio basado en el nuevo disco incluyendo algunas canciones de nuestro trabajo anterior y otras inéditas, que estrenaremos ese día. Nos gustó también la idea de contar con algunas colaboraciones, sobre todo por su nivel musical y la amistad que nos une a ellos. Contaremos con Enrique Mavilla, José Manuel Torrego, Julio Calvo y Adolfo López. En esencia va a ser un show irrepetible.

Cuatro grandes como son Pepe Vázquez, Roberto Artigas, Apolo Stickman y Juan Millán, ahondan con esta referencia en la música de raíz americana grabando, en esta ocasión, diez temas propios y una sola versión.
El blues está en la raíz o comparte raíces con la mayor parte de la música que nos gusta, así que no es extraño meterse en un tinglado de estas proporciones. De hecho es divertido. El blues te pone en contacto con la música en su estado más puro y humano, la que se hace con las tripas y no con la cabeza.

“Solemos explicar un poco los instrumentos ‘raros’ que aparecen sobre el escenario”.

Abusando de vuestra sapiencia ¿qué hay interesante por esta parte de Europa respecto a música de raíz americana?
La verdad es que en España hay un ambiente bluesero bastante activo, sobre todo en el País Vasco, con propuestas como Noa Voll Damn and The Hell Drinkers; también en Barcelona con Suitcase Brothers y en Madrid con Sacri Delfino Trío. En Zaragoza se ha abierto mucho la escena en estos últimos años habiéndose reactivado las jams de blues en La Ley Seca y con grupos tales como Humprey and The Farmers, Jamie Rickets y Hot Hands. En el resto de Europa los festivales de verano ayudan a mantener viva la llama del blues y hay un montón de grupos que reavivan las raíces con un toque muy personal.

El disco ha visto la luz como catálogo del sello especializado Gaztepuleko Hotsak ¿Cómo ha surgido ese amor mutuo?
Más que amor es una relación simbiótica. Hay cosas que nosotros sabemos hacer muy bien: tenemos unas canciones extraordinarias dentro del género, que hemos grabado en un muy buen disco con un sonido brutal, cortesía de Diego García de Audio Feeling. Defendemos las canciones en directo con solvencia total, damos espectáculo y hacemos que el público disfrute y se divierta. Todo eso, poco o mucho, es lo que sabemos hacer. La promoción y distribución son temas comerciales, y ahí ya somos bastante más torpes. Por eso decidimos que lo mejor era que se encargase de ello alguien que supiera lo que hacía, y enviamos el máster a Gaztelupeko Hotsak. Son gente apasionada por la música, con un sello de gran prestigio a nivel nacional dentro del género. Les gustó lo que oyeron, hablamos y decidimos caminar juntos. Y ahí estamos, el día 14 daremos el pistoletazo de salida.

“El blues está en la raíz o comparte raíces con la mayor parte de la música que nos gusta, así que no es extraño meterse en un tinglado de estas proporciones”.

Hay un importante cambio con respecto a vuestro debut. Adentráis vuestros instrumentos en raíces menos frecuentes.
En nuestro primer trabajo tocamos versiones, pero ya intentamos marcar nuestra propia impronta en ellas, hacerlas a nuestro modo. Cuando empezamos a componer, al principio fue complicado. Hacer música de raíz y a la vez abrir la espita de la creatividad y las influencias de otros géneros, y hacerlo con respeto y coherencia, es mucho más complejo de lo que parece. Además, hacer música dentro de un género en el que hay tantas y tan buenas canciones y estar en el nivel sin la seguridad que da intentar parecerse a Robert Johnson o a Elmore James, es lanzarse a andar por la cuerda floja sin red. Pero creo que lo hemos conseguido.

Profundizáis en las raíces hasta el punto de utilizar instrumentos fieles a las mismas como el ukebass, el banjo, la armónica, el violonchelo e, incluso, el curioso washboard.
Es que todos nosotros somos muy inquietos en lo que respecta a los instrumentos, algunos incluso hiperactivos. La formación base es muy típica del blues: batería, bajo, guitarra, armónica y voz. Pero esto lo enriquecemos con otros instrumentos cada vez que la canción o el cuerpo nos lo pide. Es bueno para la música y para el espectáculo. Además, solemos explicar un poco los instrumentos ‘raros’ que aparecen sobre el escenario, así que si a alguien le pica la curiosidad puede acercarse el día 14 porque no nos vamos a dejar nada en casa.

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