Seguramente hayas visto el vídeo de KEXP que sirvió a black midi para romper el cascarón, si es que no estás completamente enamorado de él, si no te apasiona cómo el caos encuentra en él de repente el equilibrio como en una obra de Kandinsky. El caos no es tal, sino más bien una tormenta de estímulos irrefrenables provocada por cuatro chavales del sur de Londres que se niegan a dar las guitarras por perdidas y que hacen de la experimentación su único libro de estilo.

Geordie Greed (voz y guitarra), Matt Kelvin (guitarra), Cameron Picton (bajo y voz) y Morgan Simpson (batería) fundamentan su trabajo en la improvisación, sustentan su art-post-punk con estructuras de math-rock, manías de post-rock y aires de noise y drone en la aleatoridad orgánica del jazz… y defienden la idea del non finito, de seguir dándole a sus temas vidas nuevas en una constante y obsesiva búsqueda de su propio sonido. Serios, reflexivos y comprometidos con una idea artística y personal de la música pero también con su propio placer, black midi son por pleno derecho una de las grandes esperanzas del rock británico y de su actual deriva. Por eso no quisimos perder la oportunidad de su visita al Mad Cool Festival para charlar, en voz muy baja, sobre Schlagenheim con Matt y Cameron. Esto es lo que nos dijeron.

Primero voy a preguntaros por vuestros orígenes como Black Midi…
Matt: Todo empezó en la escuela de artes, tecnología, música y otro tipo de disciplinas artísticas en la que estábamos estudiando, la BRIT School. Yo conocí allí a Geordie en nuestro décimo año (más o menos nuestro 4º de E.S.O., a los 15 años), unos 4 años creo antes de que Cameron entrara y le conociéramos, y se uniera a nosotros. Así que Geordie y yo nos hicimos muy amigos desde el principio: básicamente compartíamos mucha música, intereses, inquietudes… Al tercer año empezamos a improvisar juntos, a hacer cosas, a experimentar, pero sin ninguna pretensión, simplemente improvisar. Yo marcaba algún ritmo simple con la batería, metía algún teclado, y Geordie improvisaba líneas de guitarra, armonías, voces… En ese tiempo Geordie y Morgan también tocaban juntos por su cuenta, pero igual, simplemente improvisar. Geordie sirvió como nexo y pensó que podíamos unirnos los tres y seguir haciendo eso, improvisar. Dimos un par de bolos ya como trío, llegamos a meter a otro chaval al sintetizador llamado Jim Reeds, que ahora está tocando la batería con Rex Orange County, mandamos mil emails para tratar de sacar más el proyecto a la calle y al final terminó saliendo el bolo del Windmill de Brixton. Fue literalmente la única sala que nos respondió, de verdad que contactamos con prácticamente todas las salas de Londres (ríe). Con el bolo a la vista nos dimos cuenta de que necesitábamos un bajista. Cameron y yo ya éramos buenos amigos por entonces, entendíamos la música de una manera muy parecida, que era lo más importante, y le llamamos para tocar el bajo. Ensayamos en el día, hicimos el bolo y nos pusimos a buscar más bolos, simplemente, todo fue muy rápido de repente, muy rodado.

“Damo Suzuki  fue fundamental para que nos atreviéramos a improvisar, nos dio la mano y nos permitió unirnos a él sin ningún tipo de idea previa”.

¿Por qué sentíais que necesitabais un bajista?
Matt: Conseguir más nervio, más energía, sustentarlo todo mejor.

¿Veis Windmill como un lugar fundamental para la escena londinense actual?
Cameron: No exactamente para la escena londinense, pero desde luego que es un lugar muy destacado, un punto caliente del actual Londres musical. Pero hay muchas escenas en Londres, Windmill está muy concentrado en torno al rock, o al indie, o sobre todo al punk. Pero sí, a parte de nosotros han salido de allí Fat White Family, Goat Girl, YOWL, Shame… tiene mucho que ver con una parte de lo que está pasando en Londres, pero solo es una pequeña parte.

Parece que el jazz lleva varios años infectando de alguna manera todos los géneros que se hacen en Inglaterra. Estoy pensando en gente como King Krule, Nilüfer Yanya, Yellow Days, Tom Misch, Rex Orange County, vosotros… ¿Cuál creéis que pueden ser los motivos?
Matt: A nosotros nos encanta el jazz y sí es cierto que lo escuchamos mucho y lo tenemos muy integrado en nuestra experiencia, pero no soy el tipo a quien tienes que preguntar sobre lo que pasa en Londres, o si está pasando algo con el jazz realmente o no (ríe).
Cameron: Yo creo que no es exactamente jazz. Hay una cantidad enorme de colectivos que hacen jazz de verdad, de muchos tipos en Londres, y no estoy seguro de que ese tipo de proyectos que mencionas, Rex Orange County, Nilüfer Yanya, ¿cuál otro dijiste? ¿King Krule? estén necesariamente influenciados por el jazz o tomen intencionadamente esas sonoridades. Entre ellos hay claras diferencias y al final cada uno construye su carrera en torno a su personalidad artística, y seguramente lo que haya sea muchos músicos comunes detrás de todos los proyectos. No es que sea una escena o que tengan en común algo los unos con los otros. Ya te digo que son todos muy diferentes, pero que el hecho de que se compartan ciertos músicos de sesión, etc, o para acompañar las giras, puede haber hecho que haya una generación que simplemente ha escuchado más jazz y lo tiene más integrado en su forma de tocar o de hacer música. Pero realmente King Krule es más un proyecto de indie-rock, Yanya es más 90s y hace algo más synth, Rex Orange County es más soul pop… Yo creo que lo que está detrás de todo esto, al final, es una gran efervescencia creativa.

¿De dónde surge vuestra pasión por la improvisación?
Matt: Pues… (piensa) Aunque era algo que trabajábamos ya en la BRIT School, creo que el momento clave para enamorarnos completamente de esa aleatoriedad fue cuando tocamos en el Windmill con Damo Suzuki (allá por mayo de 2018). Él fue fundamental para que nos atreviéramos a improvisar, nos dio la mano y nos permitió unirnos a él sin ningún tipo de idea previa, simplemente haciendo música en directo y de forma espontánea (el resultado de este experimento con público puede escucharse en Bandcamp). Nos hizo dejar de tener miedo a que algo pudiera salir mal, y de hecho muchas de las canciones que al final hemos acabado para Schlagenheim han salido de cosas que se nos ocurrieron aquella noche con Suzuki. Ese momento nos hizo apasionarnos, pero ya te digo que siempre hemos disfrutado mucho de improvisar juntos, es súper divertido.

Supongo que os gusta trabajar bajo presión…
Matt: A eso voy, que antes nos ponía más bajo presión el hecho de improvisar delante del público, tienes miedo de que estén muy receptivos a esos cambios que implementas, a que puedan captar posibles fallos… pero al final ya no tenemos presión cuando improvisamos, lo hacemos de una forma muy natural y nos lo tomamos casi como ensayos gratis. Vemos qué va surgiendo, cómo nos va apeteciendo… ten en cuenta que ahora mismo, por ejemplo, que estamos girando a tope, no tenemos prácticamente tiempo para ensayar, que todo ha venido muy deprisa. Se podría decir que estamos construyendo la banda encima del escenario, bolo a bolo, improvisando y siguiendo un poco el patrón del ensayo/error.
Cameron: Van saliendo nuevas ideas y las vamos desarrollando sobre el escenario, les vamos dando nuevas formas… seguimos aprendiendo y mejorando. Como ha dicho Matt estamos en una dinámica de lunes a domingo, full-time, no tenemos tiempo para ensayar porque el poco que tenemos lo usamos para tratar de descansar. Además grabamos todas las jams que hacemos, todos los directos que estamos dando, y les damos vueltas a ciertas partes, vemos las diferencias para tratar de perfeccionar siempre cada parte, cada tema… Es como magia, porque incluso cuando ya das por terminada una canción descubres un cambio y dices “mierda, suena genial”, y la próxima vez que te subes al escenario puedes probarlo, y quizá terminas encontrando una cosa mejor…

“Estar en una escuela como la BRIT School te pone en un entorno en el que siempre estás rodeado de gente creativa, de gente que está interesada y apasionada por lo mismo que tú”.

Es impresionante… me recuerda a esa sensación de “non finito”, a lo Miguel Ángel. ¿Cómo entonces os sentáis un día y dais por terminados los temas para Schlagenheim?
Cameron: Simplemente están como estaban los temas en ese momento. Ya tenían sentido completo y una estructura sobre la que ya no vas a hacer más cambios significativos o definitivos. Estaban “terminados”, de alguna manera, después de haber probado varias mezclas y haberles dado muchas vueltas, además, después de haber cambiado muchas cosas. Ya te digo que venían de improvisaciones previas nuestras, de jams como la de Suzuki, así que ha sido todo ir evolucionando los temas en directo, separándolos y cortándolos hasta que han adquirido sentido en estudio. Después, siguen evolucionando y perfeccionándose concierto a concierto, y puede que de esas improvisaciones surjan ideas para nuevos temas, pero las estructuras ya estaban ahí.

En el directo de KEXP utilizas el iPhone para mandar una nota de voz a través de las cuerdas de la guitarra (o algo parecido). ¿Puedes explicarme eso?
Matt: (se ríe) Pues una idea de Geordie, de hecho. Él solía improvisar cosas emitiendo señales a las pastillas para después modular el sonido con pedales o cosas así, creando sonidos nuevos. Al final son pastillas, tú puedes amplificar a través de ellas cualquier sonido, simplemente acercas el teléfono a las pastillas y ya está. Entonces lo que yo me puse a hacer fue dar paseos y grabar cosas con el teléfono mientras, el ruido de los pájaros, a mi familia, mi madre y mi hermana en la cocina, ruidos random de la calle, cosas así… luego lo llevaba al estudio, lo probábamos, veíamos si quedaba bien y se encajaba con el ritmo en general de la improvisación y ya está. La verdad es que era muy divertido.

Siempre habéis dicho que la música que hacéis es la música que simplemente surgió naturalmente de lo que hacíais, a través de jams infinitas, de hasta 2 horas. ¿De dónde habéis sacado vuestro imaginario musical? ¿Cómo habéis experimentado personalmente vuestro crecimiento en la música hasta llegar a esto?
Matt: Siempre hemos estado obsesionados de alguna manera con la música, excitados con la música en general y con la idea de hacer música después, y estar en una escuela como la BRIT School te pone en un entorno en el que siempre estás rodeado de gente creativa, de gente que está interesada y apasionada por lo mismo que tú. Así que nos hemos sentido siempre muy libres para expresarnos musicalmente a nuestra manera, sintiendo las cosas que sentimos juntos cuando tocamos. Aunque pueda parecer rebuscado ha sido una evolución totalmente natural.

Habréis escuchado de todo y quizá no sois vosotros los que tengáis que hacerlo pero… ¿os atreveríais a definiros?
Cameron: ¿Rock experimental?
Matt: Sí, creo que es la más fácil (ríen).

Yo veo una amalgama curiosa de estilos que incluyen el post-rock, el punk, el post-punk, el noise, el drone o la música industrial pero que está claramente asentada sobre los preceptos improvisativos del jazz y una base contundente de math-rock experimental. ¿O veis reflejados?
Cameron: Sí, hay muchas cosas pasando a la vez en el grupo, pariendo de esa base que es la experimentación en los términos del rock, pero estamos muy abiertos a probar cosas.
Matt: No nos gusta nada lo de permanecer estancados en lo mismo para siempre, así que nuestro siguiente disco puede ser cualquier cosa, veremos qué pasa. No seguimos ninguna norma concreta.

Supongo que los únicos límites que nos ponemos son los que respectan a nuestro propio gusto, ¿no? Hacemos lo que nos gusta y todo lo que somos capaces de hacer

Os iba a preguntar, de hecho… ¿Tenéis límites?
Cameron: Supongo que los únicos límites que nos ponemos son los que respectan a nuestro propio gusto, ¿no? Hacemos lo que nos gusta y todo lo que somos capaces de hacer, e imagino que seguiremos haciéndolo, explorando nuevos caminos pero, ya te digo, siempre dentro de unos gustos. No vamos a hacer pop, seguramente, ni R&B o algo parecido. Aun así, al final muchas bandas tratan de cambiar o evolucionar, o incorporar nuevas cosas pero sin renunciar a una esencia o una identidad. Y también depende mucho de las influencias externas a nivel cultural que recibas… es difícil que nos pongamos a hacer un disco de música latina porque tendríamos que explorarlo más de forma intencionada, no nos llega de una manera natural y de forma constante. Igual que te limitan los instrumentos: los que utilices van a marcar de un modo u otro el sonido, el género, el tipo de música… eso hace que tengas que cambiar line-ups, que la banda mute… Y supongo que también hay bandas que se niegan a evolucionar, que se mantienen siempre en un mismo estilo porque les funciona y lo enfrentan de una manera más conservadora, sin tomar riesgos.
Matt: Yo estaría muy orgulloso de la banda si de verdad nos moviéramos en el futuro, si demostráramos una evolución clarísima.

Sin ser vuestra música masiva, habéis experimentado un enorme crecimiento desde el principio ¿Cómo lo estáis viviendo?
Matt: Pues es un poco una locura porque cuando nosotros empezamos esto lo hacíamos únicamente por diversión, por probarnos encima de los escenarios y delante de la gente, tocar música juntos. Luego llegó Dan Carey, Rough Trade, la respuesta de la gente, los medios… Una locura, no nos lo esperábamos y ha sido muy rápido, cuesta asumirlo del todo.

A lo mejor tendría que preguntarle a Geordie específicamente, pero bueno: se comenta mucho el surrealismo conducido hacia el absurdo en vuestras letras. ¿Cómo concebís el proceso de escritura?
Matt: Ningún problema. Él escribe siempre de cosas ficticias, por eso es normal que se hable de surrealismo. No tiene por qué conectar unas ideas con otras, además.
Cameron: Sí de hecho utiliza fantasías mentales que no tiene tampoco que tener explicación o sentido específico. Muchos son representaciones de ideas o sentimientos concretos, pero es bastante difuso en general, más un concepto.

¿Cuál era vuestro bagaje musical cuando empezasteis con la banda? ¿Qué estabais escuchando?
Cameron: Cuando me uní, hacia mediados de 2017, estaba muy en lo que puedes llamar pop experimental, música así más intensa tipo Perfume Genius, sobre todo, pero solo puedo hablar por mí.
Matt: Yo estaba escuchando mucho a Godspeed You! Black Emperor, Sunn O))), Swans, más llevado hacia el metal.
Cameron: Tú piensa que al menos cuando yo me uní estábamos terminando todos de estudiar, en un momento en el que tienes que decidir un poco qué vas a hacer con tu vida o por dónde vas a orientarte, si vas a buscar un trabajo, si vas a seguir estudiando, etc. En ese momento parecía mucho más divertido unirse a la banda, dar conciertos y ver qué pasaba, y si no salía bien pues ya buscaría un trabajo. Pero como ya te hemos dicho antes vino todo muy rápido. Hasta lo de KEXP quizá sí iba más lento, más normal, nos costaba hacernos un hueco serio, íbamos cogiendo bolos, pero en cuanto vino lo de KEXP ya sí que no hubo vuelta atrás.

¿Tenéis intención de hacer algo arty?
Matt: No creo que específicamente. Simplemente es que nos gusta ese tipo de música en general. Así ruidista, elaborada.
Cameron: Hacemos la música que nos gusta y que nos hace sentir cosas, de verdad.

¿Os cuesta sincronizaros en directo?
Matt: Llevamos tocando juntos mucho tiempo, la verdad es que se ha convertido en una cosa muy natural, ni siquiera le damos vueltas.
Cameron: Es muy importante comunicarse encima del escenario, entender las pequeñas señales que nos hacemos entre nosotros y que se refieren a pequeños cambios que vayamos a introducir. Es algo a lo que estamos muy acostumbrados, podemos empezar de una forma muy individualista pero luego vamos ensamblándonos. Lo empezamos a hacer desde el principio, aprender a sumarnos y estar atentos a los movimientos de los demás para que cada uno pueda libremente llevar el ritmo de lo que estemos tocando.
Matt: Intentar complementarnos y formar como uno solo en el escenario, un elemento más colectivo.

¿Qué sentís encima del escenario?
Matt: Es pura energía, pura concentración…
Cameron: Hay una relación curiosa entre tu estado mental y la tensión que te genera tocar en directo, estás concentrado pero a la vez completamente relajado. Sientes presión pero a la vez eres capaz de dejarte ir. Es una sensación increíble.

¿Os ha costado trabajar con Dan Carey, vuestro productor? Porque no debe ser fácil produciros…
Cameron: Pues cero problemas, súper fácil.
Matt: Es que Dan es una persona súper abierta musicalmente y a la hora de trabajar, es increíble. Te hace fácil confiar en él, cuando te dice que añadas algunos bongos en una parte… Y entiende de verdad nuestro propósito haciendo música, las partes más suaves, más delicadas. Lo pone muy fácil.