“El entorno siempre tiene un efecto en la música”
Entrevistas / Basia Bulat

“El entorno siempre tiene un efecto en la música”

Diego Rubio Méndez — 02-04-2020
Fotógrafo — Archivo

En el desierto, con sus extremos, Basia Bulat  consiguió encontrar la paz y su voz interior para escribir nuevas canciones que dan la sensación de estar tocadas en directo y en pocas tomas. Sonido pop-rock clásico con  ecos evidentes al “Tango in the Night” de Fleetwood Mac. De todo eso y mucho más hablamos con nuestra protagonista en esta interesante entrevista.

En plena vorágine de promo, Basia Bulat me cuenta que ha tenido un ratito para escaparse esa misma mañana a hablar con su amiga Megan Remy, la mente creativa detrás de U.S. Girls, con la que está compartiendo gira promocional y a la que admira profundamente. “Cuando me comentó la posibilidad de ir haciendo cosas ni me lo creía, para mí era como… déjame hacer aunque sea los teclados, algunos coros, me da lo mismo. Y al final me ha servido mucho para encontrar mi verdadera fuerza femenina. Es una inspiración, y una suerte tenerla como amiga”. En lo que caminamos hasta la mesa en la que haremos la entrevista y nos servimos un par de vasos de agua ya me ha relatado alguna anécdota más y se ha fijado en mi camiseta de “Reflektor”: aprovecha para contarme cuando Tim Kingsbury le dejó tocar el bajo en su banda, Sam Patch, en la que también militaba otro Arcade Fire, Jeremy Gara. La canadiense, que ha tardado cuatro años en volver a publicar un disco, me habla de grandes cambios, positivos y negativos, y de cómo enfrentarlos. De irse a encontrarse al desierto del Mojave, del espíritu pop y de trabajar con U.S. Girls, de encontrar su propia forma de entender su feminidad. Y siempre con una actitud muy positiva, la misma que infectaAre You In Love?.

¿Por qué decides ir al Desierto del Mojave a inspirarte?
Es un sueño que siempre había tenido. Ya había fantaseado con ello incluso antes del disco anterior a este, antes de “Good Advice” (16). Estaba hablando con Jim, mi amigo, que estaba produciendo aquel disco conmigo, y ambos estábamos como: “sería genial grabar en el desierto”. Estábamos muy intrigados con la idea del desierto, porque es muy diferente de cualquiera de los sitios de dónde ambos pudiéramos venir… él es de Louisville, Kentucky, que es puro medio-oeste, con esa humedad; y yo vivo en Toronto, la ciudad más grande de Canadá, o sea que evidentemente es muy diferente. Ya me lo pareció cuando grabamos “Good Advice” (16) allí, en Kentucky, que para mí ya era algo totalmente diferente a lo que estaba acostumbrada. Y esta vez fue él el que encontró el estudio en Joshua Tree y dijo: “ey, vamos a hacerlo”. Ya te digo que en su momento hablamos de grabar en el desierto, me dijo que “vería a ver si encontraba un lugar” y un día de repente me dijo que lo tenía. Encontró un estudio buenísimo, corre una energía tremenda allí, el Hi-Dez. El tío que lo lleva ha trabajado en muchos discos de una banda llamada Dr. Dog y tiene un feeling genial en el estudio. Su mujer es artista, además. Eso y la energía de Joshua Tree… Además es un sitio que yo no conocía, solo por la idea que tienes de él, de fotos, de películas…

U2…
Claro, U2 también (risas). Es un lugar muy mágico, muy inspirador, pero es curioso porque también es un lugar muy turístico, está lleno de gente. Menos mal que el estudio está en la parte menos turística.

Es un lugar lleno de contrastes, imagino.
Sí, sí, hay un montón de extremos. Días supercálidos, noches heladas… Es algo que sabes de antemano que te vas a encontrar, pero no te das cuenta realmente de lo que significa hasta que estás allí viviéndolo. Tampoco me imaginaba cuánto podía afectar a la música… Sabes que en algo afectará seguro, ya sea en el sonido, en las letras, en la energía o llámalo como quieras, porque el entorno siempre tiene un efecto en la música. La atmósfera tiene un efecto sonoro directo… hemos grabado mucho fuera, al aire libre, y hemos usado esas grabaciones… el viento, una guitarra en el desierto, voces al aire libre. Adaptándolo todo a los diferentes paisajes del disco.

“Me ha tomado muchos años deshacer todo ese mensaje social para atreverme a expresar la feminidad de mi voz en el grado que yo quiera o que a mí me represente”.

¿Compusiste allí la mayoría de las canciones o ya las tenías compuestas?
Algunas antes, algunas en el desierto y algunas incluso después. Algunas letras las escribí después, con más perspectiva. Sentándome después de un tiempo a asumir de alguna manera que había estado en el desierto, lo que había pasado allí.

¿Qué encontraste en el desierto?
Un cambio, una manera diferente de ver las cosas. No me imaginaba la quietud que iba a encontrar allí. Te obliga a escuchar muy profundamente. Te expone mucho. Y eso quizá te facilita alcanzar esa esencia que tú estás tratando de transmitir con el disco. Me ha hecho no complicar demasiado las cosas, aprender a pensar de una manera más concreta, más minimalista.

¿Por qué necesitaste regresar y dejar que pasara el tiempo para volver a enfrentarte a lo grabado?
Me tomé un buen break, sí. 9 meses. Después de los primeros meses de grabación mi padre, lamentablemente, falleció. Me había mudado a un sitio totalmente diferente a vivir, estaba pasando por muchas movidas personales a la vez en ese tiempo, muchos cambios. Justo después de terminar de grabar el disco me casé con mi actual pareja, que de hecho ha participado en él, grabando cosas así más atmosféricas, grabando el viento y estas cosas, con algunas guitarras y teclados. Al principio no tenía claro que quisiera que participara de esa manera, sí que quería que participara de algún modo, pero Jim terminó de convencerme.
El caso es que estaba atravesando muchos cambios, unos muy bonitos y otros muy dolorosos, y no estaba siendo capaz de manejarlo. Quería crear algo bello, optimista, pero no me sentía plenamente así por dentro… cuando murió mi padre entré un poco, sin querer dramatizar, en algo así como una depresión. En otras ocasiones había superado cosas como esa con la música, usándola de una forma terapéutica. “Tall Tall Shadow” lo grabé en honor a la muerte de un buen amigo mío. Pero esta vez prefería tomarme más tiempo, mirar dentro de mí misma, apaciguar esa oscuridad. Mirarme en el espejo y entender los cambios, las heridas. Incluso aceptar que hay cosas que nunca entenderemos. Pero necesitaba hacerlo. Me tomó bastante tiempo pero me alegro de haberlo hecho porque no sería tan divertido cantarlo ahora.

Es una forma diferente de sanación…
Sí, desde luego. Lo aprendí mucho de Alice Walker, una escritora norteamericana, que dice que la gente normalmente tiende a evitar, dejar pasar u olvidar los momentos dolorosos, cuando realmente lo que deberíamos hacer es aceptarlos y hacerlos nuestros. Utiliza una metáfora preciosa: la semilla que está aún debajo de la tierra y tiene que empujar contra toda la fuerza de la gravedad del universo para lograr salir y alcanzar la luz del sol. A veces tenemos que empujar contra todo para salir adelante.

¿Encontrar el amor ha sido importante para componer este disco?
Definitivamente. Jonathan Richman, de The Modern Lovers, tiene una canción que me encanta llamada “True Love Is Not Nice”. La cosa es que me hace pensar en que el verdadero amor, ese que te atraviesa, que te hace pasar todos esos tiempos malos, que duele, exige mucho amor por uno mismo primero, y a la vez mucha compasión. Incluso por todas esas partes de ti mismo que odias, las que te disgustan, las que te asustan. No quieres que nadie las vea, pero si amas a alguien tiene que verlas, va a verlas. Esa compasión que tienes que tener contigo mismo, aceptándote, me parece que es lo mejor que me ha dado el amor. Permitirme desarrollar poco a poco esa compasión y, en definitiva, ese amor por mí misma. No sabía que pudiera suceder y me pareció muy sorprendente. Y eso es precioso.

“Cuando hablo con la gente que conozco que habla español siempre les pido que me den más cosas para escuchar, que me recomienden música en español”.

El disco tiene un feeling como de estar tocado en directo. ¿Era la idea?
Sí, sí, totalmente. Quería que estuviera terminado en una semana, de hecho. Rollo “live in the desert”. Pero el ambiente es muy seco, y todos nos íbamos quedando sin voz. Yo misma tuve que regrabar muchas tomas vocales porque no llegaba a las notas o porque se me escuchaba la voz sequísima. Estando allí bromeábamos con estar comiendo todo el día “salsa de polvo” (“dusty salsa”). Y está bien para muchas tomas, da esa sensación más rugosa, en algunas canciones puedes incluso escuchar la arena, pero en general tienen que afinar y dar las notas (ríe). Pero bueno, se une con lo que te decía antes de necesitar tiempo para aceptar ciertos cambios, también tener que regrabar y arreglar algunas cosas me dio otra perspectiva de las canciones. No queríamos perder la “dusty salsa”, simplemente darle algunas pinceladas.

También un feeling muy “Tango in the Night”. ¿Ha sido un punto de partida importante? ¿Cuáles han sido los puntos de partida?
Me encanta el disco, especialmente “Everywhere”. Y no sé si un punto de partida claro, pero sí que Fleetwood Mac son una banda referencia para mi. Es gracioso que menciones “Tango in the Night” porque en este disco, muchas veces, cuando me bloqueaba un poco o no sabía por dónde tirar, pensaba: “¿Qué haría Lindsay Buckingham?”. Pero en general he escuchado mucho folk de guitarra (guitar-music) para este disco. Yo qué sé, los primeros discos de Van Morrison, toda la etapa de “Astral Weeks”; muchísimo a Minnie Ripperton… También muchos cantantes y compositores hispanoamericanos, como Silvio Rodríguez o Cecilia, que tiene un tema que me encanta (entona algunas líneas de “Fui”, contenida en el debut homónimo de la cantautora madrileña, de 1972). Ella en general me encanta, su voz, con esa presencia, el estilo de la guitarra… ¡aparecía con guantes de boxeo en la portada de su primer disco!
También Dolly Parton o Emmylou Harris, obviamente Stevie Nicks y Christine McVie. “Your Girl” es súper Christine McVie. En general estaba buscando un montón de cantautoras femeninas con un rango vocal más alto que al que yo estaba acostumbrada para probarme a mí misma y explorar las posibilidades de mi voz. En otros momentos incluso me había sentido avergonzada, digamos, de sonar “femenina”. Me ha tomado muchos años deshacer todo ese mensaje social para atreverme a expresar la feminidad de mi voz en el grado que yo quiera o que a mí me represente, o cualquier cosa que signifique la feminidad para mí. De eso va un poco “Electric Roses”, que además es una de las canciones que escribí con Meg (Remy, alias U.S. Girls), que además es una gran voz en estos aspectos de empoderamiento femenino.

¿Cómo escribes con Meg?
Pues… depende. Al final siempre estamos girando, entonces nos mandamos muchas cosas. Yo le mando una instrumental, ella me manda algunas líneas que le encajan, o alguna melodía… es como enviarle a otra persona chispas para ver cuáles de ellas se convierten en llamas. También yo le ayudé en algunas canciones de su último disco… no sé, si es que ella ni siquiera necesita mi ayuda, no necesita la ayuda de nadie aunque le encante rodearse de gente con la que se siente a gusto y con la que trabaja bien. Para mí ella es muy especial y como te he dicho antes me da igual para lo que me quiera en un disco suyo, cualquier cosa es increíble.

Es tu disco más “pop”, podríamos decir, un paso más allá de “Good Advice”. ¿Era la intención?
Pues no lo sé (ríe). Puede ser, me encanta el pop, pero claro, ¿qué es el pop? Puedes meter a Fleetwood Mac a The Kinks o a Robyn en esa misma categoría, POP. Es una forma, al final, de conducir un mensaje a través de la melodía, una forma muy específica. Y puede ser que este sí sea un disco que ha partido más de las melodías porque las palabras no venían tan fácilmente, porque tenía miedo de decir las cosas que quería decir. Eso puede hacerlo más “pop”, claro.

Has vuelto a producir el disco junto a Jim James de My Morning Jacket. ¿Has encontrado en él tu compañero musical perfecto?
Me encanta trabajar con él. Es muy gracioso porque creo que trabajamos genial juntos. Y esta vez he tenido mucha suerte porque he trabajado con más gente y todo ha encajado a la perfección, con mi marido, con los músicos que han tocado en el estudio (que la mayoría de ellos ya formaron parte de “Good Advice”), los ingenieros… Mazu Hazaka, que es un pianista japonés increíble… La propia Meg. Me encanta colaborar y es increíble haber podido contar con toda la gente con la que he contado. Y Jim lo ha manejado todo a la perfección. Sabe liderar pero siempre me dice: “tú llevas el mapa”. Sabe que al final las canciones tratan de cosas personales, pero también sabe ejercer de catalizador. Es un gran oyente, ¿sabes?

Has escuchado siempre mucho folk en castellano, ¿verdad? Has versionado a Serrat, te gusta Silvio Rodríguez… ¿Cómo es tu relación con esta música?
Siempre intento aprender y conocer más. Cuando hablo con la gente que conozco que habla español siempre les pido que me den más cosas para escuchar, que me recomienden música en español. Porque en Canadá no se escucha mucho. Cuando vengo trato de ir a la sección de “novedades” de alguna tienda de discos… estos días he descubierto a una chica que canta genial pero lo tengo en el móvil, ahora no recuerdo.

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