Con más de diez discos publicados, el miedo, el dolor, la alegría o el reverso oscuro de la salud mental son solo un pequeño muestrario de los sentimientos que se entremezclan en sus canciones, a veces navegando por ellos como un náufrago perdido busca un faro de salvación.
En tiempos de IA, su música rezuma humanidad y honestidad. Así ve la luz “Los Últimos Vivos” (26), su último trabajo que aglutina en un álbum los cuatro EP que ha ido lanzando entre el año pasado y este, cada uno publicado en una estación diferente: primavera, verano, otoño e invierno. Nos atiende para hablar de ello y de la vida misma: ““Los últimos vivos” son ese reducto de gente que todavía quiere conocerse a sí misma, que está dispuesta a enfrentarse a sus conflictos interiores y a aceptar sus contradicciones. La vida va de hacer cosas que muchas veces son más difíciles que entretenerse pero que te hacen crecer y que son buenas para el alma”. Tras más de 20 años en el micrófono, no se le acaban las ideas: “La clave es que me encanta vivir. Me expongo constantemente a experiencias y necesito que me pasen cosas para luego tener algo que contar. Eso, sumado a que dos veces por semana me siento a escribir. Esa mezcla de vivir y escribir de forma constante es lo que hace que siempre aparezcan ideas. Tampoco hace falta estar inspirado. Si escribes todos los días sobre cómo te sientes es imposible que no mejores. Es pura práctica”.
“El dolor necesita tiempo y espacio; si no se lo das, vuelve”
Reconoce que antes de como escritor o poeta él se define como “rapero”, y admite que el disco que fue un punto de inflexión fue uno de El Chojin: “Un amigo se dejó un disco en mi casa: “Solo para adultos” (2001). Yo apenas conocía ese mundo, lo escuché y pensé que ese tío estaba haciendo exactamente lo mismo que hacía yo escribiendo en mis cuadernos, solo que con ritmo. En ese momento entendí que aquello también era escribir, solo que las palabras iban sobre un compás. Y me enganché por completo”. De la singularidad del género destaca que “es un género muy cercano que hace sentir que cualquiera pueda hacerlo porque no hace falta ser un virtuoso ni venir de un conservatorio”. Y sobre su evolución y estado actual alaba la democratización del género pero achaca su superficialidad: “Hoy cualquiera puede montarse un estudio en casa y sonar increíble, pero echo de menos más contenido en muchas canciones, yo concibo las mías como algo más que para pasar el rato. Antes parecía que existían cuatro personas encargadas de decidir qué era rap de verdad y qué no. Si hacías algo diferente eras un toyaco . Durante mucho tiempo parecía que para ser rapero tenías que haber salido de la pobreza o de una casa okupa. El rap va de escribir, de un bolígrafo y de una cabeza”.
En la canción homónima del álbum rapea “Solo sé que no hay nada detrás del que odia y mucho detrás del que ama”: “Cuando era más joven pensaba que el odio era un motor. Pero me di cuenta que odiar no requiere ningún esfuerzo. Para odiar no necesitas entender a nadie. Para amar sí. Y todo lo que implique intentar comprender al otro siempre nos hará mejores”. En varias canciones del álbum defiende la importancia de asumir el dolor sin huir hacia adelante: “El dolor necesita tiempo y espacio, si no se lo das, vuelve. Para superarlo hace falta paciencia. Aceptar que duele y va a doler durante un tiempo. Dedicar un año a ir a terapia parece mucho, pero tal vez te ayude a cerrar heridas y te ahorre treinta o cuarenta años de sufrimiento”. En “Vete” Ambkor trata de forma muy visceral el miedo, un sentimiento irracional que le llevó a sufrir un ataque de pánico con el que tuvo que dejar su grupo Malafama Squad: “Sentí un miedo profundo a volverme loco, a perder la cabeza. Eso me provocó un trastorno adaptativo y abandoné el grupo porque necesitaba escribir sobre todo lo que me estaba ocurriendo, sentía que ya no podía hablar de otra cosa. Viví mucho tiempo atrapado. He pasado por procesos largos de terapia y medicación, y todo eso me ha enseñado muchísimo sobre cómo funciona la mente. El miedo necesita muy poca energía para crecer”.
Dicen que solo hay un amor verdadero, el artista catalán finaliza reflexionando sobre esto y sobre las distintas formas de entender el amor: “Puedes enamorarte varias veces y tener relaciones maravillosas con personas distintas, pero ese amor que te sacude por dentro y que lo cambia todo, creo que solo aparece una vez y hay una parte de ti que siempre lo recordará, incluso aunque no haya sido la relación más sana. Lo más importante que he aprendido sobre el amor es que, aunque todos tendemos a aplicar nuestro propio mapa emocional, cada persona tiene una inteligencia emocional distinta y formas diferentes de expresar, por ejemplo, el cariño”.

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