Suponemos que, cuando te llamas Butch Vig, cargas a tus espaldas con los beneficios obtenidos tras vender más de cuatro millones de copias del que ha sido tu primer trabajo como artista y con los de la producción de álbumes tan monstruosos -por lo gigantesco de su repercusión- como “Nevermind” (Nirvana), “Siamese Dream” (Smashing Pumpkins) o “Dirty” (Sonic Youth), debes aprender a tomarte la vida de otro modo. Por lo menos con filosofía.

Las pequeñas obligaciones cotidianas se habrán convertido en minúsculos lujos, dejando paso a ingentes cantidades de citas con la prensa en las que seguramente se reproducirán textualmente una, dos, tres o mil declaraciones estructuradas meses atrás. La gente te reconoce por la calle, bromea a costa de tu perilla (las de Butch Vig y Duke Erikson, por poner un ejemplo), te repasa de arriba a abajo (Shirley Manson) y te llama gafotas (Steve Marker) sin saber que formas parte de una de las formaciones del pop-rock alternativo de los noventa. A ti te la suda, tienes más público del que podrías haber soñado y más -se te supone- potencial creativo que el sesenta -mejor cincuenta- por ciento de los artistas del planeta. ¿Cómo has conseguido llegar a estos extremos? Resumamos. Garbage se formaron en 1995 con la sana intención de seguir el camino marcado años atrás por Curve. Tres productores y una vocalista-teclista que se paseó por Goodbye Mr. Mackenzie o Angelfish reunidos en la primera gran banda de Adult Oriented Alternative Rock. Podría haberse quedado en nada, pero los cortes incluidos en el que acabaría por ser su primer largo (“Queer”, “Only Happy When It Rains”…) merecían montar el revuelo que montaron por aquel momento. De ahí a “Version 2.0” hay un buen trecho, un éxito tras otro, escaladas en las listas de medio mundo, participación en los grandes festivales de todo el planeta. Aunque, por otro lado, en lo musical la distancia no es tan grande. Eso sí, meses atrás quizás hubiésemos sido incapaces de imaginar que Garbage llegasen a los extremos de comercialidad de “Special” o al intimismo de “Medication”, pero uno agradece que artistas tan profesionales aún sean capaces de sorprendernos -por extraño que pueda resultar- sin alejarse demasiado de sus postulados. Por lo pronto, medio mundo ha escuchado ya el single”Push It”, un mero avance de lo que se avecina (que tampoco es para tirar cohetes, no se crean). Para hablar sobre ello, tengo a Butch Vig al teléfono. “Cuando empezamos con ‘Version 2.0’ nos planteamos seguir en el mismo punto en el que lo dejamos con el primer disco, alejarnos de los elementos pop y utilizar más electrónica. Combinamos esos sonidos con guitarras acústicas, piano, celos y violines verdaderos. De todas formas, tienes razón en el hecho de que no hemos intentado alejarnos radicalmente del disco anterior, pero aún podemos considerarnos una banda nueva y no existe esa necesidad de huir de lo ya presentado. Por eso hemos usado un título como ‘Version 2.0’, como si se tratase de un nuevo software de Garbage puesto al día”.

Sus explicaciones resultan coherentes, perfectamente definidas y se mantienen dentro de lo que podía esperar minutos antes de iniciar esta conversación telefónica, pero eso no guarda ninguna relación con el hecho de que Garbage sean una banda de singles, una banda para charts y por ello decido reconducir la conversación hacia ese tema. “Creo que elegimos ‘Push It’ porque definía perfectamente la transición entre ambos discos. Tiene una base heavy como ‘Stupid Girl’, un montón de loops… Imagina, en ese tema hemos utilizado ciento veintisiete pistas distintas. La intención era presentar algo similar a nuestro trabajo anterior, pero que marcase la dirección de futuro, algo más extraño y con más textura. Una estrofa muy dulce y un estribillo muy áspero,por eso lo elegimos”. Creo que no tengo suficiente. Recientemente he escuchado algunos rumores que apuntaban a cierta relación con Brian Wilson a propósito del estribillo de tan popular tema, así que no me doy por vencido y, cual mosca cojonera, vuelvo a darle vueltas al mismo asunto, “Push It”. “Shirley tenía la letra y el estribillo. Originalmente lo habíamos sampleado de un tema de los Beach Boys, pero pensamos que podíamos tener problemas así que Shirley volvió al estudio y cantó esa parte. La letra y la melodía eran similares al original, por lo tanto pensamos que sería mejor obtener su aprobación. Le enviamos el tema y tomamos aire. Al poco tiempo nos llamó comentando que le encantaba la canción y que le gustaría quedarse con la cinta. Eso fue muy cool, porque es uno de nuestros grandes héroes musicales, un visionario”.

Obviamente, el núcleo central, el esqueleto de esta entrevista debería ser el segundo larga duración del cuarteto, así que no queda más remedio que continuar subrayando los puntos más apetitosos de “Version 2.0”. Lo primero que se me ocurre es destacar la participación de violinistas y violoncelistas invitados en el tema “Medication”. Me sorprende el hecho de que, por un lado, dediquen tantos esfuerzos a abusar de loops y samples, mientras que, por el otro, busquen la colaboración de instrumentistas de carne y hueso. “Esta canción en concreto se generó a partir de una guitarra acústica y la influencia de las atmósferas de The Velvet Underground. Shirley canta de una forma preciosa, muy vulnerable. Trata de alguien que está en un manicomio, que trata de salir de allí. Al principio Steve grabó unas guitarras que sonaban como instrumentos de cuerda y fue entonces cuando decidimos que lo mejor sería trabajar con músicos profesionales. Eran músicos de cuerda locales que formaban parte de la Madison Orchestra y todos ellos habían oído hablar de Garbage gracias al primer disco. Por eso, en un primer momento, se sintieron algo nerviosos al venir al estudio para trabajar con nosotros… Les tocamos el tema unas cuantas veces y les pedimos que tocasen encima. Hicieron una primera prueba y funcionó a la perfección, mientras que nosotros nos pasamos el día entero con una parte de las guitarras y perdiendo toneladas de cinta”.

Dejemos de lado las relaciones personales y trasladémonos a ese mundo lleno de tiburones, a ese universo en el que la presión psicológica es el pan nuestro de cada día, al de las discográficas. Obviamente, se supone que las cosas no pueden funcionar como al principio. La inversión en meses de estudio, en promoción, en viajes, en técnicos, en cualquier mínimo detalle, implica la obligación de que “Version 2.0” sea un éxito de dimensiones más que considerables. No hablemos de cifras, mejor hagámoslo de la reciprocidad que un sello espera de sus artistas. “Nosotros nos presionamos mucho más de lo que nadie pueda hacerlo. La gente de la discográfica nos dejó total libertad, confiaban en nosotros. Supongo que el hecho de que conozcan nuestra experiencia como productores o nuestro pasado contribuyó tanto o más que fuesen conscientes de las ganas que teníamos de conseguir un segundo disco realmente bueno del que pudiésemos sentirnos orgullosos. Todo el mundo creía que nos teníamos que superar, pero nadie se atrevía a decirlo y nosotros no estábamos seguros de la línea que iba a poder seguir el disco”.

Entonces tampoco es tan malo triunfar. Diría más, vista la energía que Vig deja fluir en su conversación, incluso podría apuntar a que la cara positiva del éxito acaba imponiéndose a la negativa. “El haber tenido éxito es algo muy positivo. Cuando empezamos, todo el mundo quería hablar conmigo porque había producido a The Smashing Pumpkins o a Nirvana y les llevó un tiempo descubrir que éramos una buena banda. Fue entonces cuando Shirley se convirtió en la estrella del grupo porque tiene una presencia realmente fuerte. Ahora la mitad de los periodistas no se preocupa por nuestro pasado y lo mismo ocurre con el público”. Puede. Garbage son ya una banda con la suficiente entidad como para que nos olvidemos del Vig productor, pero un servidor cuenta con una pregunta -remítanse a la entrevista del número anterior- que Steve Albini y Jon Spencer generaron de forma absolutamente espontánea. ¿Es Butch Vig un productor de mentirijillas, de excesos, de falsedades, alguien que cobra por amagar defectos de fabricación? “No puedo ser objetivo. Obviamente… las producciones que hice durante mi etapa underground con bandas punk pertenecían a una etapa distinta a cuando empecé con Nirvana o Sonic Youth y, en estos momentos, me encuentro en un tercer estadio que no tiene nada que ver con todo aquello. Con Garbage o como remezclador estoy más interesado en usar ordenadores o samples. No me contento con grabar guitarra, bajo y batería. Eso me aburriría porque me encanta experimentar y pasarme un montón de horas en el estudio; esa es la parte más interesante de grabar un disco”.

De todas formas, entiendo que resulta muy agradable que la prensa no deje de adular tu trabajo y tu empeño, pero como últimamente ando con los humos muy subidos -será cosa
de la autoafirmación personal- vamos a dejar las cosas claras. Siempre he pensado y sigo pensando que Garbage han tenido mucha suerte. Cuentan con un puñado de buenos temas y es cierto que Manson tiene una personalidad de lo más férreo, pero jamás afirmaría que han descubierto la sopa de ajo. Lo que hacen, lo hacen bien y sin preocuparse demasiado de
nada más. “Cuando dices que no hacemos nada nuevo tienes razón, porque no creo que hayamos entrado en un terreno distinto. De lo que sí estoy seguro es de que, con nuestra forma de arreglar las canciones, conseguimos sonar frescos. En una misma canción podemos usar electrónica, violines y dedicar ochenta pistas a distintos sonidos de guitarra. Pero también tenemos influencias del pasado como The Beach Boys, The Beatles, Patti Smith, The Clash o The Velvet Underground. Mira, lo que nos interesa es sonar frescos y escribir las mejores canciones que nos sea posible”. Quedo contento, pero a su favor debo decir que, innovadores o no, la pandilla de imitadores de Garbage se está convirtiendo día a día en una multitud que no merece nuestro respeto. Las cosas claras. “Sí, muchos de mis amigos me envían cintas de grupos que suenan como nosotros. De hecho, muchas bandas me llaman porque quieren sonar como Garbage… Hace cinco años me llamaban porque pretendían sonar como Nirvana… No sé, es un poco irritante pero a la vez te das cuenta de que la gente te escucha y te tiene en cuenta… ¿Que si tenemos miedo a que alguna de esas bandas llegue a funcionar mejor que nosotros? En absoluto. Nosotros tenemos a Shirley en la banda y ningún otro grupo podrá contar con una presencia tan fuerte como la suya. Quizás sencillamente hemos tenido suerte y nos benefició el hecho de coger a la gente por sorpresa. Todo el mundo esperaba un disco grunge y ahora que hemos vendido cuatro millones de copias no les queda más que copiarnos… Garbage sólo habrá unos”.

“Version 2.0” está publicado por RCA Garbage estarán en Doctor Music Festival.