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La proliferación de libros sobre mujeres en el mundo del rock podría pasar, en poco tiempo, de pertinente dedo en la llaga para la resolución de carencias históricas a irrefrenable brote de oportunismo. En apenas unos años, han coincidido en las librerías varios volúmenes notables (los firmados por Anabel Vélez y Toni Castarnado son los más notorios) que glosan esa relación, y el último de ellos es este que viene firmado por el veterano periodista Miguel Ángel Bargueño. Casi quinientas páginas que cualquiera podría acoger con el escepticismo propio de quien ve cómo la denuncia de un secular desequilibrio corre el riesgo de convertirse –como casi todo lo que surge de forma espontánea y ajena a los grandes cauces comunicativos– en una moda más, absorbida por el mainstream hasta quedar desprovista de contenido.

Por suerte, tan pronto como uno pasa página a su portada (y a su más que previsible título) y entra en harina, se da cuenta de que nada de eso ocurre. Todo lo contrario: el ensayo de Bargueño es tan tremendamente exhaustivo, tan transversal en su estructura (rehúye con mucho tino el mero relato cronológico) y de lectura tan ágil, que se antoja una obra de referencia indiscutible. Extraordinariamente documentado –la bibliografía consultada es ingente–, no se limita a poner el foco en aquellas mujeres que se patearon (y aún se patean) mil y un escenarios, sino también en muchas otras (managers, promotoras, empresarias) que viven lejos del tumulto mediático y bregan en un mundo tan copado por hombres y tan engañosamente feminizado, porque los puestos de relevancia en la industria, más allá de quienes empuñen guitarras o micrófonos, siguen siendo abrumadoramente capitalizados por el género masculino.

Son decenas los puntos de vista, agudos y más que interesantes, que el autor extrae –sin moralinas, mediante una exposición cruda de hechos y confesiones por parte de ellas– de seis décadas de rock, en sus múltiples vertientes. Y se agradece sobremanera que lo haga transitando del ámbito más comercial al más puro underground, de Ariana GrandeBritney Spears a Kathleen Hanna o Kristin Hersh. Como el propio autor asevera al final del libro, rematando además su argumento con una frase profética del siempre lúcido Kurt Cobain, el futuro no debería ser ni rosa ni azul, sino violeta. Porque esta, por femenina que sea, debe aspirar a ser una lucha de todos.

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