Vive como un mendigo, baila como un rey
Libros / Ignatius Farray

Vive como un mendigo, baila como un rey

7 / 10
Yeray S. Iborra — 10-03-2021
Empresa — Planeta | Temas de Hoy
Fotógrafo — Archivo

La edad no siempre determina el final de la vida. Ni mucho menos, la edad hace exponencial la cantidad de mierdas que se han tenido que superar a lo largo de años –ni la gravedad, ni cómo se viven esos episodios–. Las autobiografías tempranas acostumbran a ilustrar esta teoría. He ahí Mark Oliver Everett, líder de Eels, y su celebrada “Cosas que nuestros nietos deberían saber” (07). La idea sirve también para “Vive como un mendigo, baila como un rey” (20) del cómico canario Ignatius Farray (con la colaboración de las guionistas de El Grito Sordo, Dinah Robledillo y Rosa Ponce).

Este debut es una tragicomedia que ni él mismo hubiese podido guionizar con tanta agudeza. Narrado en primera persona, excepto algunos ‘inserts’ de amigos y viñetas que esponjan la lectura, “Vive como un mendigo, baila como un rey” no es un texto especialmente para fans. Tampoco es una concatenación de chistes.

Con su conocido afán por las lecturas y los mentores –desde su profesor de música y ética hasta monologuistas locales que conoció en Londres, otros ‘underground’ o de fama mundial como Louis C.K.–, el cómico hila una vida marcada por la entrega al amor, los coqueteos con el alcohol, la huida y la mística. La mística que se produce sobre el escenario y que le ha llevado a superar el miedo –claro– escénico, pero también vital. El ‘aquí y ahora’ excéntrico, el desacato y descontrol que le han llevado a pedir perdón en repetidas ocasiones después de sus ‘shows’.

Con gracejo, pero con una gran dosis de timidez y autoboicot, siempre se quita mérito Farray, pese a ser uno de los responsables de erigir el circuito de bares de “stand up comedy” en Madrid, el cómico construye y deconstruye su mundo: la relación con El loco de las coles, aquello de chupar pezones para rebajar la tensión de un monólogo disruptivo o el mismo pseudónimo de Ignatius Farray.

El autor de “El fin de la comedia”, nominada a los Emmy 2018, e integrante de “La vida moderna” y el grupo post-punk Petróleo desentraña caras desconocidas del “diviérteme payaso”. Pero, sobre todo, resuelve cómo seguir conjurando una vida errante y la conciliación familiar. Su hijo –y mentor definitivo– cierra el libro con un epílogo exquisito: “Mi padre como cómico me gusta, pero menos que José Mota”.

“Lo contrario a la comedia es el miedo” ha repetido el canario una y otra vez durante estos años en sus intervenciones junto a David Broncano y Quequé. La comedia para él es, como lo fue para Everett la música, una forma de tirar adelante. Un medio para conciliar, con los demás, pero también con uno mismo. Una marca de aguas con la que lidiar con las mierdas y evitar desenlaces prematuros.

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