Historia del pop rock valenciano en 75 nombres esenciales
Libros / Carlos Pérez De Ziriza

Historia del pop rock valenciano en 75 nombres esenciales

7 / 10
César Campoy — 02-03-2021
Empresa — Editorial Sargantana
Fotógrafo — Archivo

Como suele ser habitual en estos casos, se avisa por activa y por pasiva: no son todos los que están, ni están todos los que son. El propio Rafa Cervera, autor del prólogo, alerta: “Quizá setenta y cinco nombres no sean más que un punto de partida, porque las cifras no son más que eso: la excusa para comenzar un inventario”. Evidentemente, el reto al que se enfrentaba Pérez de Ziriza era mayúsculo. Resumir sesenta años de música moderna valenciana en poco más de siete decenas de nombres es harto complicado, pero las exigencias editoriales y los modelos existentes obligan. Tamaña problemática la afronta el autor con solvencia, utilizando las entradas dispuestas para abrir nuevas ventanas a las que el lector pueda sentir la tentación de asomarse. Así pues, sin ir más lejos, los capítulos dedicados a Bruno Lomas o Los Huracanes sirven para avanzar la existencia de otros conjuntos pioneros, imprescindibles del rock valenciano (y, ojo, también, hispano), como Los Milos, Los Pantalones Azules o Los Top Son, que no disponen de entrada propia, aunque sí otras formaciones de la época como Els 5 Xics o Els 4 Z. Habrá quien considere que la selección se queda corta, pero, en estos casos, para acérrimos de los sonidos patrios de los sesenta y los setenta, existen volúmenes de meticulosidad supina y obsesiva como los publicados por Vicente Font Ribera.

Y como rock y, sobre todo, pop son sinónimo de cultura popular, aborda Carlos, también, estilos como la canción de autor, pasando lista a lo más granado de nuestra cosecha (de Raimon, Ovidi Montllor, Paco Ibáñez o Paco Muñoz, a Feliu Ventura); el folk (Al Tall, Miquel Gil, Pep Gimeno ‘Botifarra’); lo melódico, a partir de aquellos que ayudaron a forjar una etiqueta universal, la del vocalista de esencia valenciana (Camilo Sesto, Nino Bravo, Juan Camacho); el reggae; los sempiternos sonidos sintetizados ochenteros; la música electrónica (en sus diversas etapas); lo experimental; el rap, o el jazz (se recurre al mítico Perico Sambeat para apuntar otros protagonistas clave como un Ximo Tébar que tampoco goza de capítulo específico), estableciendo, certeramente, las oportunas conexiones de aquellos artistas con estos, los actuales.

Sí, no están todos los que son, pero es de agradecer que Ziriza (que aprovecha a la perfección el limitado espacio del que dispone para contextualizar, detallar y evaluar) no se olvide de figuras elementales como Eduardo Bort, los Cotó-en-pèl de Pep Llopis y compañía, Pep Laguarda, Mediterráneo, Palmero y Bustamante o Joan Baptista Humet, piezas básicas de nuestro engranaje sonoro (algunos, con clara proyección internacional) que, en algunos casos, inexplicablemente, hasta hace relativamente pocos años no fueron reivindicadas como merecían. El resto del volumen (de peculiar diseño: las habituales fotografías han sido convertidas en una suerte de ilustraciones al ser tratadas con un filtro de efecto unificador), faltaría más, abraza con tino el camino andado por algunos de nuestros principales baluartes del pop y el rock, propiamente dichos. Del punk de principios de los ochenta, a un presente esperanzador (liderado por La Plata), pasando por la perenne santísima trinidad (Seguridad Social, Revólver, Presuntos Implicados), o una selección de aquella inagotable movida independiente que explotó en los noventa, y de la cual surgieron artistas con trascendencia presente a partir de referentes como Jorge Pérez, Doctor Divago, The Flauters-Señor Mostaza o La Habitación Roja.

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