Secret Place
Discos / The Zephyr Bones

Secret Place

7 / 10
Guillermo Chaparro Terleira — hace 2 años
Empresa — La Castanya
Género — Pop
Fotógrafo — Archivo

“Prometen mucho”, fue lo primero que me dijo un amigo al comentarle que escribiría sobre el debut de The Zephyr Bones. Y es que en los últimos tiempos este cuarteto chileno-catalán han conseguido crear una gran expectación con respecto a su ópera prima y no es para menos: hace tres años asaltaron la escena con una maqueta (Wishes/Fishes) que les llevó a coronar la lista de lo mejor del año en la edición catalana de esta revista. Si a ello le sumas que la pasada temporada lograron colarse en el Top 50 internacional de canciones más reproducidas en Spotify con su single Black Lips (incluido en este álbum), no es de extrañar que esta ópera prima titulada Secret Place se haya convertido en uno de los hypes de la temporada.

Grabado en su propio estudio (Eclectic Echo Lab) con posterior masterización de Víctor García y publicado por La Castanya, Secret Place nos sumerge en una acertada combinación de vaporoso rock psicodélico y dream pop. Inevitablemente su sonido nos trae a la mente grupos como Tame Impala, The Drums o Baywaves, pero manteniendo una frescura, un toque propio que ellos mismos han denominado beach wave. Un estilo que el cuarteto ha trabajado y curtido en los numerosos viajes en tren alrededor de la costa Mediterránea que han marcado su rutina en los últimos años. Precisamente son los viajes, el cambio de hogar desde Chile a la Ciudad Condal y los recuerdos de todo lo vivido lo que ha motivado la concepción del álbum. Por ello, en el interior de este LP encontramos desde los resquicios de un amor a distancia (Telephone) a la nostalgia de cuando el verano llega a su fin (September).

Por su parte, su sonido dream pop psicodélico ha permitido a The Zephyr Bones construir unas ensoñadoras melodías que, en palabras del propio grupo, se mueven “entre el vilo y la narcosis”, y funcionan a la perfección como banda sonora para historias que se desarrollan en Marte (Juglar Child On The Carousel), Neptuno (Las olas) o incluso el delirio, como bien refleja I´ve Lost My Dinosaur. No obstante, el grupo recalca que los sentimientos y los recuerdos van más allá de un lugar en concreto. Da igual que sea en el Planeta Rojo o en su Chile natal, para The Zephyr Bones lo realmente importante es aquello personal que dejamos en cada uno de estos puntos en el mapa. Aquello que conforma nuestro “lugar secreto”, ese al que acudimos para escapar de la monotonía, la tristeza y, en ocasiones, de la vida misma.

Secret Place no solo complacerá a aquellos que habían depositado ciertas esperanzas en el grupo, sino que también supone el digno punto de partida de una de las bandas más prometedoras del momento. Yo que ustedes no les perdía la pista.

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