En un panorama musical marcado por una presencia más bien escasa de influencias clásicas se agradece la audición de un disco como este, donde la modernidad más contemporánea queda hipotecada por el sonido modernista de antaño. Vanguardista y psicodélico, este disco destaca por lo ecléctico a la vez que por lo orgánico y armónico que suena.
“Vía Láctea” es un nombre muy pop que parece encajar a la perfección con las cualidades de su música. A pesar de ser un disco de autor con influencias, en la contraportada del disco se pueden encontrar varios nombres de colaboradores de los que Román Gil se ha rodeado para darle el acabado final al disco. Entre ellos destacaremos nombres como los de Mike Garson, pianista norteamericano de David Bowie que toca en “Siluetas” o Miri Ros (colaboradora de Sidonie) que canta íntegramente “Open Wide”, segundo tema del disco. Por otro lado, la marciana “The Wandering Girl” es una de las canciones más acertadas, donde el savoir faire de Gil se combina con el de los músicos en un final apoteósico de saxo y piano. “Nicolás” es la canción que Román Gil escoge para abrir el disco. En ella se percibe una gran afluencia de florituras vocales que recuerdan a The Beach Boys más Brian Wilson. El recurso vocal colorista del primer tema se mantiene como una constante en casi todos los restantes, aderezados por un Hammond que dota a su música de un toque pop muy clásico.
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