Colin MacIntyre, hombre orquesta audaz como pocos –el solito produce, hace los arreglos, escribe, y toca la mayoría de los instrumentos del disco- surgido de la productiva cantera pop escocesa, se la juega y entrega un arriesgado segundo trabajo.
Arriesgado porque el querer abarcar tanto y, por ende, ser el único responsable del resultado final, de lo bueno y de lo malo, tiene su riesgo. Y lo que se desprende de este “Us”, es que MacIntyre es un valiente por adquirir tamaña responsabilidad, a pesar de la irregularidad del compacto. Entre el pop colorista con piano al frente que domina gran parte del disco –el corte inicial “The Final Arrears” ya indica por donde irán los tiros- y las pocas composiciones puramente eléctricas -entre ellas la vitaminada “Live Like the Automatics-, el segundo asalto del escocés promete más de lo que al final acaba dando, alternando buenos momentos con otros carentes de interés. Con todo, el saldo final del disco es esperanzador, ya que, uno piensa que cuando McIntyre domine su sana hiperactividad, podrá convertirse en uno de los valores más sólidos del pop británico. Maneras tiene, esperemos que las sepa pulir bien en un futuro.
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