Si hacer un disco hermoso era lo que se había propuesto este cuarteto noruego, sólo cabe decir que lo han logrado. Mi primera toma de contacto con sus surcos me condujo de inmediato a Tindersticks, a Neil Young (“Snow in Berlin” recuerda a temas como “Southern Man” o “Words”) y, recientemente, a Mazzy Star (“Painting By Matisse”).
Arrebatadoras líneas de piano, bonitos arreglos de cuerda y la voz cálida de Paal Flaata son los filones que el viejo zorro de Chris Eckman (The Walkabouts) ha sabido aprovechar. “Unsung heroine” arranca tanto más cerca del pop que del folk, se aproxima peligrosamente al AOR (“Empty Streets”), y desemboca en la intimidad: baladas escuchadas desde la barra macilenta y mojada de un bar cerrado, insomnio, derrota y leve esperanza (“Y pongo mi confianza/ de nuevo en el amor”). Un melodrama demasiado bien contado. ¿Dónde queda la impostura y dónde la verdad? Y, sobre todo: si uno puede hacer canciones así de hermosas, con tanta clase, ¿qué importa?
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.