I Love The New Sky
Discos / Tim Burgess

I Love The New Sky

6 / 10
Raúl Julián — 25-05-2020
Empresa — Bella Union
Género — Pop

Ya es habitual que de vez en cuando Tim Burgess se tome un respiro como vocalista y carismático frontman de The Charlatans, para sumar una nueva referencia a su carrera en solitario. Una costumbre intensificada en los últimos años y que, por el camino, ha dejado algunas obras notables como aquel lejano estreno ‘I Believe’ (Play It Again Sam, 03) y, sobre todo, esa joyita que fue ‘Oh No I Love You’ (O Genesis, 12). Ahora el músico retoma su senda particular con el optimista ‘I Love The New Sky’, que muestra a un autor despreocupado, seguramente liberado de los imperativos marcados por su grupo, y positivista si atendemos al aspecto de las doce canciones aquí prensadas.

Un álbum en el que el mancuniano se pasea alegremente por un pop melódico que, dentro de ciertas coordenadas, se permite adoptar diferentes tonalidades. Entre las destacadas se incluye la animosidad inicial de “Empathy For The Devil” –con violines a lo The Waterboys– continuada en “Sweetheart Mercury”, ese “The Warhol Me” que remite a Yo La Tengo, o una “Timothy” que bien podría haber estado en el recién estrenado trabajo de Badly Drawn Boy. También suma en positivo la final “Laurie”, el delicado single “The Mall” o “Only Took A Year” con ecos del sonido Canterbury. Sin embargo también hay piezas tirando a anecdóticas como “Comme D’Habitude”, una “Sweet Old Sorry Me” deudora de McCartney o la intimista “Undertow”, que motivan que tanto el alcance como la pegada de la presente entrega terminen por resultar limitados. ‘I Love The New Sky’ en un disco que, durante su mayor parte, no pasa de ser un trabajo meramente agradable, bien hecho y acabado, eso sí, y cuya generosidad en arreglos prueba el interés de Burgess en la elaboración.

La actitud y buenas intenciones están ahí y resultan por tanto palpables, así como los medios (nada escatimados) en pos del triunfo. Pero es en el nivel de varias canciones donde se localiza el fallo, resultando éste insuficiente para lograr una atención/reacción realmente importante en el oyente. La nueva entrega del británico es, en definitiva, un disco tan correcto en sus formas como intermitentemente aburrido en contenido. Un elepé que, dentro de par de años, es posible que sólo recuerden los más fanáticos de The Charlatans. Y, seguramente, más por completismo con respecto a la banda madre que por el peso específico de la mayoría las propias composiciones incluidas en el producto en cuestión.

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