Llega a nuestras tiendas con un año de retraso –y por gentileza de la discográfica escocesa Chemikal Underground– el cuarto disco de Radar Bros.
Debemos reconocer que después de deleitarnos con el slowcore enrevesado de su predecesor “And The Surrounding Mountains” (Merge, 2002), la banda de Jim Putnam no lo tenía nada fácil: las letras eran inspiradas y doblemente sombrías que en anteriores entregas; la instrumentación era más envolvente que nunca y arañaba cuando era necesario, como por ejemplo en el tramo final de la impresionante “Rock On The Lake”; la muerte y la desolación funcionaban como ejes centrales de un disco bien apuntalado –compacto. Desgraciadamente no podemos decir lo mismo de estas hojas caídas –trece en total– que componen su nuevo trabajo. Aunque la inicial y brevísima “Faces Of The Damned” promete y “Papillon” es una muy buena canción, a partir de la mitad del disco las melodías y los ritmos envolventes empiezan a hacerse demasiado repetitivos. Es realmente difícil llegar hasta el final de “Breathing Again” sin un sabor agridulce y anodino en la boca.
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