Down Home Gumbo
DiscosThe Donkey Riders

Down Home Gumbo

8 / 10
Kepa Arbizu — 21-05-2026
Empresa — Gaztelupeko Hotsak
Género — Blues

Si a la reducida extensión que ocupa la escena “bluesera”en el territorio vasco le añadimos la inquieta condición que caracteriza a muchos de sus habitantes, no es de extrañar que los caminos de varios de ellos estén llamados a encontrase más pronto que tarde. De esa confluencia entre iguales, basada en la pasión compartida, nace un proyecto que a la suma de dos colaboradores habituales, el ubicuo Iker Piris y Andy Martin, quienes participan ya de manera conjunta en otras empresas musicales como Iker Piris and his Dual Electras y The Wilsons Organ Trio, se incorpora Jon Aira, un nombre sembrado a lo largo y ancho de ese mapa sonoro afroamericano. Una tricefalia que debuta discográficamente con unas magníficas composiciones propias que, si bien asumen el reto de (re)conquistar los viejos campos de algodón donde nació este lamento rítmico, se manifiestan a través de una visceral intensidad más propia de expresiones relacionadas con el universo del rock. Porque la tradición es un idioma capaz de ser hablado por diferentes y múltiples lenguajes.

Una intención por hermanar tiempos diversos, aunque sinónimos, ya declarada en el título de un álbum que mientras hace mención en su primera parte (Down Home) a ese estilo conectado con un acervo clásico de sobria y orgánica consistencia, su continuación (Gumbo) es una clara referencia a esa mixtura culinaria sureña donde reúne en una jugosa cazuela ingredientes legados por dispares culturas. Una celebración de la diversidad convertida en un rasgo identificativo que es, al fin y al cabo, también una definición muy adecuada para este trabajo inaugural que a su fornida constitución, bajo el formato de dos guitarras y batería, aludiendo a su enérgica propuesta, incorpora en la producción a Mike Mariconda. Una histórica presencia que, al margen de su demostrado talento en su papel de timonel, traslada con su propio nombre todo un paisaje de ascendencia ruidosa. Una confabulación de identidades convocadas entorno a un destino común representado en un incendiario territorio musical que superpone calendarios y ambientes, configurando un paisaje global recorrido por una rejuvenecida y lozana figura de esos legendarios pioneros.

En este itinerario desplegado entre décadas, por supuesto existe un decisivo arraigo con la condición primigenia de los sonidos afroamericanos, una mano tendida al clasicismo que no es extraño que alcance su versión más ortodoxa cuando hace acto de aparición la compañía de los Texas Horns, o lo que es lo mismo la sección de metales que ha compartido espacio con, entre otros, Earl King, Ronnie Earl o Lonnie Brooks. Es su soplido el que contribuye a manifestar un mayor “respeto” por las viejas enseñanzas, convirtiendo “Don’t You Leave Me” en un blues fácilmente asociado a las características de Freddie King, mientras que “Ready to Die” se desenvuelve en ese rock and roll que todavía tenía la huella de sus antecedentes, un punto de encuentro intergeneracional que, por ejemplo, representaban Gene Vincent o Fats Domino. Un género que sin embargo en “Rockin’ Tonight” escoge una visibilización más melódica y limpia, priorizando, frente a la dominante rugosidad que impera en el repertorio, una pegadiza agilidad, situándose tan cerca de Rockpile como de Graham Parker. Una evidente declaración de intenciones, también por su posicionamiento como apertura, respecto a la firme decisión de subvertir cualquier frontera que impida el desarrollo libre de este repertorio.

Es precisamente ese posicionamiento ácrata, convencido de que una suerte de jam session, por muy exquisita que fuera, no representaba el espíritu del proyecto, el que eleva este disco mucho más allá de lo que sería una modélica reproducción de sonidos clásicos, porque incluso cuando estos aparecen, y es que solo así se pueden definir los riffs de “She’s Been Gone So Long” hermanados con Howlin’ Wolf o Muddy Waters, toman una bifurcación sorprendente con dirección a texturas noventeras. Un posible espejismo que sin embargo ratifica su existencia tras comprobar que el manejo psicodélico de una arrebatadora “Write Down Your Sins” está pasado por el cedazo del grunge, lo que le otorga una rotundidad y oscuridad que se desplegará también bajo la necesaria arrogancia eléctrica que le permite a “Big Rumble” simpatizar con los Sonics o The Cramps y a “Ain’t Got Nothing” recoger, y asimila de manera sobresaliente, lo recolectado por otra escena decidida a reinterpretar los viejos hábitos, como es el Hill Country. Y es que este trío, y su paso de “burro”, que termina, como no podía ser de otra manera, con un furioso y adrenalítico ”Donkey Boogie”, logra en solo ocho canciones recorrer y arar un terreno roturado por unas extensas y nada convencionales lindes, convencidos, como así es, de que la mejor simiente germina en tierras de diferente procedencia.

“Down Home Gumbo” ejerce como uno de esos hijos que abandonan el hogar ancestral para recorren nuevos mundos y regresar a su punto de origen enriquecido con nuevas enseñanzas. Eso no quiere decir que haya marginado lo aprendido de sus más vetustos progenitores, en este caso artísticos, al contrario, ellos representan la columna vertebral que le ha permitido emprender un viaje hacia inéditos horizontes. Y es que la mejor manera de declararle un absoluto respeto a la tradición, y eso es algo que demuestra a la perfección este fantástico trabajo, es demostrar que sigue siendo un impulso vivo capaz de florecer en el presente.

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