Hay algo en la música hecha por gente que comparte lazos familiares que la hace contagiosa e impúdica, los músicos parecen poder seguirse unos a otros casi a ciegas, incluso en sus desvaríos, con una confianza tal que me cuesta pensar que no cree una cierta dependencia.
Ese parece ser el caso de Paul, Ned y Will Oldham: unos tocan en los discos de los otros y sus distintos proyectos pasan en un momento u otro por Palace Records, casa madre que acoge las grabaciones de cada uno de los alter egos de Will Oldham. Anomoanon, el proyecto de Ned Oldham es más permeable con sus influencias que su hermano Will, y más relajado. "The Derby Ram", quinto disco del grupo, empieza como unos Crosby, Stills, Nash And Young desordenados (“Little Birdy”) y continua con citas al Lou Barlow más quebradizo (“As I Walked With Myself”), a Neil Young en solitario (“One For Anger”) o con Crazy Horse (“For Every Evil”, el final de “Bourbon Whiskey"/"Derby Ram”), todo ello regado con cierto deje progresivo, baterías ralentizadas y algún que otro arreglo de teclados (preciosos en “Black And Brown”).
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.