Definitivamente la banda de Carolina del Norte, y en especial su lider el cantante, multi-instrumentista, productor y arreglista Adam Barker, han subido un buen peldaño en la búsqueda de ese reconocimiento que no acaba de llegar en este segundo trabajo (no tendremos en cuenta sus Ep’s).
Si en su primer disco “Be Here Me” apuntaban buenas ideas, pero acababa resultando algo disperso y con un sonido excesivamente orientado hacia ese pop pastoral de arreglos orquestales y efectos electrónicos, en este “Such Fun” mejoran los resultados endureciendo su propuesta, acelerando el tempo y mostrando momentos muy afortunados en una cara rock hasta ahora oculta. Por eso no es de extrañar que, tras uno de los inicios más espectaculares de la temporada, con la espléndida melodía que contiene “Confessor”, que firmarían sin reparos The Shins, en la siguiente “Hot Night Hounds” nos recuerden abiertamente a una banda tan alejada de su universo como son Jane’s Addiction, sobre todo por el tratamiento de atmósferas, voces y coros a lo “Mountain Song”. Tras esta llega “Springtime”, donde muestran su cara más bella y épica en un crescendo típico, pero no por ello menos certero. Pero cuando ya caigo rendido a sus pies es cuando se descuelgan con “Always Do”, una de esas baladas que juega con el sonido rural de la slide-guitar y el folk-pop barroco e inflamado con el que tan bien se desnvuelven bandas como Grand Archives o los novatos Fleet Foxes. Lástima que, en su segunda mitad, el álbum pierda algo de fuelle melódico (con canciones como la machacona “”Hair Don’t Grow), porque de lo contrario nos encontraríamos ante el álbum de indie-pop yanqui de la temporada.
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