Tras cinco años en el dique seco, por fin le ha tocado el turno a No-Man en la política de rotaciones que Steve Wilson aplica a sus innumerables proyectos.
En “Schoolyard Ghosts” se nota la distancia temporal con respecto a “Together We’re Stranger” en especial por la influencia adquirida con las recientes experiencias con Blackfield y Porcupine Tree. Lejos quedan los tiempos del art-pop-dance de “Flowermouth”, estamos ante una obra puramente melancólica en la que manda la melodía, una obra donde la música de Wilson y la seductora voz del otro cincuenta por ciento, Tim Bownes, dibujan un paisaje de desolación en una colección de temas que son belleza en estado puro. “All Sweet Things” y “Whenever There Is Light” son joyas de pop melancólico, “Pigeon Drummer” muestra una insólita agresividad y en “Mixtaped” sobrevuela el espíritu de Talk Talk. El único pero hay que buscarlo en un par de temas en la parte final que aportan cierta linealidad al álbum, pero el resto de composiciones se me antojan intachables. Junto a los aclamados trabajos de Porcupine Tree y Blackfield del año pasado, “Schoolyard Ghosts” completa un magnífico trío de diferentes caras del señor Wilson.
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