El primer disco de The Black Eyed Snakes se mostró como una interesante propuesta de blues-punk con notables puntos de humor (esa versión de Moby, los apodos de sus componentes, en la mejor tradición del Delta del Missisippi) y mucha energía. “Rise Up!” es directamente la locura.
Espitosos y furiosos, como si se tratase de Australia en la final de la copa del mundo de rugby, arrasan con todo a base de una postura más rock, con riffs más cochinos y gargantas destrozadas a base de chillidos, sonido más sucio que la casa de Gran Hermano, ruido a raudales, kilos de feedback y un homenaje a Bo Diddley que vale su peso en oro. Jon Spencer queda como las hermanitas de la caridad a su lado, y es que esto, señores, es rock’n roll de raíces, crudo, donde las serpientes de ojos negros muestran cuanto de blues tiene el rock, y dónde este perdió todo su sentido. Supongo que si les digo que los miembros de Low están detrás se echarán a reír. Ríanse. Pero prepárense para temblar.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.