No me quiero morir nunca
DiscosRata

No me quiero morir nunca

8 / 10
Fran González — 15-05-2026
Empresa — Sony Music
Género — Rock

Jack y Meg White (The White Stripes); Mike Kerr y Ben Thatcher (Royal Blood); Dan Auerbach y Patrick Carney (The Black Keys); Brian King y David Prowse (Japandroids), sin contar con una larga lista de nombres nacionales… Al hall of fame del rock a cuatro manos entran ahora por la puerta grande Daniel Sabater y Félix Esteban. Hablamos de RATA y su fulminante primer trabajo, “NO ME QUIERO MORIR NUNCA”, el bautizo de fuego para los murcianos y broche de oro a su año más espídico y vertiginoso.

La misma celeridad con la que los hemos visto explotar (cuesta creer que hace poco más de un año la banda fuese tan solo un proyecto en borradores) la sentimos ahora en el sino de las canciones de su debut, construidas desde la urgencia emocional y la combustión inmediata. Claro que ni la distorsión ni los guitarrazos, asegurados desde el mismo arranque, son óbice para que veamos en cada una de sus piezas un trocito de corazón y entraña.

Pues sin dejar la rabia de lado, la piel de la dupla asoma con más o menos literalidad en temas como “YO TAMBIÉN PENSABA QUE SÍ” (su oda a las rupturas sin heroicidades y eslabón más desnudo de la partida) o “TIPOS DUROS” (una enmienda frontal contra los automatismos heredados de la masculinidad tradicional y tóxica, co-escrita junto a Luz Abril de Trashi). De forma transversal, además, la vulnerabilidad y la exposición estarán continuamente presentes en su firma, haciendo de la transparencia radical su rúbrica particular (llamémoslo deconstrucción o, simplemente, cantar con las tripas fuera).

Esas costuras en carne viva se ven venir ya, incluso, a través de ciertos emblemas nostálgicos que se insinúan desde la parte más superficial de la propuesta: desde esa portada, presidida por sus gamberras versiones infantiles, hasta una recurrente querencia por el pop-punk adolescente en sus formas, devolviéndonos con su sencillez estructural a un tiempo exento de complicaciones (sirva el riffing juvenil y dosmilero de “EL FAVORITO DE DIOS” o la autodeterminación eufórica de “YO DE MAYOR QUIERO SER YO” como pasajes directos a esa feliz e idealizada regresión).

Y es que lejos de pensar en pequeño, el binomio panocho ha logrado revertir su escasez de efectivos hasta convencernos de su solvencia con una armazón expansiva de pedales, capas y tratamientos que se convierten en la columna vertebral armónica, rítmica y, a ratos, casi orquestal de su sonido, y que con escepticismo atribuimos únicamente a dos músicos. Con ello se explica que Dani y Félix logren pasar de ese misil teleférico que es “ME ENCANTA” (con recadito a la capital y exaltación huertana) a la bajada a los infiernos de “BORRACHO”, la bruma melódica y casi shoegaziana de “HACER EL AMOR” o la insolencia despechada y medio arrastrada de “OJALÁ”.

Y, con todo, el remate va con bala: “RATA nunca va a estar de moda”, proclaman en el ocaso del elepé, cerciorándonos de que su mayor virtud, precisamente, es la de ser demasiado viscerales, humanos y eléctricos como para encajar en una etiqueta pasajera o en un mero entusiasmo de temporada. No han venido a ser tendencia, sino a dejar cicatriz.

 

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