Purga
Discos / Puput

Purga

8 / 10
Toni Feliu — hace 2 años
Género — Post Rock

Una forma de observar la evolución de una banda es a través de la sonoridad de sus discos. En el caso de Puput, la obsesión compulsiva por los sonidos de su cantante / compositor Jordi Portabella ha fructificado espléndidamente en el último trabajo del quinteto manresano. Si en su debut “Puput” (2014) aún se estaban conociendo, y en “Upupa Epops” (2015) se auto-contuvieron demasiado, en “Purga” los astros se han alineado para que todo encaje en un disco redondo.

Los primeros compases de “La fabrique” son un claro ejemplo de ello: guitarras cálidas a la vez que con garra, teclados envolventes, baterías que respiran y estructuran y un bajo clavado que cimienta las armonías. Además, el riff inicial de las guitarras es muy vicioso, y seguramente por eso desaparece rápidamente, para dejarnos con ganas de más. El contraste del riff con la eteriedad de la voz es crucial para crear una tensión en forma de ying / yang que garantiza enganchar al oyente hasta el final del tema.

En “Boreal” los extremos se cruzan entre una música que fácilmente nos catapulta al espacio con su delicadeza suprema, y unos versos que plantean una muerte inminente. Los sintes y las guitarras trenzan un torbellino a cámara lenta que se ve golpeado con suma delicadeza por unos goliats de eco eterno. Otra joya se encuentra en el dream pop de “Margerite”, tema donde absolutamente todo cuadra sobre una línea de bajo exquisita y unas guitarras que se superan otra vez a sí mismas. Como curiosidad, la melodía vocal no tiene letra en ningún idioma conocido.

Los contrastes aparecen de forma recurrente tanto si nos adentramos en los temas como si hacemos zoom hacia afuera y observamos los tracks en su conjunto. Un enfoque fractal de la música que se puede observar en el binomio que forman “Vellut”, cercana al shoegaze de My Bloody Valentine, y “Satoranski”, donde los enigmas anteriores explotan en un post rock capitaneado por un ritmo clave de caja y guitarras distorsionadas en su justa medida, todo ello precedido por una intro que puede llegar a poner los pelos de punta desde la contención. La temática de la muerte, recurrente en el disco, se materializa aquí en forma de funeral.

“Ermessenda” hace honor a la épica medieval con un nombre asociado las batallas de la edad media y unas guitarras que cabalgan airosamente. Finalmente, el noise regresa con “Sacre”, tema que cierra el disco con un final que pare terminar de golpe, quizás con la intención de, otra vez, dejarnos con ganas de más, incluso de mucho más.

Puput han gestado un álbum muy potente que permite ser observado desde distintos ángulos y donde cada escucha tiene el potencial de aportar nuevos matices al oyente. Una verdadera joya que invita a la catarsis. No espereis a que os lo cuenten.

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