Aunque las ténues melodías de “Origami And Urbanism” pueden llegar a ser de lo más persistente, la (auto)restricción de medios y la simplicidad de un concepto, el de Mark Robinson, hacen de éste un álbum -de nuevo- para minorías. Mark Robinson no engaña a nadie. Tanto el seguidor de Unrest y Air Miami, como el de Flin Flon (aún en activo y preparando nuevo disco) saben a qué atenerse con él.
Al fan acérrimo, el tercer álbum en solitario del capo de TeenBeat le sonará a conocido y le ofrecerá once hermosos momentos de hilos melódicos y suaves pinceladas de guitarra inconfundiblemente Robinson. Apurando hasta el máximo el minimalismo de una propuesta poco dada a excesos -apenas una caja de ritmos en algunas canciones para acompañar a las guitarras y los teclados-, sólo faltaba Calvin Johnson a los mandos de una grabación que únicamente se permite dos alegrías en forma de las voces de Lois Maffeo (“Spray On The Fixative”, gran título para una canción, y no es el único) y Evelyn Hurley. Tal vez no sea el mejor punto para penetrar en el universo de Robinson -el conjunto puede resultar algo monótono, bastante lento y demasiado parco para el oyente casual-, pero su materia es puro Mark Robinson. Y eso ya es un regalo para los oídos.
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