Mordechai
Discos / Khruangbin

Mordechai

8 / 10
Sergio Ariza — 26-06-2020
Empresa — Dead Oceans / Night Time Stories
Género — Rock

Khruangbin viven fuera de las modas y las escenas efímeras, lo suyo es algo totalmente propio y atemporal, una música hipnótica y lisérgica que invita a dejarse llevar por ella, no tanto por la supuesta influencia psicodélica sino porque tienen un punto onírico que hace que tu cabeza se vaya de viaje a las nubes.

Y es allí, en las nubes y de viaje, donde comienza el disco. “First Class” ya deja claro por donde vamos, una base rítmica totalmente sólida sobre la que Mark Speer pinta con su guitarra, evocadora y letárgica, dando una cálida bienvenida de vuelta a su mundo, a dejarse llevar otra vez por estos tres músicos que suenan como uno solo, una máquina perfectamente engrasada. La voz de Laura Lee Ochoa es secundaria al viaje instrumental, aunque irá ganando peso en el resto de “Mordechai”.

Es uno de los pocos cambios que se permiten en un disco claramente continuista, Khruangbin tiene una fórmula ganadora y la continúa explotando acertadamente, esta vez, como decíamos, utilizando más la voz y las melodías, con unas letras inspiradas por la epifanía que tuvo la bajista en un viaje hacia unas cataratas, junto al misterioso personaje que da título al disco, “Mordechai”, y su familia. Las letras están llenas de referencias al paso del tiempo y a la importancia de decirnos las cosas más importantes, más ahora en tiempos de pandemias. Eso sí, el fuerte de la banda sigue residiendo en su música y en su casi telepática forma de relacionarse unos con los otros como músicos.

“Time (You And I)” es una imparable invitación al baile, la canción más directa de su carrera, perfecta para danzar bajo una bola de espejos, aquí sí la melodía y la voz ganan peso, con Laura Lee desdoblando la voz en el magnífico estribillo y Speer dando sus toques más funkies. El guitarrista está especialmente inspirado en “Father Bird, Mother Bird”, un vehículo de lucimiento para su guitarra en el que vuelven los Khruangbin instrumentales. Con ese elemento lisérgico también comienza “If There is No Question” pero esta vez Laura Lee vuelve a tomar la voz cantante en un evocativo tema. Pero quizás el tema que más llama la atención sea “Pelota”, que han decidido sacar como tercer sencillo. Cantada en español por Ochoa, tiene una melodía y unas palmas que la relacionan con la rumba y la música latina, y es que el ecléctico Speer reconoció haber estado escuchando canciones flamencas mezcladas con música disco, de artistas como El Fary o Perlita de Huelva. Otra prueba más de su inagotable búsqueda de sonidos por todos los rincones de la Tierra.

En “One To Remember” es imposible no acordarse del dub y, en concreto, de las leyendas Sly and Robbie, cuya música tiene una enorme influencia en toda la música de Khruangbin, sobre todo en su ajustada sección rítmica. Mientras que “So We Won’t Forget” está construida sobre una guitarra con mucho sabor africano y una preciosa melodía y letra, en la que Ochoa habla sobre la importancia de no olvidar las cosas que nos han marcado (“never enough paper, Never enough letters, So we won’t forget”) posiblemente pensando en su catártico viaje con Mordechai.

Funk, disco, dub, surf, música africana o rumba se vuelven a mezclar en su particular olla, resultando en un sabor de sobra conocido. Y es que si la receta funciona tan bien como en su caso, tampoco es necesario cambiarla demasiado y este disco no lo hace, más allá de la mayor incorporación de la voz a la mezcla. El resultado volverá a deleitar a los seguidores y hará que una nueva remesa de oyentes caiga rendida ante el exótico sabor de esta banda.

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