Pataky
Discos / Ojete Calor

Pataky

7 / 10
Martí Juan Batet — hace 2 años
Empresa — Ojete Calor Records / Universal
Género — Pop

El reducto humorístico que lleva dando guerra en la escena musical de nuestro país desde ya hace unos años, con apuestas tan irreverentes como Los Ganglios, Las Bistecs o Ladilla Rusa, no da señales de agotamiento. Y es que el nuevo álbum de Ojete Calor, uno de sus máximos exponentes, prueba una vez más la buena salud de la que goza esta promoción. Nada realmente nuevo respecto al debut que el dúo Carlos Areces-Aníbal Gómez firmó hace ya unos años, “Delayed!” (13), pero después de introducirnos en el mundo de su subnopop, ¿alguien les pedía algo distinto?

Haciendo gala de su camaleónica habilidad para adaptar y parodiar géneros (del electropop de Plastidecor al techno de chiringuito, pasando por el folk y el reggaetón más deleznables), los Ojete vuelven con una nueva remesa de (anti)hits bien facturados en los que básicamente refinan un poco más un fórmula que ya se había probado bastante sólida en el disco anterior. Aquí lo que lo peta más son los singles (hasta siete sacaron los jodidos antes de que saliera el álbum entero), por lo que entre los nada menos que diecinueve temas que incluye “Pataky” hay canciones más inspiradas que otras, con momentos en los que los temas y ocurrencias del dúo son demasiado simples o superficiales y hacen palidecer ligeramente el conjunto. Pero nada; un punto pasamos la introducción y ese tema un poco innecesario que es “Subnopop”, esto ya les sale del tirón.

Ojete Calor arremeten con naturalidad contra esa cultura a veces tan rancia pero tan nuestra, riéndose de la hipocresía, el narcisismo y hasta la moda retro (“Vintage”). Entre el gusto por lo cutre de Las Bistecs y esa sátira amarga característica de Los Punsetes (imposible no pensar en ellos cuando suena “Opino de que”), Areces y Gómez traen un conjunto de cortes donde lo más divertido es no saber lo que te vas a encontrar. Entre cameos de Amaral y “homenajes” a The Doors, extremos de surrealismo como “Madrid-Bilbao-Bollo” demuestran esa astucia que a veces queda escondida cuando se habla de Ojete Calor simplemente como dos tíos que hacen el primo. Hay algo más que el simple ánimo de provocar y subvertir, algo que les hace frescos y casi necesarios viendo la seriedad y prepotencia de la que hacen bandera otros artistas. Aquí lo bueno es que, además de hacer de la vulgaridad virtud, este dúo de tontos le ha puesto suficiente ingenio para que, a veces, los que quedemos como tontos seamos nosotros. Larga vida al subnopop.

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