Tras el sensiblemente inferior “The Curse Of The Golden Vampire” (Digital Hardcore, 98) Alec Empire se bajó de la nave, pero la ausencia del berlinés, lejos de coartar a Justin K. Broadrick y Kevin Martin –Techno Animal, vaya- parece reforzar la nueva apuesta del dúo británico: reactivar la capacidad transgresora de un género como el metal, confiando en su libro de estilo y aprovechando su empatía.
Nada extraño, sobre todo si tenemos en cuenta el pasado de nuestros protagonistas -que les vincula a Napalm Death, Ice, Head Of David o Godflesh- y el presente que pretenden retratar en este trabajo: un viaje de pesadilla que no es sino paseo con vistas a la realidad más inmediata. La mayoría de temas se erige sobre una base drum´n´bass, aunque su estructura, la disposición de los riffs y el engarce de los textos, remiten al lugar en que thrash y hardcore colisionan. Así la magnífica “State Rape” encajaría sin problemas en el repertorio de los últimos Slayer; “Parasite” o “Manslaughter” invitan a desempolvar nuestra ajada copia de “From Slavement To Obliteration”; mientras que “Vermin”, un trallazo de d´n´b gordo y palpitante, se erige como el mejor capítulo de un disco insospechadamente adictivo, sorprendentemente contemporáneo y dolorosamente actual.
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