Se echaba en falta. Una dosis letal de cinismo adulto por encima de lecturas infantilistas de tribus y pandillas, baterías (enorme Jordan Mancino de As I Lay Dying a los parches) como patadas en la boca y Sal LoCoco escupiendo violencia como si el desencanto sólo fuera palabra de poetas.
Sworn Enemy han vuelto parece ser que para dar su punto de vista de las modas hardcore del último lustro y su visión es meridiana. A los puntos anteriormente referidos se le suma el fundamento principal: una reivindicación de los orígenes del hardcore, cuando este se vio enriquecido en parte por actividad de los thrashers menos técnicos. “Maniacal” es duro, sin medias tintas, es ira añeja rated R, lejano de niños con calaveras de diseño, ideal para tapar los ladridos de la radio de tus vecinos y, lo que es más importante, perfecto para poner sobre el tapete la validez de los ritmos trepidantes ochenteros, casi siempre por encima del machaqueo que se impuso en los noventa. Es más de lo mismo, no es nada que no hayan hecho los Anthrax más callejeros o los Hatebreed menos acomodados, pero se echaba en falta.
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